VIDEO | Educación, ética y política en “Conducta”
Caribbean Cinemas muestra por estos días la más aplaudida y valiente película cubana
SANTO DOMINGO. Uno de los aspectos que mayormente se le reconoce al régimen comunista de Cuba es su inversión en la educación de su pueblo. Pese a la precariedad de su economía, el país caribeño mantiene índices elevados de calidad en la educación primaria, pero muy poco sabemos de cómo funciona el sistema.
Este filme permite acercarse al tema desde la perspectiva de la disfuncionalidad, ya que narra la historia de Chala, un niño problema, que no se adapta a la disciplina, y que pone de cabeza a los educadores de su comunidad. Es un filme polémico que no teme enfrentar las contradicciones de una sociedad que, pese a todo, evoluciona.
La historia
Chala tiene once años, es hijo de una prostituta adicta a las drogas y al alcohol; ambos viven en un cuarto de un edificio en ruinas de La Habana. Su único referente masculino es Ignacio, quien se dedica a entrenar perros de pelea con la ayuda de Chala.
El niño tiene una especial relación con Carmela, su maestra de escuela, quien lo conoce desde pequeño y entiende el conflicto social que se esconde tras su comportamiento. Pero Carmela se ausenta por razones de salud, y la persona que le sustituye envía a Chala a un correccional. Enterada del hecho, Carmela, a fuerza de convencimiento, logra devolver a la escuela al niño, poniendo en tensión a todo el sistema local. Se produce entonces el enfrentamiento entre la ética profesional y la política educativa.
El guión
El guión maneja varias sub tramas que articulan muy bien el relato; además de la relación entre alumno y maestra, conocemos de la vida íntima de la ciudad a través de otros personajes que interactúan con Chala. Su madre e Ignacio representan el lado oscuro y violento; los compañeros de la escuela y, en especial María, dan cuenta de la inocencia y los sentimientos que empiezan a aflorar. Sin embargo, es el enfrentamiento entre Carmela, la profesora, y el aparato educativo el núcleo principal del conflicto. Es evidente la metáfora acerca de la libertad; en tal sentido, Chala es un espíritu libre, a quien el sistema trata de moldear, y que se resiste a sus formas esquemáticas.
Actores, puesta en escena
La recientemente fallecida actriz Alina Rodríguez regala un trabajo sobresaliente en su rol de maestra. Es un personaje sólido y muy adecuado para quien dejó huella en la historia del cine hispanoamericano. Por su lado, Armando Valdés Freire, muestra una actitud de veterano con su personaje Chala; es posible que las diferencias entre persona y personaje hayan sido mínimas, en tal caso es mérito del casting y de la dirección de Ernesto Daranas.
La puesta en escena es sobria, y contiene lo justo y necesario para hacer avanzar el relato en una progresión dramática clásica: ninguno de los personajes volverá a ser quien era en el comienzo.
Cine y sociedad
El cine cubano siempre sobresale en el concierto latinoamericano por su apego a las historias bien escritas y bien construidas. Es también un cine inconformista, al menos el que hemos tenido la oportunidad de ver fuera de las fronteras de la isla.
Ya con “Fresa y Chocolate” (1993), se abrió una puerta para narrar historias desde la diferencia, en el contexto de un sistema político que impone la igualdad a la fuerza. Tal mezcla le ha permitido mantenerse vigente y cosechar premios en distintas latitudes, como es el caso de este filme, que se ha llevado las palmas en importantes festivales.
Recomendable para quienes gustan de historias diferentes y para asomarse al muro que todavía nos separa de nuestros cercanos vecinos.
Mario Núñez
Mario Núñez