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Cine

Hitman, AGENTE 47 un mito postmoderno

SANTO DOMINGO. En la narrativa de ficción existen ciertos temas recurrentes, a los cuales se acude a la hora de alimentar la gran industria de contenidos constituida por la literatura y el cine comercial. Al sistema de medios poco le importa si un filme es creativo o no, lo que realmente interesa es que cumpla con un estándar y que entretenga por hora y media. Es el caso de los llamados best sellers de espionaje que se transforman en películas de acción. Uno de los temas favoritos de escritores y guionistas es el de los asesinos programados, en los cuales se mezcla la biotecnología, la política, las finanzas y el poder.

Un asesino de corbata roja

El agente 47 tiene una misión la cual no se sabrá hasta el final. Luce elegante y frío enfundado en un traje negro, camisa blanca y corbata roja. Su origen es incierto, lo único que el espectador sabe es que debe llegar hasta el profesor Litvenko, un ucraniano creador de un método para formar asesinos despiadados y sin remordimientos. El medio para llegar hasta él es su hija Katia, quien ha vivido oculta por años. Pero no sólo el agente 47 la busca, también miembros de otra organización que quieren hacerse de los conocimientos del médico.

El relato

Está narrado en clave de misterio, con cada secuencia el espectador va adquiriendo información acerca del pasado y las razones de los personajes. Se juega en las primeras secuencias con el bien y el mal, no se sabe quién en verdad quiere proteger a Katia. Avanzado el relato se deja en claro quién es en realidad la joven y sus potencialidades.

La puesta en escena

La historia se desarrolla en lugares y ambientes cosmopolitas, ultra modernos, limpios y de colores grises y blancos. Se busca una especie de asepsia visual rayando en la estética clínica hospitalaria. Carros y armas de lujo en cada escena, vestuario y personajes metrosexuales, pero sin caer en la burda publicidad como en otras producciones similares. Los diálogos son sencillos y directos, sin espacio para elucubraciones, todo es de vida o muerte lo cual, dota al relato de intensidad.

El lado flaco

La historia fluye, según los cánones de este tipo de producciones, sin embargo flaquea hacia el final cuando el antagonista consigue atrapar al científico. Aquí las escenas no sólo son predecibles, los diálogos caen a la categoría de una mala obra de teatro escolar.

Súper humanos

Desde los tiempos del nazismo se viene propugnando la idea de forjar una raza de seres superiores, y es evidente que las potencias del primer mundo intentaron en algún momento sacar ventaja de la ciencia y la tecnología para conseguir seres física y mentalmente extraordinarios. Pero ha sido la narrativa la principal beneficiada con esta idea y la ha elevado a la condición de un mito de la posmodernidad.

Recomendable para quienes gustan de filmes de acción, espionaje y conspiraciones.

Rupert Friend en una de las escenas de la cinta.

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