Giancarlo Giannini: "Sería difícil imaginarse a dos mujeres haciendo esta apuesta"
Dos caballeros degustan una exquisita bebida sobre las tranquilas aguas del mar en un barco diseñado por un famoso astillero italiano: "único en el mundo, más que exclusivo". El actor italiano protagoniza junto a Jude Law un corto cinematográfico presentado en el Festival de Cine de Venecia. Empieza el juego.
Los actores Giancarlo Giannini y Jude Law, interpretándose a sí mismos, apuestan a quién de los dos será el dueño del barco. El corto ‘The Gentleman's Wager', para Johnnie Walker Blue Label, es una muestra sobre la diversión y complicidad entre dos buenos amigos. Uno de los dos se arriesga... bailando.
P. Cada quien en su oficio tiene trabajos preferidos. ¿Tiene usted alguno que le hace sentir orgullo?
R. Simplemente ser un actor.
P. ¿Qué considera que le dio el empuje a su carrera?
R. Mis estudios electrónicos, porque ayudan mucho a la imaginación, a entender qué es lo que pasa dentro de los circuitos electrónicos.
P. ¿En algún momento pensó que pudo hacer alguna interpretación de otra forma?
R. Siempre quiero una interpretación diferente. Para mí esta es la razón más importante de ser un actor.
P. Se le conoce, además, por sus trabajos de doblaje ¿Cómo funciona eso, le pasan el guión y listo?
R. Mi primera tarea es darle una voz y una cara a mi personaje. En cambio el doblaje o ‘dubbing' es una forma técnica de darle una voz a otra cara. Técnicamente es difícil de explicar ahora, pero yo lo encuentro muy gracioso.
P. El doblaje siempre crea opiniones en los espectadores porque dicen que algunos no caracterizan como amerita. ¿Qué piensa al respecto? ¿Qué se necesita para interpretar sin estar en la escena original?
R. El secreto y la magia está en lograr que la audiencia no se dé cuenta de la dualidad del actor y el doble.
P. Usted ha sido doblado, ¿qué piensa acerca de esos trabajos? ¿Le agradaron?
R. En dos filmes, ‘Swep Away' y ‘Seven Beauties', fui doblado, pero al mismo tiempo estos dos filmes fueron lanzados en el lenguaje original. Mi amigo Michael Tucker dobló mi papel e hizo un excelente trabajo.
P. Su carrera en Italia es muy prolífera. ¿Qué diferencias diría que hay para un actor entre esa industria y la americana?
R. Para un actor no hay diferencia en trabajar en cualquier parte del mundo. Un actor se encuentra a sí mismo solamente frente a las cámaras. El director dice ‘acción' y luego tienes que actuar.
P. Dicen que ‘Nemo propheta in patria' [nadie es profeta en su tierra], con usted pierde todo sentido a juzgar por su trabajo constante en Italia...
R. ¿Quizás porque alguien dice que soy bueno? ¿O quizás porque tuve una nominación al Oscar?
P. Y Estados Unidos, ¿es realmente un mercado rentable para actores extranjeros?
R. Si fuera una estrella hindú o china quizás no me importara, pero siendo italiano...
Jake Scott, director
"Lo mejor fue cuando Giancarlo entró por primera vez al set; acababa de llegar del aeropuerto, nosotros ensayábamos y él se involucró de una vez, empezó a bailar y rompió el hielo. Fue un momento fantástico".
P. Ha trabajado para grandes directores ¿Con quién más le gustaría trabajar?
R. Fui afortunado de trabajar con maravillosos directores italianos, Visconti, Monicelli, Lina Wertmuller etc. A través de ellos también trabajé con directores extranjeros como Ridley y Tony Scott, Francis Ford Coppola, Richard Brooks, Fassbinder etc. Claro, trabajar con Kurosawa, Stanley Kubrick y Billy Wilder hubiera sido una experiencia extraordinaria. Desafortunadamente eso nunca ocurrirá.
P. ¿Qué significó para usted que Stanley Kubrick le felicitara por su participación en The Shining?
R. Un buen comienzo.
P. Tiene un par de interpretaciones venideras [Promakhus - Oggi a te... domani ame] ¿Puede adelantarnos algo?
R. En este trabajo tú nunca sabes cómo será tu próxima actuación, entendible o no. Es siempre una apuesta emocional. Obviamente uno siempre espera ganarla.
P. El cine latinoamericano está experimentando un auge particular, ¿ha mirado por estos lados quizás con curiosidad?
R. Tengo un proyecto en Brasil con mi amigo y excelente director Bruno Barreto.
P. A propósito de ‘The Gentleman's Wager', ¿apostaría de esa manera en la vida real?
R. Si yo hubiera logrado comprar el fantástico Yate Baglietto, en el pasado, probablemente me involucraría en apuestas mucho más emocionantes.
P. ¿Cuál apuesta ha perdido rotundamente?
R. Mi padre apostaba siempre; me llevaba a ver los caballos y ese tipo de cosas. Yo no he cogido ese vicio, y por eso no apuesto, no me divierto así... Ahora, yo apuesto muchísimo en mi carrera. Es una apuesta conmigo mismo.
P. ¿Y suele ganar esas apuestas?
R. A veces las gano y a veces las pierdo. Yo he hecho películas horrorosas también, no solo buenas. La vida es una apuesta... y bueno, no voy a hablar de filosofía, pero piensa en esta bella apuesta: la vida y la muerte. Piensa que a lo largo de la vida existen tantas posibilidades de hacer apuestas y de descubrir por ti mismo tantos misterios menores. Si te cierras y dices "no, de esto no entiendo", te privas de la posibilidad de descubrir tantas pequeñas cosas. Hasta un plato de espaguetis bien hecho es un descubrimiento y una apuesta contigo mismo. De hecho, la belleza de la diversión tras estas pequeñas historias es el descubrimiento.
P. ¿Le gusta más el cine del pasado o el cine moderno?
R. Amo el cine del pasado; formo parte de ese cine. Por eso amo a Fellini, a Kubrick, a Kurosawa. Sin embargo, hoy los jóvenes se están adentrando en una aventura distinta, la aventura de lo digital. Yo creo en la evolución del hombre, y sé que tendremos sorpresas curiosas en el futuro que nos espera, el futuro de lo cinematográfico.
Jude Law, actor
"Luego de este corto, donde me tocó bailar, me encantaría poder hacer un musical. Me encantan los clásicos musicales y creo que es un género que no se está desarrollando. Si se me presenta una buena oportunidad, sería algo que consideraría".
P. Volviendo al tema del barco y del corto, ¿qué hay tras la amistad masculina que las mujeres no podrían jamás entender?
R. Es que hay cosas de la amistad femenina que los hombres jamás podrían entender. El hombre es un ser facilísimo... las mujeres lo complican todo a propósito. Por lo menos en todo lo relativo a la gran pantalla y también al teatro, los grandes autores siempre han escrito sobre hombres; las grandes historias de amistad entre hombres han funcionado bien. Las historias de amor son casi todas iguales, no cambian mucho; es natural ver a un hombre y una mujer juntos, porque todos sabemos cuál es el propósito. Ahora, dos hombres que juntos combaten contra su mundo... eso se torna más interesante. Nosotros recordamos a grandes hombres como protagonistas del cine, porque al espectador le gusta ver la figura del héroe, del mito de la tragedia griega.
Por eso funcionan tan bien historias como esta: son dos amigos, hasta con nuestros mismos nombres; ahora, Jude tiene un barco y yo no, porque el mar me enferma. El juego de la amistad es el juego que va más allá: apostamos, sí; ¿mil liras? No. El hombre es un niño en comparación con la mujer, y busca permanecer en ese estado infantil. La mujer carga vida en su vientre durante nueve meses, ¿y qué hace el hombre? Ti, ti, ti y ya. Por eso tiene la necesidad de acercarse al infinito; la mujer no, porque ya lo ha vivido. Es como Miguel Ángel cuando acabó el Moisés, le da un martillazo a la escultura en la rodilla y le dice "¡Habla!", porque tenía la necesidad de enfrentarse al conocimiento.
El hombre juega más que las mujeres, en el sentido infantil de la vida. Sería difícil imaginarse a dos mujeres haciendo esta apuesta.
P. Si tuviera que decirme sobre qué va la historia de la segunda apuesta, ¿qué sería?
R. Quizás una historia en un laberinto, donde dos amigos compiten para encontrar una solución. Como en una película de suspenso. Y el más inteligente gana.
P. ¿Qué tal la experiencia junto a Jude Law?
R. Más que exclusiva.
Diario Libre


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