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Cine

VIDEO | Para ser un buen actor: no ir de prisa, pero sin pausa

El actor presenta este sábado su monólogo “Por los caminos del hambre acontecen palomas” en Casa de Teatro

SANTO DOMINGO. Diario Libre conversó con Fausto Rojas, dramaturgo, actor de cine y de teatro, a propósito de su exitosa obra de teatro “Por los caminos del hambre acontecen palomas”.

¿Qué hace que un monólogo cautive al público?

Su contenido e historia deben atraparnos como si fuera la última obra que haríamos en esta vida, tanto para un monólogo, como para cualquier otra obra de teatro que hagamos. Primero debe atraparnos a nosotros, quienes tenemos una idea del arte, qué queremos hacer y de lo que los más exigentes amantes del arte y del teatro buscan o demandan en estos tiempos.

Se piensa en el público desde la elección de la obra. Para mí, la forma de la ejecución hace que éste se interese, se mantenga en atención, se sorprenda y se quede enganchado al quehacer del actor en escena, a la historia que éste cuenta, a sus relatos y co-relatos, a las formas en las que se expresa con su voz y su cuerpo, con sus acciones, movimientos e imágenes.

¿El monólogo puede hacerlo cualquier actor?

Claro que sí, pero tiene que estar preparado porque no es fácil mantener a un público atento e interesado durante una hora o más. Necesita recursos y técnicas que soporten su trabajo para poder estar solo en escena durante un buen tiempo. Ser creativo está demás decirlo, el actor debe trabajar desde el riesgos para encontrar elementos trascendentes y originales y, sorprenderse a sí mismo para mantener atentos y alerta a la platea que le observa.

¿Qué se necesita para hacer un buen monólogo?

Primero encontrar muy buen texto que llene las expectativas de los más exigentes espíritus. En el caso de “Por los caminos del hambre acontecen palomas”, su historia, relatos y co-relatos; su desarrollo y desenlace y sobre todo su historia original hacen de esta obra escrita por Radhamés Polanco, una obra de arte solo el texto en sí mismo.

Ahora, lograr comunicar esta historia, sus micros y macros detalles es una ardua labor a realizar. La zapata -un buen análisis del texto-, más las herramientas que manejamos para construir nuestro trabajo permiten dar vida a este texto y comunicarlo en su más amplio sentido.

¿Cómo calificas el público teatral dominicano?

Hay varios tipos de público. Pero, la gran mayoría va al teatro con el fin de reírse y pasar un buen rato, lo cual es bueno y válido. También, hay muchos tipos de teatro.

Otros buscan ver arte, reflexionar, encontrar historias que le conmuevan, que les transformen y enriquezcan su experiencia de vida.

El público dominicano juzga mucho, si es drama, si no hay figuras de la televisión, y cree que lo que verá será aburrido. Les invito a explorar otros teatros, a dejarse tocar por el arte y por la belleza que este emana.

¿Cuáles trabajos han marcado tu carrera?

“Por los caminos del hambre acontecen palomas”, “Confesión de una máscara”, “Retablo de Locura”, estas últimas tres, escritas y dirigidas por Radhamés Polanco. “Los enanos” y “El funeral”, escritas y dirigidas por un servidor.

En el cine “Ovni”, de Raúl Marchand, la cual sale a final de este año; el “El hoyo del diablo” de Francis Disla, y muchos trabajos que desarrollé junto a Juan Basanta, con quien trabajé ocho años, entre ellos Biodegradable.

Cine o teatro ¿Con cuál te identificas más?

Estoy casado con el teatro hasta el día de mi muerte y más allá, pero tengo amores con el cine. Trabajó arduamente sin descanso para que mi arte trascienda en cualquiera de las dos áreas. En el cine esperamos más oportunidades, pero al igual que en el teatro, esperamos pocos de otros, por lo que intentamos producir y hacer nuestro arte. Cuando me llaman para el cine, intentamos como siempre dejar la piel. Hay que aprovechar las oportunidades porque son calvas, y más aquí.

¿Qué es lo más complejo del teatro?

El trabajo previo, el tiempo de ensayo. Pero también, lo más complejo es encontrar el personaje, sus acciones, sus movimientos, su cuerpo, su voz.

Solo con intensos ensayos y buena dirección, sin prisas, pero sin pausas encontramos y fijamos estos elementos. No llegan de la noche a la mañana. Hay que fajarse, explorar, darse contra la pared, volver a nacer, hasta encontrar la luz, pero nunca se termina de trabajar y menos con Radhamés. Seguimos criticándonos y mejorado nuestro trabajo día a día, función tras función.

Es un arte vivo y hay que estar alerta. Mientras más trabajas, más detalles consigues; y son esos detalles los que hacen una obra de arte.

¿Se aprende a ser actor?

Sí, este proceso es maravilloso y complejo. En la vida vamos creciendo como seres humanos, así mismo vamos mejorando como actor. Un actor ante todo es ser humano, mientras mejor está el ser humano, mejor estará el actor.

¿Cómo se logra este objetivo?

Puliendo nuestras técnicas día a día, madurándolas en nosotros, trabajando nuestra más honesta verdad, buscando retos. Intentando dejarlo todo a la subir a un escenario. Pero la verdad que el tiempo es nuestro gran aliado en este arte actuar.

Actualizando y afianzando nuestros conocimientos; y sobre todo trabajando día y noche en nosotros mismos, buscando crecer y ser mejores, seremos mejores actores.

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Infografía
La Bailarina (Karoline Becker) y Lobo (Fausto Rojas) en pleno drama (FUENTE EXTERNA)
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