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Reglas con corazón

Hay que saber hacer la concordancia en género, número y persona

La lectura de cualquier texto nos alerta de que los errores gramaticales que más abundan son los relacionados con la concordancia. Pongámonos manos a la obra entonces y tratemos de aprender más sobre ella y, sobre todo, prestémosle atención para evitar errores.

Empecemos por entender qué es la concordancia. Tanto el sustantivo concordancia como el verbo concordar tienen en su origen latino la combinación de la preposición cum ‘con’  y el sustantivo cor ‘corazón’, una etimología que nos lleva a ese significado básico de ‘unir de corazón’. El Diccionario de la lengua española define la concordancia como ‘correspondencia o conformidad de una cosa con otra’. Y en su acepción gramatical especifica y la refiere a la ‘congruencia formal que se establece entre las informaciones flexivas de dos o más palabras relacionadas sintácticamente’.  Bajemos a la tierra. Las palabras que en una oración se relacionan deben concordar, es decir, coincidir gramaticalmente, en género, número y persona, según los casos.

En nuestra lengua se distingue entre la concordancia nominal y la concordancia verbal. En la primera el protagonista es el sustantivo, que debe concordar en género y número con el artículo y los adjetivos que se le aplican. En la segunda el protagonista es verbo, que debe coincidir en número y persona con el sujero de la acción que expresa.

Para que la concordancia se establezca correctamente existen unas reglas generales y, además, como seguro ya se imaginaban, unos casos especiales. En las próximas Eñes nos empeñaremos en conocerlos y practicarlos para que, a la hora de la verdad, la concordancia no nos acelere el corazón.



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María José Rincón González, filóloga y lexicógrafa. Apasionada de las palabras, también desde la letra Zeta de la Academia Dominicana de la Lengua.