Los trapitos al sol en "La gran boda"

SANTO DOMINGO. Como hito en la vida de cualquier pareja y como evento social, el ritual de la boda permite muchas opciones de conflicto, cuestión básica para la narrativa fílmica, por ello, es tema recurrente en las cinematografías de todo el mundo y fértil campo para la comedia romántica. Pero por las mismas razones resulta difícil encontrar un punto de vista novedoso. En el caso de esta película, el guión encuentra un ángulo diferente reflejando la diversidad de las estructuras familiares hoy presentes en la sociedad occidental. Esta historia tiene su origen en un filme francés del 2006, el cual fue adaptado a la realidad norteamericana. Tiene además el atractivo de contar con figuras importantes del cine que hoy están en la tercera edad.
La historia
Missy (Amanda Seyfried) y Alejandro (Ben Barnes) se van a casar. Alejandro es hijo adoptivo de una pareja que lleva divorciada varios años, y en realidad ha sido criado por Bebe, la pareja de su padre adoptivo, pero esto no lo sabe su madre biológica. Con motivo de la boda la familia se reúne, y Alejandro pide a sus padres adoptivos simular que todavía siguen juntos, ya que su progenitora es católica y conservadora. Pero la situación es difícil de mantener, y todo se complica, cuando al calor de los preparativos del matrimonio van saliendo a la luz los trapos sucios de las familias involucradas.
El tono sexual
Toda comedia utiliza la hipérbole o exageración para hacer reír. En este caso se acentúa en la sexualidad, asignando a los personajes actitudes que van desde la negación hasta la obsesión por el sexo. Desde la primera escena queda claro el tono, buena parte de los diálogos tienen una alta carga de contenido erótico y en torno a ello se generan los conflictos secundarios. Se agrega el componente religioso cultural, expresado a través de los diferentes credos que profesan los personajes. Naturalmente se provocan situaciones divertidas, en especial cuando la doble moral de los adultos queda en evidencia.
Los veteranos
Diane Keaton, Susan Sarandon, Robert De Niro y Robin Williams son los veteranos que dan soporte dramático a este filme. Cada uno aporta experiencia y soltura ante la cámara, pero sus personajes resultan superfluos quedándose solo en un esbozo. De su lado, los más jóvenes aportan lo suyo y en términos interpretativos resulta un relato bien equilibrado. Pero en esta historia resulta confuso el hilo conductor del relato, que inicia con las reflexiones del padre del novio, pero las historias paralelas van diluyendo su importancia y solo al final se retorna al eje narrativo.
Un cóctel explosivo
Sexo, religiosidad y cultura es un cóctel explosivo que mantiene el interés del espectador. Paso a paso se prepara el clímax del conflicto hasta llegar a una escena donde confluyen las tres madres del novio: la biológica, la adoptiva y la afectiva. Lo interesante de esta comedia es que detrás de cada personaje está bien delineada una actitud ante la vida en la cual prevalece el amor. Las diferentes facetas del sentimiento amoroso se exponen de un modo simple y directo.
Mentir o no mentir
La moraleja de esta historia es que todos mienten en determinado momento para proteger a la familia. El punto es por cuánto tiempo se pueden mantener esas mentiras y si realmente vale la pena hacerlo. Sabido es que la verdad libera y tal es el norte de este relato que se atreve a poner en evidencia las hipocresías y los prejuicios que cada grupo social construye en procura de su estabilidad.
Recomendable para ver en familia, especialmente para aquellas con hijos e hijas en la adultez y que les cuesta hablar de amor y sexualidad.
Ficha técnicaThe big wedding. EE.UU. 2013. 89 minutos.
Dirección: Justin Zackham
Guión: Justin Zackham, basado en el filme "Mon frère se marie" de Jean-Stéphane Bron y Karine Sudan.
Música: Nathan Barr
Fotografía: Jonathan Brown
Intérpretes: Robert De Niro, Katherine Heigl, Diane Keaton, Amanda Seyfried, Ben Barnes, Topher Grace, Susan Sarandon, Robin Williams.
Mario Núñez Muñoz
Mario Núñez Muñoz