Cinco recomendaciones para apoyar a un empleado con depresión
Claves para comprender, acompañar y reducir el impacto de la depresión en el entorno laboral

Con motivo del Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, resulta imprescindible reflexionar sobre el impacto que el trabajo puede tener en la salud mental.
Si bien el entorno laboral suele representar una fuente de propósito, estabilidad y crecimiento personal, también puede convertirse en un factor de riesgo cuando la presión, la sobrecarga o la falta de apoyo se acumulan.
Identificar las señales a tiempo y actuar desde la empatía no solo contribuye al bienestar del empleado, sino que también fortalece equipos más sanos, productivos y humanos.
En un mundo donde las comodidades materiales y los avances tecnológicos han alcanzado niveles sin precedentes, cabría esperar que la satisfacción humana creciera en la misma proporción. Sin embargo, ocurre lo contrario: el sufrimiento emocional, la insatisfacción y la desesperanza parecen cada vez más frecuentes.
En este contexto, los trastornos psicológicos mantienen una alta prevalencia, siendo la depresión uno de los más comunes, al afectar aproximadamente al 5.7 % de la población adulta mundial (WHO, 2025).
Cómo influye la depresión en el trabajo
Qué es la depresión

La American Psychological Association (2013) define la depresión como una disminución significativa y persistente del estado de ánimo, acompañada de pérdida de interés y dificultad para experimentar placer en actividades habituales.
Entre sus manifestaciones se incluyen tristeza profunda, desesperanza, irritabilidad, desinterés, ideación suicida, alteraciones del sueño y la alimentación, problemas de concentración y memoria, fatiga, agitación e aislamiento social.
Estas manifestaciones no se limitan al ámbito personal, sino que atraviesan distintos espacios de la vida cotidiana, incluido el laboral, donde pueden provocar deterioro del rendimiento, inestabilidad emocional, errores frecuentes, ausentismo e insatisfacción profesional.

Así lo explica Mayra Orozco, psicóloga clínica egresada de la Universidad de Monterrey (México), consultada sobre la depresión y su repercusión en el trabajo.
Según la especialista, aunque el empleo puede ser una fuente de productividad y sentido, también puede convertirse en una carga que favorezca el desarrollo o la exacerbación de una condición depresiva.
De hecho, la depresión genera mayores costos por pérdida de productividad que muchas enfermedades físicas, lo que hace fundamental su detección temprana y tratamiento eficaz en el ámbito empresarial (Cantero-Téllez et al., 2009).
Cinco consejos para apoyar a un empleado
A partir de su experiencia clínica y de la evidencia científica, Orozco propone cinco acciones clave para acompañar adecuadamente a un colaborador que atraviesa una situación depresiva:
1. Sensibilización y detección temprana. La depresión puede ser una situación grave, incapacitante y crónica, por lo que es fundamental fomentar la sensibilidad en el tema de salud mental y reconocer las señales particulares para identificar cambios en la persona (Cantero-Téllez et al., 2009).
Estos cambios pueden incluir la disminución de la actividad laboral, logro de objetivos esperados, calidad de trabajo o inseguridad conductual. Algunas estrategias de detección son sesiones informativas y tamizajes para identificar riesgos y señales de una situación depresiva.
2. Canalización. Posterior a la detección, es necesaria la intervención del departamento de salud mental para proporcionar recursos y apoyo. El empleado es canalizado a un servicio psicológico de calidad con profesionales de la salud mental capacitados, garantizando una atención adecuada y seguimiento continuo.
3. Ajustes en el entorno laboral. Es importante identificar y modificar los factores que pueden estar incrementando el estrés o la depresión laboral.
Algunos de estos factores incluyen el otorgar responsabilidades ambiguas, posiciones incómodas durante la jornada laboral, trabajo repetitivo, exigencias altas, rotación de turnos, ruido y permanecer de pie largas horas (Cantero-Téllez et al., 2009).
Se recomienda mantener un ambiente físico cómodo y fomentar la claridad en las expectativas, así como promover el respeto, solidaridad y colaboración entre colegas.
4. Relaciones laborales positivas. El apoyo social y relaciones interpersonales en el trabajo se relacionan a la percepción baja de estresores laborales, baja depresión y síntomas de enfermedad, y alta satisfacción y rendimiento laboral (Cantero-Téllez et al., 2009).
5. Incorporación progresiva y sistema de refuerzo. La depresión puede persistir debido a la falta de reforzamiento para las conductas positivas y porque las conductas depresivas reciben más atención o recompensa (Barraca, 2010).
Para lograr la adaptación del empleado al entorno laboral, es necesario ajustar expectativas, que las tareas vayan escalando de manera gradual y establecer un sistema que refuerce positivamente el comportamiento deseado.
En el entorno laboral esto puede incluir elogios, palabras de ánimo, premios y reconocimientos, bonificaciones, beneficios adicionales y ascensos, lo que a su vez promueve mejor desempeño e incrementa la productividad (Susanto et al., 2021).

Norys Sánchez