¿Conoces las consecuencias de criar más allá de las posibilidades?
Ponerles la vida fácil a nuestros hijos no es llevarlos al mayor nivel de satisfacción, sino prepararlos para que nunca pasen penurias y vivan una gran vida

Es muy conocida la frase: "Le daré a mis hijos lo que a mí no me dieron". Casi siempre podemos hacerlo, hoy más que nunca. Las consecuencias es lo primero a analizar dependiendo el camino que tomemos.
A ver: hoy la vida es diferente al tiempo de nuestra infancia. Lo que a nosotros de pequeños nos emocionaba, ya es pasado. Lo que queríamos alcanzar, quizá ya es normal. ¿Es eso lo que queremos dar a nuestros hijos? Perfecto. Pero...
–Diego Sosa, tú siempre tienes un pero.
Claro, todo depende, como dice la canción. Lo importante es analizar: de qué depende, como dice la misma canción.
Cuando éramos pequeños teníamos aspiraciones... era lo que en ese momento no podíamos alcanzar. Es la naturaleza. Con nuestros hijos pasa lo mismo. Lo que les damos que no nos dieron, no es lo que ellos pretenden... eso lo tienen.
Ya sé, el objetivo es darles lo que no teníamos, no lo que ellos quieren. Pero eso no es tan sencillo. En sus cabezas pasan otras cosas y nosotros vamos acomodándonos para complacerlos.
Quizá nuestros padres nos dieron lo que a ellos no les dieron, y como quiera nosotros pensamos que no era suficiente... queríamos lo que no alcanzábamos.
¿Qué tiene de malo? Mucho. Criar fuera del nivel económico real no es un avance, es un problema para todos.
Por nuestro lado, lograr darles más de lo que podemos es: comprometer un dinero que no hemos ingresado, tomando deudas; dejar adquisiciones prioritarias para luego, por usar el dinero ingresado porque no es infinito; y siempre comprometemos nuestro futuro al no crearlo por gastar lo que debimos asignar a ese importante renglón.
Y lo peor de todo, nunca los haremos felices con darles lo que pensamos les hará felices, porque inmediatamente querrán más.
Para ellos: no aprenden la realidad económica, por lo que nunca estarán conformes; tienden a no desarrollar el hambre de progreso, por todo obtenerlo de solo pensarlo; los preparamos sicológicamente para un choque traumático, el que llegará sin darse cuenta cuando entren a su verdadera vida económica de adultos; creerán que siempre pueden alcanzar solo con desearlo.
- Ponerles la vida fácil a nuestros hijos no es llevarlos al mayor nivel de satisfacción, sino prepararlos para que nunca pasen penurias y vivan una gran vida, mientras nosotros vivimos de acuerdo a lo que podemos y construimos un mejor futuro.

Diego Sosa