El hombre de al lado

SANTO DOMINGO. En nuestros últimos artículos hemos puesto énfasis en los aspectos narrativos de las películas que llegan a la cartelera dominicana, esto porque entendemos que el desarrollo de la cinematografía local pasa por el fortalecimiento de la herramienta más importante de la producción audiovisual: el guión.
"El hombre de al lado" es una película argentina que es un buen ejemplo de escritura y también de construcción de personajes, premiada en el Festival de Sundance y nominada en otros importantes certámenes.
Es además una producción simple, pero que sabe utilizar el lenguaje del séptimo arte para narrar una historia local y al mismo tiempo global. Vecinos todos tienen, algunos con la suerte de considerarlos amigos, otros, me temo que la mayoría, viven al límite de convertirse en enemigos.
Una casa y un vecino
Leonardo es un exitoso diseñador de mobiliario que vive en una casa extraordinaria, diseñada por el famoso arquitecto suizo Le Corbusier, en la ciudad de La Plata. Allí habita con su esposa y su única hija. Una tarde, es despertado de su siesta por fuertes golpes a un muro desde la casa del lado.
Víctor, el vecino - vendedor de autos usados - ha iniciado una remodelación que incluye una ventana que da hacia la casa de Leonardo. La ventana se transforma en objeto de discordia que va alterando la vida de todos los personajes hasta llevarles al límite de la convivencia.
Una película de tesis
Los guiones se pueden construir de diferentes modos, uno es a través de una tesis argumental que actúa como principio rector. En este caso, la tesis es que la ciudad genera tensiones entre vecinos y que frente a un conflicto por el espacio, uno se impondrá sobre el otro. Lo interesante es que el guión enfrenta a dos clases sociales separadas por la cultura más que por la economía. El postmoderno y sofisticado contra el inculto adinerado. Leonardo y Víctor son polos opuestos de una sociedad tensionada por el uso del suelo, por los derechos y deberes que conlleva la propiedad privada.
La comedia y el drama
Elemento destacable es el tono de la narración. Leonardo es un personaje aparentemente en armonía con su mundo, pero el ruido constante de la remodelación y las sutiles formas invasivas de Víctor, van minando su máscara, dejando salir los ruidos internos que son los más complejos. La relación con su hija es en realidad un monólogo y su vida de pareja va cayendo como el pañete del muro con los golpes de la maza. Hay en las escenas un tratamiento del personaje que raya en la ironía más mordaz, ya que se trata de una crítica social al borde del ensayo sociológico.
La puesta en escena
Es preciso destacar que Rafael Spregelburd y Daniel Aráoz, los actores que dan vida a protagonista y antagonista, son grandes figuras de la escena argentina; el primero viene de la dramaturgia y el segundo de la buena televisión. Sus diálogos sacan chispas y sus habilidades interpretativas sostienen en gran medida el relato. Notable es la manera de utilizar el sonido; los ruidos constituyen una amplificación del espacio off, de lo que está fuera de la cámara, y no hay manera de hacer esto sino está previamente detallado en el guión.
Sin embargo, hay que decirlo, las películas de tesis con frecuencia no cierran bien en términos narrativos y ésta no es la excepción. La secuencia final no logra ser del todo convincente y ello le resta fuerza a la historia.
Recomendable para aspirantes a escritores y directores, que quieran ver cómo se puede hacer verdadero cine con pocos pero trascendentes elementos.
Ficha técnicaEl hombre de al lado. Argentina, 2009. 110 minutos.
Dirección y fotografía: Mariano Cohn y Gastón Duprat
Guión: Andrés Duprat
Música: Sergio Pangaro
Intérpretes: Rafael Spregelburd, Daniel Aráoz, Eugenia Alonso, Inés Budassi, Lorenza Acuña, Eugenio Scopel, Debora Zanolli.
Mario Núñez Muñoz
Mario Núñez Muñoz