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Cine

Campanella, de Argentina al mundo

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Campanella, de Argentina al mundo
EFE/Zipi


Está considerado uno de los mejores valores de la industria cinematográfica argentina, ha trabajado en grandes producciones estadounidenses, y su detallada calidad ha situado al país austral en el mapa de las mejores industrias de cine.

Autor de obras como "El secreto de sus ojos", "El hijo de la novia" o "Luna de Avellaneda", Campanella (Buenos Aires, 1959) ha debutado en el cine de animación por todo lo alto, con una cinta repleta de valores deportivos y de superación, "Metegol" ("Futbolín", en España).

CONSAGRACIÓN DEFINITIVA.

Campanella inició su carrera en el cine como actor, director y guionista de su propia producción, "Prioridad nacional" (1979). Con apenas 20 años los fotogramas ya eran su vida, y poco a poco el argentino fue conociendo el mundo del cine desde el interior con títulos como "Victoria 392" (1984), un documental que ni siquiera se estrenó comercialmente.

Pero será a finales de la década de los 90 y comienzos de los 2000 cuando Campanella comience a deslumbrar tras las cámaras. Con largometrajes como "El mismo amor la misma lluvia" (1999) o "El hijo de la novia" (2001) su carrera inició el despegue.

Inseparable de la figura del actor argentino Ricardo Darín ("Tesis sobre un homicidio") en sus producciones, quien le daría el último impulso en uno de sus proyectos "El secreto de sus ojos" (2009), una cinta con la que por fin Campanella situaría su nombre a la altura de las estrellas del séptimo arte.

Esta historia narraba los recuerdos pasados de un oficial de un juzgado de instrucción de Buenos Aires que, a punto de jubilarse, escribe una novela para superar un caso de asesinato que quedó sin resolver. Poco a poco, los recuerdos del pasado le acechan y revive un amor secreto.

El largometraje conmovió a la Academia de Cine de Hollywood, que reconoció el trabajo del director con el Óscar a la mejor película de habla no inglesa en 2010. Además, "El secreto de sus ojos" recibió el premio Ariel a la mejor película iberoamericana y fue galardonada con dos premios Goya.

Se remataba así el periodo más atrevido y laureado de Campanella, que le llegaría a la edad de 50 años, después de haber trabajado en televisión dirigiendo series de reconocido prestigio como "Dr. House" o "Law & Order" ("Ley y Orden").

DEBUT EN LA ANIMACIÓN.


Los rescoldos de la victoria aún están presentes, pero en los últimos años Campanella ha emprendido un giro a su carrera como realizador, la cual ha culminado con una historia de animación en 3D "para todos los públicos", según ha definido el director una entrevista con Efe.

El atractivo visual de la cinta, fruto de cinco años de trabajo conjunto entre profesionales argentinos y españoles, ha permitido a Campanella descubrir los secretos del cine que se hallaban ocultos.

"Metegol" resulta así un magnífico espectáculo lleno de color, realzado por una trabajada tecnología 3D, "indispensable" en la animación, que ha permitido a Campanella compararse con los grandes estudios de Hollywood, como Pixar o Dreamworks.

Inspirado en el cuento "Memorias de un wing derecho", del humorista Roberto Fontanarrosa, esta película se adentra en las profundidades del mundo del fútbol, con un guión que bien leído va mucho más allá de la típica historia de superación y lealtad.

El cineasta argentino descubre "el héroe que todos llevamos dentro" con una película de fantasía en la que los jugadores de un futbolín cobran vida para recuperar la dignidad de su dueño y amigo, y salvar el destino de un pueblo.

"Los muñecos que cobran vida es un subgénero de la fantasía, y a lo largo de la cinta los diferentes jugadores de plomo irán descubriendo su personalidad", explicaba Campanella, quien ha defendido que la animación es un género con el que "pueden disfrutar los niños pero también los padres".

Con fuerza, valor y amistad, los muñecos de plomo competirán como nunca lo habían hecho antes, fuera de la cancha, demostrando que la épica del auténtico fútbol y la fidelidad no son cuestión de tamaño.

"Me gusta el fútbol como forma para dirimir el resto de conflictos, pero no la gente que en la tribuna se mata por aquellos que solo juegan por la plata", ha señalado el director, que ha definido esta historia como un combate por "el heroísmo y la lealtad".

"Metegol" se estrenó el pasado mes de julio en las salas de proyección de su país natal, convirtiéndose en el largometraje de animación argentino que más ha recaudado en su estreno, desde que existen registros, con más de 150.000 espectadores.

Unos datos que han permitido respirar tranquilo a Campanella, para quien el cine "no otorga la felicidad sino el alivio de ver que el proyecto gusta a la audiencia".

De este modo, el argentino ha colocado su particular granito de arena en la consolidación de este género, en ocasiones menospreciado, como un espectáculo emocionante para los pequeños y admirado por los adultos.

CON SABOR ARGENTINO.

Campanella sabe jugar con los detalles. Capaz de diseccionar cada secuencia, el argentino es un fiel amante de su trabajo. Un exigente esfuerzo que le ha permitido trasladar la esencia del cine argentino a todos los continentes.

Su carismático sentido del humor y su peculiar magnetismo han trascendido las cámaras y, como ya lo hiciera con sus anteriores trabajos cinematográficos, "Metegol" ha supuesto un antes y un después en la animación iberoamericana.

"En Latinoamérica nunca se hizo una película de este calibre tecnológico porque hay un prejuicio de que la buena animación solo es posible en Hollywood. Pues ahora, 'Metegol' abre la puerta a nuevas industrias", asegura el director.

Aunque el buen trabajo de "Metegol" ha sido un éxito, Campanella ha señalado que regresará al cine "en vivo", con ese estilo dramático que "no se presta a los homenajes paródicos".

Un peculiar mensaje que sí ha alcanzado con "Metegol", en la que ha dedicado varios guiños al cine clásico, con el que ha disfrutado tanto que no descarta regresar a la animación en un futuro.

Eso sí, solo si está acompañado de un equipo fabuloso, ya que el director tiene claro que su reconocimiento no sería posible sin buenos profesionales detrás. "Como director vivo del talento de los demás", concluye entre risas. Un humilde genio que ha sido capaz de colocar el nombre de Argentina en el manto estrellado del séptimo arte.