La Gunguna

Quiero decirlo de una vez: para mí, “La Gunguna” es la mejor película dominicana que he visto. Al menos, la mejor de esta época.
Es cierto que uno termina bajando las expectativas, de ver tanta comedia de tercera o cuarta, o después de dejar de ver algunas que ni a eso llegan, y que -peor aún- siguen siendo apoyadas financieramente, gracias a oscuros favores que algún día se sabrán...
“La Gunguna”, producida por Juan Basanta, no es el caso. Se trata de un thriller que basa su estructura en el cuento “Montás” de Miguel Yarull, también guionista del proyecto. Y en la excelente fotografía de Juan Carlos Franco, que va del neorrealismo al hiperrealismo, impregnándole al discurso visual un sentido estético poco común en el cine dominicano actual, gracias también a la edición de Ethan Maniquis y Rosaly Acosta. Ethan ha sido, entre otros, co-director de “Machete”, editor de efectos visuales de Robert Rodríguez en “Once upon a time in México”, asistente del editor en “Desperado”, y editor asociado en “Sin City”. Su mano y su acento estilístico en “La Gunguna” se hacen sentir.
La película, dirigida por Ernesto Alemany, cuenta una historia no necesariamente lineal, pero sí artísticamente creíble, y por lo tanto, convincente.
No exenta de un humor corrosivo por momentos, la traza que va dejando “La Gunguna” por el territorio nacional y hasta más allá, logra también cierto acento garcíamarqueano, sobre todo en el tratamiento de situaciones y en los variopintos personajes que desfilan en la historia.
De los mejores elementos que tiene este largometraje es su sutil nivel de denuncia social, sin caer en discursos mediocres.
La pequeña pistola llamada “La Gunguna” justifica su recorrido y el gran interés en ella, precisamente por los personajes a los que estuvo ligada: El Duce, Franco y Trujillo. Si no hubiese pertenecido a Trujillo, no habría tenido sentido alguno de existir por estos lares.
Otro acierto de “La Gunguna” es la calidad de las actuaciones. Aquí, hasta actores que nunca la pegan, están bien. Nadie es protagonista. Sobresalen Patricia Acuasiasti, con su brevísimo papel al inicio; Miguel Ángel Martínez; Isaac Saviñón con su rol de “El Gago”; y Nashla Bogaert, quien con “La Maeña” logra una de sus más felices caracterizaciones para el cine.
Yo no sé si tendrá éxito comercial “La Gunguna”, sobre todo en el país. El público local es demasiado veleidoso, y el cine de verdad aún necesita de un público que hay que crear. Dios quiera que los dominicanos acudan en masa a ver esta película y que me hagan tragar las palabras antes escritas. Pero para bien de la industria y la cultura dominicana, esta es una excelente película. Y merece éxito en taquilla y en los festivales. Gracias, Basanta y Alemany por darnos fe en el cine criollo.
Alfonso Quiñones
Alfonso Quiñones