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Claves para dormir mejor y vivir más

La iluminación eléctrica permite mantener la actividad hasta antes de irse a dormir, sin que se produzca la necesaria desaceleración para conciliar el sueño

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Claves para dormir mejor y vivir más
Los antiguos griegos atribuyeron la necesidad de dormir al dios hypnos (sueño), hijo de la Oscuridad y de la Noche, y hermano de la Muerte. En términos menos mitológicos y más científicos, puede decirse que el sueño es un estado fisiológico, activo
Cada vez dormimos menos horas y, en muchos casos, en peores condiciones y con trastornos que nos impiden descansar y recuperarnos, y deterioran nuestra calidad de vida. Los expertos investigan cuáles son el ambiente ideal y los mejores hábitos, para hacer más saludable y placentera la actividad a la cual dedicamos un tercio de nuestra existencia: el sueño.

Aunque la mitad de la gente calcula que duerme lo mismo, en general, una de cada tres personas, exactamente el 36 por ciento de la población, duerme menos que hace cinco años, y el número de horas de sueño ha descendido especialmente en países tan dispares como Malasia, España, Italia, Francia y China.

España es uno de los países del mundo donde más ha descendido la media de horas de sueño durante el último quinquenio. Sus habitantes duermen cada noche un promedio de 7,05 horas, cifra que se sitúa a medio camino entre la de los países donde se duerme más, como Holanda y Polonia, con 7,30 horas al día, y, donde se duerme menos: Malasia, con apenas 6,30 horas diarias.

Son algunos de los resultados de un estudio internacional sobre los hábitos de sueño y descanso y las tendencias sociales que influyen en dormitorio, elaborado para la multinacional sueca del mueble Ikea, para el cual se ha entrevistado a 14.000 personas de 27 países repartidos por los cinco continentes.

El denominado Estudio Mundial sobre el Sueño servirá de base para diseñar el dormitorio ideal, un ambiente que ha pasado de ser un lugar exclusivo de descanso nocturno, para convertirse en un ámbito con múltiples usos: de estudio, trabajo, juegos e incluso relaciones sociales, sobre todo entre los jóvenes

No sólo están evolucionando las horas de sueño, sino también los usos de la alcoba, que para cada vez más gente joven ya no es "simplemente el lugar donde duermen", sino además el escenario para leer o estudiar, para tener un romance en un sentido amplio, para relajarse durante el día y, por último, entretenerse.

El dormitorio, en evolución

A diferencia de los mayores, que lo emplean de forma menos flexible, los jóvenes utilizan su dormitorio para muchas funciones: permanecen allí cuando juegan con sus consolas, ven la televisión u oyen la radio y traen amigos para pasar un rato.

En el dormitorio, no sólo se duerme menos y se desarrollan más actividades, como desvela este estudio, sino que se descansa peor, debido a numerosos trastornos, sobre todo el insomnio, que deterioran la calidad de vida, reducen la productividad laboral y aumenta el riesgo de dolencias orgánicas y mentales y accidentes.

Tal es la trascendencia del problema, que la Organización Mundial de la Salud, OMS, ha puesto en marcha el Proyecto Mundial Sueño y Salud, que consiste en una campaña de divulgación bajo el lema "Dormir bien es vivir mejor", en la que participan médicos, científicos y la industria farmacéutica.

Lo que "les quita el sueño" a los expertos es la falta de atención a este problema, ya que existen recursos eficaces para aliviarlo. Según la OMS sólo un diez por ciento de quienes sufren insomnio están bien diagnosticados y sólo la mitad acuden a la consulta médica. De Éstos, sólo un 25 por ciento son reconocidos correctamente, un 5 por ciento recibe tratamiento hospitalario y el uno por ciento es atendido en unidades del sueño.

Según explica a EFE-Reportajes el neurólogo Diego García-Borreguero, jefe de la Unidad de Sueño de la Fundación Jiménez Díaz, de Madrid, "los datos de la encuesta de la multinacional sueca concuerdan con los de estudios anteriores, según los cuales desde comienzos del siglo XX se viene reduciendo progresivamente la cantidad de horas de sueño en la población de los países industrializados".

Ello se debe, fundamentalmente, a la introducción de la luz artificial, un avance que permite prolongar la actividades sociales, familiares y de ocio durante más horas, que cambia los ritmos del trabajo e introduce el concepto del trabajo nocturno y por turnos rotatorios, y modifica drásticamente el estilo de vida.

¿Por qué dormimos menos y peor?

Además de menos -según García-Borreguero- se duerme peor, debido a que la industrialización aumenta los trastornos por estrés y de los ritmos biológicos, y es cada vez más común el trabajo a lo largo de las 24 horas. "La iluminación eléctrica permite mantener la actividad hasta antes de irse a dormir, sin que se produzca la necesaria desaceleración para conciliar el sueño".

Al hacer que la gente permanezca despierta mucho más tiempo que el que dicta su ritmo circadiano, un reloj interno que marca las pautas entre sueño y vigilia y se rige por la luz solar, la "luminación eléctrica termina empeorando la calidad del sueño, al igual que los cambios en la alimentación, los horarios, y la actividad física que introduce el actual estilo de vida.

"Los antiguos griegos atribuyeron la necesidad de dormir al dios hypnos (sueño), hijo de la Oscuridad y de la Noche, y hermano de la Muerte. En términos menos mitológicos y más científicos, puede decirse que el sueño es un estado fisiológico, activo y rítmico, que aparece cada 24 horas en alternancia con el otro estado de conciencia básico que es la vigilia", explica a EFE-Reportajes, el experto en hipnosis, José María Doria.

El sueño es el más importante ritmo biológico circadiano (del latín circa o alrededor y dies o día) sincronizado con el ciclo ambiental luz-oscuridad, no sólo porque ocupa la tercera parte de nuestra vida, sino porque afecta a la mayoría de los procesos fisiológicos y psicológicos y, a su vez, es afectado por ellos.

"Lejos de ser una etapa inactiva en donde reposamos en silencio, es un estado de gran actividad, donde se operan cambios hormonales, metabólicos, térmicos, bioquímicos y en la actividad mental, fundamentales para lograr un equilibrio psicofísico adecuado y un correcto funcionamiento durante el día", señala.

Este cambio en la actividad de conciencia "también es un estado inmerso en el misterio, porque si bien soñamos una cuarta parte del tiempo en que dormimos, sólo recordamos unos segundos o minutos de ese lapso, y el resto se ignora que ocurre", dice.

Además, según Doria, en el otro extremo existen casos de "sueño lúcido, como el que experimenta la tribu senoi, de Malasia, quienes desde pequeños aprenden a darse cuenta de que están en un sueño y a ser conscientes de lo que ocurre en esa situación, al punto de ser capaces de modificar su guión a voluntad".