Morirse o panquearse, esa es la cuestión
La mayoría de las palabras tienen varias acepciones, pero el sinónimo corresponde solo a una de ellas

En la lengua existen muy pocos sinónimos; al menos, muy pocos sinónimos totales. Dos palabras son sinónimas cuando tienen el mismo significado o significados muy parecidos. Y ahí es que está el quid de la cuestión.
La mayoría de las veces la sinonimia es solo parcial. Para empezar, la mayoría de las palabras tienen más de una acepción, por lo que en estos casos el sinónimo lo será no de una palabra, sino de una de sus acepciones.
Con su permiso he elegido hoy como ejemplo el verbo morir, aun sabiendo que a más de uno le dará cierta aprensión.
El periquito de hablar dominicano
No se alarmen, ya verán que nos da muchísimo juego porque, a fin de cuentas, la muerte forma parte importante de la vida y la riqueza de palabras y expresiones que tenemos en nuestra lengua para referirnos a ella lo demuestra.
Si consultamos en el Diccionario de la lengua española el significado del verbo morir encontraremos nada menos que ocho acepciones.
Vamos a trabajar con la primera y más general: ´Llegar al término de la vida´. El diccionario nos proporciona, a continuación de la definición, las voces sinónimas de esta primera acepción que están registradas en sus entradas.
He contado veinticuatro: fallecer, expirar, perecer, fenecer, sucumbir, finar, quedarse, apagarse, irse, acabar, pasar, palmar, cascar, espichar, despichar, caer, pelarse, petatearse, sonar, ñampiarse, jetearse, marchar, piantarse, descoñetar.
Nos han enseñado que manejar sinónimos nos ayuda a evitar repeticiones enojosas y demuestra que tenemos un vocabulario amplio. ¿Quiere eso decir que cuando quiera referirme a que alguien murió puedo echar mano de cualquiera de esos veinticuatro verbos?
Por supuesto que no, porque lo que no suelen enseñarnos es que la sinonimia no siempre se trata del significado de la palabra.
Tiene mucho que ver también con el contexto en que es apropiado su uso, si es coloquial, si es vulgar, si es propia o no de la variedad lingüística en la que nos expresamos.
En determinadas situaciones es adecuado decir que alguien murió o falleció, pero sería del todo inaceptable decir que alguien espichó, palmó o, para meternos en terreno dominicano, se ñampió.
Porque lo que muestra que dominamos nuestro léxico tiene tanto que ver con la cantidad de palabras que conocemos como con nuestra propiedad a la hora de aplicarlas adecuadamente a cada contexto de comunicación.
Si buscan ayuda en el diccionario, no duden en consultar las marcas de uso. Son pequeñas abreviaturas que anteceden a la definición y que nos dan valiosas pistas. En el caso de morir o fallecer no encontrarán marca, porque son considerados de uso general.
En cambio, si buscan espichar o palmar no deben pasar por alto la marca que avisa de su uso coloquial; en ñampiarse encontrarán, además, las marcas que informan de que su uso es propio del español de Cuba y la República Dominicana.
Y si de lo nuestro se trata, denle una miradita a algunos de los sinónimos de morir que registra el Diccionario del español dominicano; elijan entre ponerle a alguien la cacona, dar la cle, estericarse, fuñirse, guindar los tenis, o los guantes, entregar los papeles o panquearse.
También aquí tienen las correspondientes marcas de uso. Llévense de ellas y no mueran en el intento; para algo las ponemos ahí los lexicógrafos.

María José Rincón