"Ella dijo que sí": cuando confundimos consentimiento con abuso
Normalizar una relación con una menor o justificarla con frases como "ella quería" no solo minimiza la acción, también envía un mensaje peligroso a la sociedad

En los últimos días, un caso ha generado indignación después de que un adulto intentara justificar una relación sexual con una menor de edad diciendo: "Ella quiso. Ella estuvo de acuerdo. Fue una tentación." El "sí" de una menor no es un consentimiento válido.
El consentimiento no consiste únicamente en aceptar hacer algo. También requiere tener la capacidad, la madurez y la libertad para comprender plenamente las consecuencias de esa decisión. Y una niña de 12 años, por definición, todavía está en pleno desarrollo emocional, cognitivo y social.
Por esta razón, la ley no permite que un menor firme un contrato, compre una propiedad o conduzca un vehículo.
¿Las mujeres están provocando los feminicidios o algunos hombres no saben manejar el rechazo?
Justificar una acción
Con las relaciones sexuales ocurre exactamente lo mismo. Una menor puede sentir curiosidad, admiración o incluso creer que está enamorada. Pero eso no convierte la relación en una decisión libre y consciente frente a un adulto.
Como psicóloga, me preocupa mucho más escuchar que se describa esta situación como una "tentación". Una menor de edad no es una tentación. Y si se es tentado por ella, es porque ya el adulto siente atracción, ha negociado con esa posibilidad y la ha normalizado.
Mantener una relación con una menor no es un impulso inevitable. Es una decisión. La decisión de satisfacer un deseo sin detenerse a pensar en el daño que puede causar ni en la enorme responsabilidad que implica ser el adulto de esa relación.
También me preocupa, que todavía hoy, muchas personas sigan preguntándose qué hizo la menor para provocar la situación. No importa lo que haya hecho la menor, la responsabilidad siempre recae sobre quien sí tiene la madurez, el poder y la obligación de poner límites.
Normalizar este tipo de relaciones o justificarlas con frases como "ella quería" no solo minimiza el abuso. También envía un mensaje peligroso a la sociedad: que la responsabilidad puede compartirse entre un adulto y una niña.Y no es así.
Proteger la infancia significa entender que los niños y adolescentes no están llamados a poner los límites que corresponden a los adultos. Esa es una responsabilidad que nunca debería negociarse ni justificarse.
Cuando una sociedad responsabiliza a una niña por el comportamiento de un adulto deja de proteger a sus niños y sigue protegiendo a sus agresores.

Carmen Sosa