"Community", seis temporadas de amistad, caos y cultura pop
Creada por Dan Harmon, la serie nunca necesitó convertirse en un fenómeno masivo para construir una comunidad de fanáticos extraordinariamente fiel

En principio, reunir a siete desconocidos en un grupo de estudio de español parece una premisa bastante sencilla para una comedia.
El detalle es que estamos hablando de "Community", una serie donde una clase puede transformarse en una película de acción, una partida de paintball en una guerra épica y una simple decisión sobre quién debe recoger una pizza puede provocar varias líneas temporales.
Lo extraordinario es que, debajo de todas esas locuras, siempre existe algo profundamente humano.
Creada por Dan Harmon y estrenada en 2009, "Community" nunca alcanzó los niveles de audiencia de otras grandes comedias de su época. Sin embargo, consiguió algo posiblemente más difícil: desarrollar una identidad tan particular que sus seguidores permanecieron a su lado durante cancelaciones, cambios creativos y hasta una mudanza de plataforma.
Sus 110 episodios distribuidos en seis temporadas terminaron convirtiéndola en una serie de culto que fue además reconocida por la crítica gracias a sus guiones, actuaciones y un uso muy particular del metahumor.
Un grupo que nunca debió funcionar
Todo comienza con Jeff Winger, un abogado interpretado por Joel McHale que pierde su licencia después de descubrirse que había mentido sobre su título universitario.
Obligado a regresar a las aulas, Jeff se matricula en Greendale Community College y organiza un supuesto grupo de estudio con la intención de acercarse a la hermosa estudiante Britta Perry. El problema es que aparecen más personas de las que esperaba.
Así conocemos a Abed, Shirley, Annie, Troy y Pierce.
A primera vista, prácticamente nada debería unirlos. Sus edades, personalidades, experiencias y formas de entender el mundo son completamente diferentes. Precisamente ahí comienza la magia de "Community".
El casting es excepcional porque los actores no se limitan a interpretar personajes excéntricos. Consiguen convertirlos en personas que, con el paso de los episodios, conocemos tan bien que podemos anticipar cómo reaccionarán ante determinadas situaciones.
Sus defectos nunca desaparecen mágicamente y las diferencias entre ellos provocan numerosos conflictos, pero resulta completamente creíble observar cómo aquellos desconocidos terminan creando lazos que transforman al grupo en algo parecido a una familia.
Jeff quizás sea el ejemplo más evidente. Comienza manipulando a los demás para conseguir lo que quiere, pero lentamente desarrolla un cariño genuino por sus compañeros y aprende a realizar sacrificios por ellos.
Troy deja atrás la imagen del deportista popular que intentaba proyectar y abraza orgullosamente su lado más "nerd", especialmente gracias a su amistad con Abed.
Annie aprende a relajarse, Britta descubre que tener buenas intenciones no significa tener siempre la razón y hasta Pierce, pese a todos sus defectos, necesita desesperadamente sentir que pertenece al grupo.
Cuando la cultura pop se convierte en lenguaje
Uno de los mayores aciertos de "Community" es que sus referencias nunca funcionan simplemente como una colección de guiños destinados a demostrar cuánto saben los guionistas sobre cine y televisión.
La cultura pop forma parte del lenguaje de la serie.
Esto ocurre especialmente a través de Abed, interpretado magistralmente por Danny Pudi. Su conocimiento enciclopédico del cine y la televisión le sirve para comprender el comportamiento de las personas que lo rodean. Para Abed, la vida puede tener estructura de comedia televisiva, documental, película de acción o historia de ciencia ficción.
Pero "Community" lleva esa idea todavía más lejos. Sus episodios temáticos utilizan géneros y convenciones conocidas para experimentar con la narración.
Los famosos capítulos de paintball pueden convertirse en homenajes al western o al cine de acción; "Abed's Uncontrollable Christmas" utiliza animación en stop motion, mientras que "Remedial Chaos Theory" parte de algo tan insignificante como lanzar un dado para explorar siete versiones diferentes de una misma noche.
La serie puede ser exagerada, absurda y completamente surrealista, pero nunca olvida a sus personajes.
Ese equilibrio permite que detrás de una parodia de "Doctor Who", una guerra de almohadas o cualquier otra situación disparatada puedan aparecer conversaciones sobre crecer, fracasar, sentirse solo, encontrar nuestro lugar o aceptar que las personas que queremos eventualmente pueden tomar caminos diferentes.
La controversial temporada 4, una época de gas
Aunque "Community" no posee un único gran arco argumental que abarque sus seis temporadas, cada una desarrolla una personalidad particular. Y eso también explica por qué la cuarta resulta tan diferente a las demás.
Dan Harmon ejerció como showrunner durante las primeras tres temporadas, pero fue despedido antes de comenzar la cuarta y reemplazado por David Guarascio y Moses Port. Harmon regresaría posteriormente para las temporadas cinco y seis.
La cuarta temporada no es necesariamente mala. Contiene buenos episodios, ocurren acontecimientos importantes para los personajes y hay momentos que funcionan muy bien. Sin embargo, falta algo difícil de definir y al mismo tiempo bastante evidente: la voz de Harmon.
No es casualidad que posteriormente la propia serie terminara burlándose de este período y refiriéndose a él como el año de la "fuga de gas". La broma funcionaba como una manera muy propia de "Community" de reconocer que algo había sido diferente durante aquel período.
Harmon reescribía habitualmente los episodios y utilizaba su conocido sistema del "círculo narrativo", algo que ayudó a proporcionar a la serie una voz muy específica. Su ausencia permitió comprobar hasta qué punto su personalidad creativa estaba integrada en el ADN de "Community".
Curiosamente, aquella temporada que tantas veces ha sido señalada como la más débil también terminó sirviendo para demostrar algo importante: "Community" no era solamente un grupo de personajes excéntricos viviendo situaciones absurdas.
Había una forma muy particular de escribirlos, hacerlos interactuar y utilizar las referencias a la cultura pop para contar sus historias. Cuando Harmon regresó para la quinta temporada, esa personalidad volvió con él.
Sobrevivir también formó parte de la historia
La existencia de "Community" fuera de la pantalla llegó a ser casi tan accidentada como cualquier semestre en Greendale.
Además de los problemas de audiencia y la salida temporal de Harmon, existieron conflictos detrás de cámaras, especialmente su complicada relación con Chevy Chase. El programa también perdió progresivamente a algunos integrantes importantes de su elenco original.
Después de cinco temporadas, NBC canceló la serie en 2014. Parecía que Greendale finalmente cerraría sus puertas, pero Yahoo! Screen apareció al rescate y produjo una sexta temporada de 13 episodios.
Y aquí entra uno de los chistes que terminó trascendiendo la propia serie: "Six seasons and a movie".
La frase nació dentro de "Community" y eventualmente se convirtió en una especie de grito de guerra entre sus seguidores. Incluso el final de la tercera temporada incluyó el hashtag #sixseasonsandamovie. Contra todas las probabilidades, la primera mitad de aquella absurda promesa terminó cumpliéndose.
Ahora solamente falta la película.
Volver a Greendale para visitar a viejos amigos
"Community" es una serie que merece verse más de una vez.
Parte de la razón está en sus numerosos detalles, referencias y pequeños chistes que fácilmente pueden pasar inadvertidos durante un primer recorrido. Otra parte está en las actuaciones y en episodios tan particulares que adquieren un significado diferente cuando ya conocemos el destino de los personajes.
Pero existe una razón todavía más sencilla para regresar.
Después de seis temporadas, el espectador también termina sintiéndose parte de aquella comunidad de desadaptados.
Jeff, Britta, Abed, Troy, Annie, Shirley y Pierce llegaron a ser conocidos como los Greendale Seven, y durante las primeras temporadas resulta difícil imaginar al grupo sin cualquiera de ellos. Sus personalidades podían chocar constantemente, pero precisamente de esas diferencias surgía buena parte de la química que hacía funcionar la serie.
Por eso, cuando algunos integrantes del elenco comenzaron a marcharse durante las últimas temporadas, su ausencia realmente se sintió. Eso ocurre especialmente porque "Community" se tomó el tiempo necesario para hacer que esos vínculos fueran creíbles.
"Community" podía hablar de estudios universitarios, relaciones, traumas, madurez y amistad mientras convertía Greendale en prácticamente cualquier cosa que necesitara para contar una historia. Pero detrás de todos los experimentos narrativos, referencias y el constante caos permanecía una idea sorprendentemente sencilla: podemos encontrar una familia en el lugar y entre las personas que menos esperábamos.
Y mientras esperamos que finalmente llegue esa película prometida, siempre podemos regresar a Greendale. Gracias al streaming, los DVD o los Blu-ray, los Greendale Seven siguen allí, probablemente discutiendo alrededor de aquella mesa del grupo de estudio.
Después de todo, son seis temporadas y una película.
La primera parte de la promesa ya se cumplió. Ahora solamente falta reunir al grupo una vez más para terminarla.


Joan Prats