Señales contradictorias

Salud Pública insta a reducir la presencialidad laboral y el Ministerio de Educación anunció que el martes 11 de enero se retornaría a la docencia presencial



A la población, desde la dirección del Estado, hay que decirle las cosas con claridad si no se quiere confundir. En medio de este rebrote o quinta ola, con una variante del virus SARS-Cov-2 tan contagiante, el Ministerio de Salud Pública y el de Educación están enviando señales que pueden confundir a cualquiera. 

Salud Pública insta a reducir la presencialidad laboral emitiendo una resolución para que se reduzca el personal que acuda a su trabajo, y el Ministerio de Educación anunció que el martes 11 de enero se retornaría a la docencia presencial en las escuelas aclarando que pudiera ser de una manera flexible y voluntaria. 

Está claro que los maternales, escuelas, colegios y universidades deben volver a las clases presenciales. Que la virtualidad si bien permanecerá en algunos aspectos del aprendizaje, no deja de ser un privilegio de las minorías y que a todos los niveles está dejando unos vacíos enormes que dará como resultados bachilleres y profesionales muy mal preparados. Hemos dicho que la evidencia científica ha demostrado que los contagios han sido mayores con las aulas cerradas que con ellas abiertas en todo el mundo, amén de que República Dominicana es un país en el que adultos y niños se mezclan en todas partes.

Llamar a la presencialidad escolar en la efervescencia de la ola más grande de contagios de esta pandemia, es exponer a nuestros niños a contagiarse. Precisamente lo que se argumenta cuando se insiste en que nuestros niños tienen que vacunarse para evitar que se contagien. 

Compartimos los conceptos emitidos por la Sociedad Dominicana de Pediatría de dejar pasar una semana o dos si es necesario y desde que la ola disminuya, llamar a la presencialidad, que es necesaria para una mejor enseñanza y la salud mental y emocional de nuestros niños. Hay que entender, que este es un juego que debemos jugarlo con estrategias e inteligencia, porque si más adelante aparecieran nuevas olas, habrá que enfrentarlas de igual manera. Habrá abrir y cerrar escuelas y colegios cuantas veces sea necesario para garantizar cierta continuidad docente y presencial hasta que esta pesadilla termine. 

Porque más temprano que tarde, esta epidemia tendrá que llegar a su fin. 

Por último, es necesario que tanta gente desconocedora del tema deje de opinar, que se deje trabajar a las autoridades, y que estas tengan claros los objetivos y la manera de comunicarse con la población.

Pediatra neonatólogo. Pediatra emérito y pasado presidente de la Sociedad Dominicana de Pediatría.