Pierden machos en "Una pistola en cada mano"

SANTO DOMINGO. En el mundo narrativo del cine de largometraje ha prevalecido el relato que desarrolla a fondo personajes. Pero también los hay de otro tipo, aquellos en los que importa más la trama, y otros en los que se expone un tema, como es el caso de las películas denominadas "corales".
A este último tipo pertenece esta comedia española filmada en Barcelona que nos habla de la crisis masculina de la "mediana edad", a través de un coro compuesto por varones, que presentan una panorámica de la clase media más golpeada por la otra crisis, la económica.
Un grupo de amigos
Amigos desde los tiempos del colegio se encuentran por casualidad, uno saliendo del sicólogo, otro entrando a ver un abogado por su divorcio. El primero, exitoso publicista, pero infeliz en su vida privada, el otro, periodista cesante, pero conforme con los cambios que la vida le ha traído. Ese es el punto de arranque que define estilo y tono; más tarde desfilan por la pantalla un divorciado que trata de recuperar a su mujer, un marido que sigue a su esposa infiel, dos parejas entrecruzadas que conocen sus intimidades por boca de sus mujeres, que todo se lo cuentan, y un aspirante a conquistador que va por lana y sale trasquilado.
Los diálogos
Tiene esta película el mérito de la simpleza en la puesta en escena y de la profundidad en sus diálogos. A la tercera frase, los personajes ya han entrado en una dinámica donde la palabra no es banal. Sustancia e ingenio tienen los parlamentos, que en boca de los talentosos actores elegidos para los papeles, dotan al filme de frescura y humor. Ello se logra con un componente esencial, la sinceridad. Porque no se trata de un simple divertimento, es en verdad una especie de disección por medio de la palabra, donde se indaga acerca de la existencia, aplicando la dosis justa de ironía.
Masculino-femenino
El título hace referencia a los papeles de pistolero que el actor John Wayne interpretaba en las vaqueradas del siglo pasado. En el filme, los personajes aluden a éste como el estereotipo del hombre rudo que se enfrentaba a todo tipo de dificultades. En tal sentido, este relato es un cuestionamiento al macho postmoderno, asediado ya no por indios rebeldes, sino por las incertidumbres de la economía, pero por sobre todo enfrentado por un tipo de mujer diferente.
Son las féminas de este relato mujeres seguras de sí mismas y muy lejanas del tradicional modelo sumiso. Es nuevamente la sinceridad el arma que desarma; en el diálogo con mujeres empoderadas del verbo y en especial del lenguaje en torno al sexo, es que los varones pierden en todos los frentes.
Coro que desafina al final
La mayor dificultad que enfrenta cualquier película de tipo coral es su secuencia final. Es común que se prefiera un final abierto, en concordancia con el modo expositivo de narrar. Aquí el guion conduce a un encuentro festivo en casa de uno de los personajes, en el cual confluyen los distintos relatos. Sin embargo, la secuencia resulta corta en tiempo y los diálogos no tienen la misma intensidad, quedando la impresión de un resultado trunco. Tema, desarrollo y estilo ameritaban un tratamiento diferente, un mejor final para un relato que sin ser extraordinario presenta un punto de vista diferente y actual del mundo masculino.
Cabe señalar que la presencia de reconocidos actores y actrices en esta película obedece precisamente a la originalidad de su guión. Las escenas de Javier Cámara y Clara Segura, así como las de Ricardo Darín y Luis Tosar, destacan por su resultado dramático.
Recomendable para reír en pareja de las vicisitudes que nos depara la economía y del eterno enfrentamiento entre los sexos.
FICHA TÉCNICA
Una pistola en cada mano España 2012. 95 minutos.
Dirección: Cesc Gay
Guión: Tomás Aragay, Cesc Gay
Música: Jordi Prats
Fotografía: Andreu Rebés
Intérpretes: Javier Cámara, Ricardo Darín, Eduard Fernández, Jordi Mollá, Eduardo Noriega, Alberto San Juan
Mario Núñez Muñoz
Mario Núñez Muñoz