Cáncer de tiroides: causas, síntomas y tratamientos

  • El síntoma principal es un bulto o quiste en el cuello

SD. Está presente en aproximadamente el uno por ciento de todos los tumores malignos humanos y sus causas aún no se conocen: es el cáncer a la tiroides, o cáncer de tiroideo, "un proceso neoplásico que afecta la glándula tiroides. Por lo general se presentan como nódulos o bultos y afectan con mayor frecuencia a mujeres entre 25 y 65 años", según explica el doctor en Cirugía-Oncológica, Miguel Luna.

Hay cuatro tipos principales: papilar, folicular, medular y anaplásico. Los dos primeros suelen ser tratables y por lo general, curables; mientras que los dos últimos son mucho menos comunes y de rápida evolución; hacen metástasis temprano y tienen un pronóstico menos positivo.

Papilar: es el más frecuente y representa el 80% del cáncer de tiroides; puede ocurrir a cualquier edad. Es propenso a diseminarse vía sistema linfático, pero puede hacer metástasis particularmente en huesos y pulmones. La mayoría de estos son diagnosticado en etapa temprana y tiene un excelente pronostico.

La mayoría de los pacientes son eutiroideos y presentan una masa indolora que con frecuencia se acompaña de ganglios linfáticos crecidos en el cuello. La presencia de disnea, ronquera o disfonía y disfagia son signos de presentación avanzada.

Folicular: es el más frecuente en regiones con deficiencia de yodo.

Generalmente tiene cápsula y está constituido por folículos de intensa celularidad, la mayoría de los cuales son únicos y sólidos. Tienden a esparsirce, principalmente por vía hematógena hacia pulmones, huesos y sistema nervioso central. Representa el 17% de este tipo de cáncer y afecta principalmente a personas mayores.

Medular: puede ser esporádico o familiar. Es de crecimiento lento, pero tiene propensión a metastatizar de forma temprano. Las molestias más comunes son diarrea, rubor episódico y ronquera o disfagia.

Anaplásico: es un tumor poco común, pobremente diferenciado y de tal agresividad que es considerado una de las neoplasias malignas más mortales. Pocos pacientes sobreviven meses después del diagnóstico. El tumor es duro, se fija a estructuras vecinas o puede ulcerarse, y frecuentemente son inoperables. Son los tumores de tiroides que más rápido se desarrollan y se diseminan.

Factores de riesgo

Aunque la causa del cáncer de tiroides no se conoce, sí se han identificado algunos factores de riesgo como personas con exposición a radicaciones ionizantes durante la lactancia o la niñez para tratar afecciones benignas de cabeza y cuello. Otros factores en la evolución son antecedentes de bocio, historia familiar de enfermedad tiroidea, género femenino y ser de raza asiática.

Síntomas

El más frecuente es un nódulo (quiste) que se notan en el cuello. Este tipo de cáncer también se manifiesta con un ganglio inflamado en el cuello, ronquera debida a la presión del tumor en el nervio laríngeo o dificultades para respirar o tragar.

El cáncer de tiroides es a menudo descubierto por los mismos pacientes. Puede verse o sentirse un nódulo en la parte anterior del cuello, o su médico puede notar un bulto durante un examen físico. Una vez descubierto, el especialista pregunta si se ha experimentado algún otro síntoma que pueda atribuirse a los nódulos.

Al concluir el examen físico y de completar el historial médico, se requiere más exámenes que incluirán análisis de sangre (para medir el nivel de hormona tiroidea) y punción aspirativa con aguja fina (detectar si el nódulo contiene células cancerosas).

Tratamiento y cuidado

Se recomienda extirpar quirúrgicamente el nódulo y sus ganglios adyacentes. Si existen sospechas de que el cáncer se extendió se puede administrar iodo radioactivo -capaz de destruir incluso células que hayan hecho metástasis-. Las probabilidades de curación son muy altas.

Luego de la cirugía del tiroides o su ablación con yodo radiactivo, en algunos casos, cuando existe diseminación del cáncer, puede ser necesario utilizar quimioterapia, pero en todos los casos, será ineludible un seguimiento posterior regular.

La cirugía tiroidea debe practicarla un cirujano de experiencia, con el propósito de reducir los riesgos de lesiones en las cuerdas vocales, traqueotomías permanentes o trastornos irreversibles en el metabolismo del calcio por lesión permanente de las glándulas paratiroides.

20080324 http://www.diariolibre.com

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