Ciática ¡atenta a la señales de alarma!
Si sufres frecuentes dolores de espalda, presta atención. Ese malestar puede ser causado por algo más serio que el cansancio, la tensión o un músculo lastimado.
El dolor de espalda es algo de lo que todos hemos padecido alguna vez. De hecho, en estos tiempos es una de las dolencias más comunes entre hombres y mujeres. Quizá precisamente por lo frecuente que es, muchas veces no se le presta la atención que merece, pues aunque podría ser causada por cosas tan simples como pasar mucho rato sentada en una silla incómoda, un movimiento brusco, estrés y hasta el síndrome premenstrual, ese dolor de espalda que te afecta con frecuencia puede ser algo más: ciática.
Un doloroso síndrome
La ciática o síndrome ciático es un trastorno nervioso que causa dolor en la parte baja de la espalda, glúteos, las piernas y las plantas de los pies. "Esta dolencia debe su nombre a las manifestaciones clínicas generadas por la alteración del nervio ciático, que es el más grande y grueso del organismo", explica el doctor José Silié, neurólogo. Este nervio se origina en las raíces lumbares y sacras, y baja hasta la pierna; por eso las manifestaciones se producen desde la espalda hasta la planta del pie.
Ese nervio tienen una tendencia especial a lastimarse, y según el doctor Silié las causas principales son dos: porque es un nervio muy grande y porque los músculos que mantienen a las personas erguidas (ubicados muy cerca del nervio) son muy fuertes, entonces cualquier espasmo suele ser muy severo.
La ciática puede ser causada por un movimiento brusco o un espasmo muscular, por una caída, la inflamación del nervio o por mala postura. En la mayoría de los casos la fuente del problema es que la persona tenga una hernia discal.
En el caso de Ana, la señal de alarma sonó cuando estaba embarazada. La presión que le hacía su bebé al parecer lastimó el nervio ciático, ocasionándole fuertes dolores en los glúteos. Sin embargo, reconoce que desde antes padecía dolores similares, que en su momento atribuía a malas posturas.
Este problema se presenta, generalmente, con un dolor severo en cualquiera de las áreas del nervio ciático (espalda baja, glúteos, piernas, plantas de los pies) y/o espasmos o contracciones musculares muy dolorosas.
Existen personas especialmente propensas a sufrir del síndrome ciático y entre ellas destacan las que realizan trabajos de esfuerzo físico y las personas con mala postura. Así que si estás en uno de esos dos grupos, ya sabes que debes que tener cuidado.
Tratamiento
Si estás padeciendo de un dolor de espalda persistente o severo, el primer paso es hacerte ver por un médico para que te evalúe. "Precisar si el dolor es puramente muscular, si hay un compromiso de disco o si se trata de huesos u órganos anexos", explica Silié. El tratamiento para este mal es más efectivo en las etapas iniciales de su desarrollo, así que lo ideal es obtener un diagnóstico y tratamiento tempranos para evitar la incapacidad permanente. A Bienvenido le sucedió que tenía dolores de ciática y les restaba importancia, atribuyéndole el malestar al cansancio o a cualquier otra cosa similar. Sin embargo llegó el momento que no sólo no pudo conducir su carro, sino que hasta pararse era un infierno por el dolor tan intenso.
"El dolor de espalda común se elimina con analgésicos y hasta paños tibios, pero el de la hernia persiste y se hace crónico".
El diagnóstico se realiza con una historia clínica y luego con una tomografía, para determinar la causa del dolor. En la mujer es importante descartar si se trata de un problema ginecológico, pues algunos pueden reflejarse en la espalda.
Para la ciática existen distintos tratamientos, que van desde los analgésicos comunes hasta la terapia de estimulación eléctrica o una intervención quirúrgica. Todo va a depender de la causa del dolor y del grado de seriedad del problema.
"Las complicaciones o consecuencias más serias se dan en casos muy avanzados o cuando el síndrome no es tratado y se hace crónico", aclara de doctor Silié. Las principales son:
Invalidez.
Trastorno de esfínteres.
Atrofia muscular.
Haz tu parte
Si ya sufres de dolores de espalda, hay algunas medidas que puedes tomar para reducir el malestar y mejorar tu calidad de vida.
Al sentarte usa una silla dura y apoya siempre la espalda en el espaldar. Cuando dures más de 10 minutos sentada, usa un banquito para mantener las piernas levantadas.
Al estar de pie manténte erguida. Si permaneces mucho tiempo, usa una pequeña banqueta para levantar una pierna cada vez.
Al dormir, opta por un colchón duro o coloca una tabla debajo de él. No duermas sobre tu estómago, y si duermes de espaldas, coloca una almohada debajo de tus rodillas. Si duermes de lado, mantén las piernas juntas y flexionadas en forma de L.
Al manejar, usa un cojín duro en tu carro. Acerca lo más que puedas el sillón al guía, así tus piernas no se extenderán demasiado cuando uses los pedales.
Al levantar algo del piso, ten cuidado. La forma correcta de hacerlo es flexionando las rodillas como si fueras a sentarte y usar los músculos de los muslos para levantarte. Evita los movimientos bruscos y cargar cosas pesadas.
No te excedas en tu trabajo y si trabajas sentada, cambia periódicamente de posición.
Cuando ya no tengas dolor, haz ejercicios. Iniciando lentamente y de modo progresivo, monta bicicleta, nada, camina, o haz algún otro ejercicio que no requiera tirones de espalda. Eso sí, nunca te olvides del pre-calentamiento.
No te confundas
Los malestares menstruales pueden confundirse con dolencias del síndrome ciático. Como durante su período menstrual las mujeres retienen líquido (lo mismo en la espalda baja que en el abdomen), esta retención actúa como elemento de compresión y puede causar dolores parecidos a los de la ciática.
En sus inicios, enfermedades como tumores de médula, esclerosis múltiple y las neuropatías, pueden parecer ciática y confundir a los médicos que no sean especialistas en neurología. En el hombre, el cáncer de próstata suele hacer metástasis en el hueso de la región lumbosacra.
El dolor de espalda es algo de lo que todos hemos padecido alguna vez. De hecho, en estos tiempos es una de las dolencias más comunes entre hombres y mujeres. Quizá precisamente por lo frecuente que es, muchas veces no se le presta la atención que merece, pues aunque podría ser causada por cosas tan simples como pasar mucho rato sentada en una silla incómoda, un movimiento brusco, estrés y hasta el síndrome premenstrual, ese dolor de espalda que te afecta con frecuencia puede ser algo más: ciática.
Un doloroso síndrome
La ciática o síndrome ciático es un trastorno nervioso que causa dolor en la parte baja de la espalda, glúteos, las piernas y las plantas de los pies. "Esta dolencia debe su nombre a las manifestaciones clínicas generadas por la alteración del nervio ciático, que es el más grande y grueso del organismo", explica el doctor José Silié, neurólogo. Este nervio se origina en las raíces lumbares y sacras, y baja hasta la pierna; por eso las manifestaciones se producen desde la espalda hasta la planta del pie.
Ese nervio tienen una tendencia especial a lastimarse, y según el doctor Silié las causas principales son dos: porque es un nervio muy grande y porque los músculos que mantienen a las personas erguidas (ubicados muy cerca del nervio) son muy fuertes, entonces cualquier espasmo suele ser muy severo.
La ciática puede ser causada por un movimiento brusco o un espasmo muscular, por una caída, la inflamación del nervio o por mala postura. En la mayoría de los casos la fuente del problema es que la persona tenga una hernia discal.
En el caso de Ana, la señal de alarma sonó cuando estaba embarazada. La presión que le hacía su bebé al parecer lastimó el nervio ciático, ocasionándole fuertes dolores en los glúteos. Sin embargo, reconoce que desde antes padecía dolores similares, que en su momento atribuía a malas posturas.
Este problema se presenta, generalmente, con un dolor severo en cualquiera de las áreas del nervio ciático (espalda baja, glúteos, piernas, plantas de los pies) y/o espasmos o contracciones musculares muy dolorosas.
Existen personas especialmente propensas a sufrir del síndrome ciático y entre ellas destacan las que realizan trabajos de esfuerzo físico y las personas con mala postura. Así que si estás en uno de esos dos grupos, ya sabes que debes que tener cuidado.
Tratamiento
Si estás padeciendo de un dolor de espalda persistente o severo, el primer paso es hacerte ver por un médico para que te evalúe. "Precisar si el dolor es puramente muscular, si hay un compromiso de disco o si se trata de huesos u órganos anexos", explica Silié. El tratamiento para este mal es más efectivo en las etapas iniciales de su desarrollo, así que lo ideal es obtener un diagnóstico y tratamiento tempranos para evitar la incapacidad permanente. A Bienvenido le sucedió que tenía dolores de ciática y les restaba importancia, atribuyéndole el malestar al cansancio o a cualquier otra cosa similar. Sin embargo llegó el momento que no sólo no pudo conducir su carro, sino que hasta pararse era un infierno por el dolor tan intenso.
"El dolor de espalda común se elimina con analgésicos y hasta paños tibios, pero el de la hernia persiste y se hace crónico".
El diagnóstico se realiza con una historia clínica y luego con una tomografía, para determinar la causa del dolor. En la mujer es importante descartar si se trata de un problema ginecológico, pues algunos pueden reflejarse en la espalda.
Para la ciática existen distintos tratamientos, que van desde los analgésicos comunes hasta la terapia de estimulación eléctrica o una intervención quirúrgica. Todo va a depender de la causa del dolor y del grado de seriedad del problema.
"Las complicaciones o consecuencias más serias se dan en casos muy avanzados o cuando el síndrome no es tratado y se hace crónico", aclara de doctor Silié. Las principales son:
Invalidez.
Trastorno de esfínteres.
Atrofia muscular.
Haz tu parte
Si ya sufres de dolores de espalda, hay algunas medidas que puedes tomar para reducir el malestar y mejorar tu calidad de vida.
Al sentarte usa una silla dura y apoya siempre la espalda en el espaldar. Cuando dures más de 10 minutos sentada, usa un banquito para mantener las piernas levantadas.
Al estar de pie manténte erguida. Si permaneces mucho tiempo, usa una pequeña banqueta para levantar una pierna cada vez.
Al dormir, opta por un colchón duro o coloca una tabla debajo de él. No duermas sobre tu estómago, y si duermes de espaldas, coloca una almohada debajo de tus rodillas. Si duermes de lado, mantén las piernas juntas y flexionadas en forma de L.
Al manejar, usa un cojín duro en tu carro. Acerca lo más que puedas el sillón al guía, así tus piernas no se extenderán demasiado cuando uses los pedales.
Al levantar algo del piso, ten cuidado. La forma correcta de hacerlo es flexionando las rodillas como si fueras a sentarte y usar los músculos de los muslos para levantarte. Evita los movimientos bruscos y cargar cosas pesadas.
No te excedas en tu trabajo y si trabajas sentada, cambia periódicamente de posición.
Cuando ya no tengas dolor, haz ejercicios. Iniciando lentamente y de modo progresivo, monta bicicleta, nada, camina, o haz algún otro ejercicio que no requiera tirones de espalda. Eso sí, nunca te olvides del pre-calentamiento.
No te confundas
Los malestares menstruales pueden confundirse con dolencias del síndrome ciático. Como durante su período menstrual las mujeres retienen líquido (lo mismo en la espalda baja que en el abdomen), esta retención actúa como elemento de compresión y puede causar dolores parecidos a los de la ciática.
En sus inicios, enfermedades como tumores de médula, esclerosis múltiple y las neuropatías, pueden parecer ciática y confundir a los médicos que no sean especialistas en neurología. En el hombre, el cáncer de próstata suele hacer metástasis en el hueso de la región lumbosacra.
Diario Libre

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