El diminutivo quedó atrás
Nuevos significados para las mismas palabras

Cuando pensamos en diccionarios los imaginamos como una colección de palabras.
Sin embargo, dentro de los diccionarios hay mucha gramática, aunque a menudo nos pase desapercibida; y no solo en las abreviaturas que suelen acompañar a cada palabra o expresión para informarnos de la clase de palabras a la que pertenecen, de su categoría gramatical.
A los lexicógrafos no solo nos interesa el significado de las palabras; su forma, su función y el modo en que interactúan con otras palabras nos aportan información muy valiosa.
Que los diminutivos, en los que hemos estado fijándonos estos días, no se incluyan en el diccionario tiene una razón de peso. Todos los sustantivos, adjetivos y adverbios de nuestra lengua son susceptibles de convertirse en diminutivos; basta con echar mano de la gramática, añadirles uno de los muchos sufijos diminutivos y listo.
¿Se imaginan la multiplicación de entradas de nuestros diccionarios, ya de por sí voluminosos?
Sin embargo, si rastreamos nuestros diccionarios sí encontraremos algunas palabras que nacieron como diminutivos y que, con el paso del tiempo, el uso de los hablantes y la especialización de su significado, se han fijado en nuestra lengua como nuevas voces.
Llenita de matices
Muchas de ellas tienen en su origen un diminutivo formado con el sufijo -illo o -illa, que era el más usado en el español medieval y clásico. Su forma nos habla de su solera. Les propongo que juguemos con estos diminutivos lexicalizados.
Empecemos por algo tan cercano como la ropa. Todos usamos pantalones, pero no siempre nos damos cuenta de que su nombre está detrás de los pantaloncillos.
El diminutivo original ya ha dejado de funcionar como tal porque la palabra ha pasado a especializarse para designar una prenda interior concreta. Un sinónimo de pantaloncillo, que ha experimentado el mismo proceso de lexicalización, es calzoncillo, originado en el diminutivo de calzón.
Un bolsillo ya no es un bolso de pequeño tamaño, sino que ha pasado a referirse a esa ´bolsa pequeña con abertura que se cose a una prenda de vestir´.
La palabra zapatilla para nosotros se refiere, entre otras cosas, a un tipo de calzado ligero y cómodo; ya nadie se acuerda de que alguna vez fue el diminutivo de zapata, un tipo especial de calzado que llegaba a media pierna.
Más allá de la vestimenta los diminutivos han servido de base para la creación de muchas nuevas palabras. La apreciada vainilla nació del diminutivo de vaina, por la forma de su fruto que contiene sus fragantes semillas.
La forma de la deliciosa barquilla está relacionada con su origen en el diminutivo de barca. El bocadillo ha dejado de ser un bocado pequeño para designar las rebanadas de pan rellenas de algún alimento.
Su forma más moderna delata que la creación de esta lexicalización es mucho más reciente. Si yo les menciono un arbolito, lo primero que se les viene a la cabeza no es un árbol de pequeño tamaño, sino un adorno navideño.
Apuesto a que alguno se ha sorprendido al descubrir las palabras que están detrás de estas voces, a pesar de que las tenemos tan presentes en el uso cotidiano.
De eso se trata la lexicalización: el diminutivo queda atrás para dar paso a un nuevo significado. Les animo a rastrear muchas otras en el caudal inagotable de las voces del español.

María José Rincón