The Rover pretende ser más profunda que lo que es en realidad

CANNES, FRANCIA. La depresión y luego el colapso económico del Oeste de Australia son los culpables de esta película que David Michod ha podido presentar en la Selección Oficial de Cannes.
The Rover pretende ser más profunda que lo que es en realidad. Una película que desde que comienza, con su lentitud de melaza pura, no tiene más remedio que romper esos planos densos e interminables, en los que no pasa nada, a tiro limpio.
Eric -actuado por Guy Pearce, el mismo de Memento Flynn y The Hurt Locker-, persigue a quienes han robado su auto. En esto salva en una de las refriegas a un joven, Rey (Robert Pattinson), lerdo como pocos, pero diestro para matar, con quien larga una cacería de quienes le robaron el auto, su única propiedad.
Aunque, aún sin dinero uno no se explica de dónde saca dinero para beber, o para la gasolina (en determinado momento Rey aporta algo), aunque nunca se les ve comer, ni bañarse, aunque sí dormir a la intemperie, a pesar de que los pueblos son pueblos fantasmas.
Otra mala: la referencia a la depresión económica está dada casi al final, cuando están a punto de llegar al lugar donde finalmente encontrarán a los ladrones, a quienes lidera el hermano de Rey.
Balas van y balas vienen, sangre va y sangre viene, claro, nunca a lo Tarantino; The Rover es un road movie a la Australia negativa.
Alfonso Quiñones
Alfonso Quiñones