"A cualquier precio": las historias que hay detrás del thriller
Mark Wahlberg y Yahya Abdul-Mateen II protagonizan este thriller histórico inspirado en hechos reales, que cruza la lucha por los derechos civiles con el mundo de la mafia estadounidense en el Misisipi de los años 60

Antes de que Mark Wahlberg se pusiera en la piel de Greg Scarpa o Yahya Abdul-Mateen II asumiera el papel del agente del FBI Wayne Strider, A cualquier precio ya tenía una larga historia detrás.
Una película con historia propia
El proyecto comenzó en 2018, cuando Alex Lebovici, de Hammerstone Studios, adquirió el guion CI-34, escrito por Sascha Penn e incluido en la Black List. Lo que encontró allí fue una combinación poco habitual para un thriller: la lucha por los derechos civiles, un crimen real y la mafia estadounidense.
Basil Iwanyk y Erica Lee, de Thunder Road, se incorporaron posteriormente como productores.
Durante años, ambos equipos trabajaron en el desarrollo de la película, atravesando además varios acontecimientos que obligaron a poner el proyecto en pausa, entre ellos la pandemia de COVID-19, las huelgas de Hollywood y la muerte de Chadwick Boseman, quien había sido elegido inicialmente para protagonizarla.
El proyecto volvió a tomar impulso en 2023, cuando Elegance Bratton se sumó como director junto a su socio productor Chester Algernal Gordon. Poco después, en 2024, llegó Wahlberg, quien además de protagonizar la cinta asumió labores de producción junto a Stephen Levinson.
Casi ocho años después de aquella primera compra del guion, la película consiguió finalmente llegar a producción.
Wahlberg y el hombre detrás del personaje

Interpretar a Greg Scarpa no era un trabajo sencillo. El personaje fue un sicario de la mafia de Colombo que, al mismo tiempo, colaboró secretamente con el FBI. Una combinación que coloca al protagonista en una zona moral especialmente incómoda.
Para acercarse a él, Wahlberg no se limitó al guion. Pasó tiempo con Greg Scarpa Jr., hijo del mafioso, quien acababa de salir en libertad después de cumplir más de tres décadas en prisión.
Ese contacto le permitió conocer de primera mano distintas facetas de su padre y acercarse a una figura que difícilmente podía reducirse a la etiqueta de mafioso.
El propio actor lo resumió así: "Es uno de esos personajes que no se presentan muy a menudo. Tienes que profundizar un poco más y adentrarte en un terreno un poco más oscuro".
Las familias estuvieron en el set
Una de las particularidades de A cualquier precio fue la participación directa de familiares de las personas retratadas.
Greg Scarpa Jr. estuvo presente durante toda la producción y trabajó junto a Wahlberg y Bratton para ayudar a reconstruir al hombre que conoció como padre. También colaboraron Linda Scarpa, hija de Greg, y Linda Schiro, su pareja de larga data y madre de Linda.
Del otro lado de la historia, la familia de Vernon Dahmer también aportó información durante el desarrollo de la película. Ellie Dahmer y Bettie Dahmer, esposa e hija del activista, estuvieron presentes durante el rodaje de la recreación del ataque incendiario contra la casa familiar, ocurrido en Hattiesburg, Misisipi, el 10 de enero de 1966.
Para Scarpa Jr., ver aquella historia convertida en película fue especialmente intenso. "Mientras veía la película, hubo momentos en los que se me llenaron los ojos de lágrimas al ver a mi padre, tal y como Mark lo retrató".
Un Misisipi construido en Atlanta
Aunque la historia transcurre en Misisipi, el rodaje se realizó en Atlanta, Georgia, a principios de 2025.
Las localizaciones y la infraestructura disponible allí permitieron al equipo recrear a gran escala el ambiente del Misisipi de los años 60.
La ambientación era especialmente importante para una historia en la que el espacio no es simplemente un escenario: las calles, las casas y los lugares de reunión ayudan a reconstruir una época marcada por la segregación y la violencia racial.

La película fue financiada de manera independiente por Hammerstone Studios y sus socios financieros. Las ventas internacionales comenzaron en el American Film Market de noviembre de 2024, antes de que Paramount Pictures adquiriera los derechos de distribución en Estados Unidos a principios de 2026.
Una mezcla poco habitual
Si hay algo que define el proyecto es precisamente su mezcla de géneros. No se trata únicamente de un drama histórico sobre los derechos civiles ni de un thriller mafioso. La película utiliza ambos mundos para contar una historia en la que el FBI, la mafia y el movimiento por los derechos civiles terminan conectados.
Alex Lebovici, productor que estuvo detrás del proyecto desde sus comienzos, lo explica de manera directa: "No hay una película sobre los derechos civiles como esta. Es una historia de derechos civiles entrelazada con una historia de la mafia estadounidense".
Esa combinación también fue parte del atractivo para Yahya Abdul-Mateen II. "Lo primero que le dije a Mark cuando hablamos fue que quería que la película fuera de lo más entretenida".
El pasado como espejo del presente

Aunque está ambientada hace seis décadas, la película no pretende que su historia se quede encerrada en el pasado.
Para Elegance Bratton, los acontecimientos que retrata sirven para recordar que los derechos conquistados necesitan ser protegidos constantemente.
- "Quiero que el público comprenda que los derechos que damos por sentados requieren una vigilancia y un mantenimiento constantes. No existe eso de "ya está todo hecho" en esas luchas; por muy cansado que estés, por mucho que sientas que has avanzado, siempre hay fuerzas que buscan hacernos retroceder, y nos necesitamos unos a otros para resistirnos a esas fuerzas y continuar con la labor".
En esa misma línea aparece Vernon Dahmer, una figura que para Giancarlo Esposito representa el poder de una persona común capaz de movilizar a una comunidad: "Un hombre corriente se alzó y empoderó a la gente para que no tuviera miedo... Ahora ya no tenemos impuesto al voto, ¿por qué? Porque un hombre se alzó...".
Y ahí está quizá la curiosidad más interesante de A cualquier precio: aunque su punto de partida es un crimen ocurrido en 1966, su equipo no quiso hacer una película atrapada en esa fecha.
La apuesta es utilizar aquel episodio para hablar de los límites de la justicia, de las decisiones incómodas que toman sus personajes y de una lucha por los derechos que, según Bratton, todavía requiere atención.
