Matías Bize: “Ojalá el espectador que sale después de ver una película mía sea distinto del que entró”
En su filme más reciente Bize cuenta un intenso drama que lleva a la reflexión

La filmografía del laureado director y guionista chileno Matías Bize incluye obras cinematográficas que cuentan historias que a veces son emocionalmente desgarradoras, pero ponen una lupa en la humanidad de sus personajes. En su creación más reciente, “El castigo”, sumerge al espectador en una trama impactante y llena de suspenso que genera preguntas sobre la sociedad y la esencia de la familia.
¿Cómo te involucraste con “El castigo”?
“El castigo” es una película que surge con Coral Cruz, que es la guionista. Ella fue consultora de guion de mis películas anteriores y teníamos muchas ganas de trabajar juntos, ella como guionista y yo como director. Coral me propone esta idea de una pareja a la que se le pierde un hijo en el bosque y yo le planteo que lo hagamos en un plano secuencia. Así empezamos a desarrollarla y a pensarla juntos y el proceso fue muy bonito. Coral es mujer, profesional y madre, entonces tenía mucho que aportar con respecto al tema de la maternidad, el cual cruza toda la película. El cómo arrancó fue un proceso muy bonito.
En “El castigo” la trama transcurre en tiempo real, ¿tenías pensado contar la historia de esta manera desde un principio o fue algo que surgió después?
Mi primera película, que se llama “Sábado”, es una película en plano secuencia que fue hace más de 20 años. La película es del 2003 y yo tenía muchas ganas de volver a hacer una película en plano secuencia, pero no quería que la técnica se comiera a la historia. Creo que me demoré 20 años en encontrar una película que fuera mejor si la contaba en un solo plano secuencia y eso ocurrió cuando Coral me habló de esta idea.
¿El guion se mantuvo tal cual durante toda la filmación o fue algo que tú y Coral Cruz continuaron desarrollando junto a los actores cuando comenzaron a filmar?
Sí. Coral escribió un guion muy bueno y luego tuvo un proceso muy largo con los actores en el que lo leíamos, lo conversamos y lo maduramos. Le fuimos haciendo pequeñas correcciones, sumándole cositas a los diálogos y a la historia. Luego trabajamos cómo eso que estaba en el papel lo llevábamos a este plano secuencia que era, en el fondo, como hacer una obra de teatro. O sea, había que ensayarla mucho para luego rodarla. La película se rodó siete veces. Hicimos siete tomas, pero solamente podíamos hacer una toma al día porque, como era un plano secuencia que sucedía el atardecer, hacíamos una por día. Así que rodamos la película siete veces en siete días distintos y cada día yo luego veía la película y llegaba con correcciones para los actores. Cada día iba mejorando, iba madurando, iba ganando en detalles, en intensidad, en todo. Finalmente, la película es la toma seis, la penúltima, que para mí fue la toma perfecta. Hicimos una séptima porque así estaba planificado, pero estuvo genial y siento que ese día todo salió perfecto, desde el inicio hasta el final del plano secuencia.
Ya en una ocasión tuviste la oportunidad de trabajar en la adaptación de una de tus películas, “En la cama”. Se trató de “En tu piel”, una producción dominicana en la que trabajaste con un elenco distinto. Si se vuelve a presentar la oportunidad de dirigir la adaptación de una de tus obras, ¿cuál quisieras que fuera y por qué?
Creo que va a depender del momento. En este momento estoy con “El castigo”. Estoy viajando con la película, promocionándola y está dando vueltas por festivales. Entonces si me preguntas ahora, claro, me dan muchas ganas de quizás probar a hacer “El castigo”. Todas las películas tienen una posibilidad de volver a hacerlas, pero siempre y cuando a mí me parezca buscar una nueva mirada o darles algo nuevo también porque cada una de mis películas, en su momento, me gustaron. El ejemplo fue “En tu piel” porque fue distinta a “En la cama” y yo también estaba diez o doce años más grande y quise que “En tu piel” también reflejase ese cambio. En ese sentido, volver a hacer una película mía, volver a filmarla o adaptarla va a depender mucho de cuál y en qué momento me pilla.
Este filme está protagonizado por Antonia Zegler, actriz con la que has colaborado en otras ocasiones y que también participa en “Mensajes privados”, otra de tus películas más recientes. ¿Qué nos puedes decir de la experiencia de dirigirla en “El castigo”?
Antonia es una actriz con la que yo había trabajado antes. Con ella hicimos “Mensajes privados”, pero también está en “La vida de los peces” y “La memoria del agua”. Es una actriz con la que he venido trabajando desde hace mucho tiempo, nos encanta trabajar juntos, ensayar, experimentar y probar. Fue un placer dirigirla. Antonia es una actriz que admiro muchísimo y también siento que nos potenciamos, los dos vamos como desafiándonos y exigiéndonos. La película también crece mucho y además tuvimos la suerte de estar acompañados de Néstor Cantillana, de Catalina Saavedra, de Yair Juri y Santiago Urbina, que son todos tremendos actores. El trabajo de dirección de actores fue algo muy bonito y siento que la película creció mucho por el trabajo de todos ellos.
“El castigo” ya ha recibido varios reconocimientos y la has presentado en distintos festivales de cine, pero ¿qué es lo que más te ha sorprendido de la reacción del público después de verla?
Ha sido muy bonito, la verdad, porque la película arrancó en Estonia en el Festival de Cine Black Nights de Tallin, donde Antonia Zegler ganó Mejor actriz. La película ha tenido un buen recorrido de varios festivales, ha recibido reconocimientos y, sí, me tocó acompañarla en distintos estrenos comerciales y estar en las conversaciones o en los foros posteriores. Lo que más me llamó la atención es lo que genera la película, la conversación relativa en el fondo a la maternidad, y que como sociedad también le hemos encomendado la responsabilidad de criar a los hijos a las mujeres. La película también nos hace preguntarnos cómo nos organizamos como sociedad, pero también como familia, como pareja. En el fondo creo que lo que más me sorprendió es la reflexión que genera en torno al tema de la familia y eso ha sido interesante. Es una película que permanece en el espectador preguntándose cosas, reflexionando. A mí lo que me parece más interesante es que una película sea una hora y media de disfrute, pasarlo bien, de emocionarse, pero, sobre todo, que permanezca en el espectador con preguntas que le quedan dando vueltas.
¿Cómo describirías tu proceso para elegir un proyecto? ¿Qué características debe tener una historia para que en ti surja el deseo de contarla?
Que me sea cercana, que sienta que estoy hablando con honestidad, que me interese el tema, que me interesen también las preguntas que genera ese tema, que no sea simplemente un tema que yo conozco. Muchas veces es un tema que quiero explorar. En el caso, por ejemplo, de “La memoria del agua”, una película que hice sobre la muerte de un hijo cuando yo no tenía hijos, pero me parecía un tema difícil, interesante, que era importante preguntarlo, darle vueltas y reflexionarlo. Entonces, en ese sentido, tiene que ver con la honestidad con la que el tema me represente, que me parezca atractivo y, sobre todo, que genere un impacto en el público, ya sea reflexionar, pensar y generar preguntas. Ojalá el espectador que sale después de ver una película mía sea distinto del que entró.




Joan Prats