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Cine

VIDEO | Razón y espíritu en “Magia a la luz de la luna”

SANTO DOMINGO. Comentando otra de sus películas en estas páginas, señalamos que el estadounidense Woody Allen es uno de los pocos directores de la historia del cine que ha conseguido filmar lo que se le ha venido en gana. Las temáticas de sus filmes son de variado argumento, sin embargo, tienen un eje común, el cuestionamiento a la supuesta racionalidad del ser humano.

El comportamiento de sus personajes, en especial los que él mismo ha interpreta, bordea los límites de lo permitido, ya sea en la moral, la ética, la política y la religión. El tabú es el territorio donde mejor se mueve este francotirador de la cultura postmoderna.

Esta vez vuelve a la carga con un relato ambientado en aquellos locos años 20, donde enfrenta a la razón contra el espiritualismo, a través de la historia de Stanley, un mago profesional que intenta desenmascarar a Sophie, una supuesta médium.

Una comedia anti romántica

Allen escribe esta historia utilizando la forma de la comedia romántica, pero el modo de relacionarse de los personajes la convierten en su contrario, una comedia anti romántica. Por supuesto, lo hace retrucando el modelo, es decir, el tradicional filme inglés del tipo “chico conoce a chica”, que tantos éxitos ha dado a la industria en general. En el rol protagónico se vale del prototipo del galán en ese tipo de películas, el actor inglés Colin Firth.

Razón y fe

Lo más interesante de esta producción es lo armónico del tema con su forma. El retrato de la sociedad, y en específico de los divertimentos de la élite, proporcionan el marco ideal para el enfrentamiento de fondo entre la razón científica y la espiritualidad. Stanley representa literalmente el pesimismo de Nietzsche, y Sophie el optimismo de los místicos cristianos. Las sesiones de espiritismo, casi un deporte en esos tiempos, son el campo de batalla; las playas y palacios de la Riviera francesa el terreno donde continúa el combate por otros medios.

Tenis del bueno

La veterana actriz inglesa Eiken Atkins y Colin Firth lucen sus talentos interpretativos en los sabrosos diálogos entre la tía experimentada en las lides sociales y el agrio sobrino soltero ya maduro. Es un juego de tenis intelectual cargado de ironías y sarcasmos, de coincidencias e incongruencias entre el pensar y el actuar. A ratos, Firth consigue transformarse en el mismo Allen, en esa tan característica forma de llevar cualquier conversación banal al abismo de la duda existencial. Por su parte, la talentosa joven Emma Stone, a cargo del papel de la médium, aporta frescura e inocencia con su personaje.

Mucha magia y poca luna

De magia hay mucha, trucos al descubierto y de los que dejan pensando. Pero cosa extraña es que no veamos nunca la luna, quizás no se asomó en los días de filmación o la versión que hemos visto no tiene las escenas correspondientes. Si bien tiene momentos altos, el filme en su conjunto se queda un tanto corto, y su final luce hasta precipitado. No obstante, es un filme agradable, ligero y mordaz, que entre la densa violencia que destila la actual producción estadounidense, no deja de ser un remanso de inteligencia y buen gusto. Recomendable para pasar un buen rato, y disfrutar de las buenas actuaciones de un magnífico elenco.

Ficha

Magic in the Moonlight. EE.UU. Reino Unido, 2014. 97 minutos. 

Dirección y guión:  Woody Allen

Fotografía: Darius Khondji

Intérpretes: Colin Firth, Eiken Atkins, Marcia Gay Harden, Hamish Linklater, Simon MacBarney, Emma Stone, Jacki Weaver.