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La grasa abdominal no es solo un problema estético

Por qué la medida de tu cintura importa más que el peso de la báscula

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La grasa abdominal no es solo un problema estético
La grasa abdominal visceral, ubicada alrededor de los órganos internos, representa un riesgo grave para la salud cardiometabólica a diferencia de la grasa subcutánea. (SHUTTERSTOCK)

Cuando hablamos de grasa abdominal, la mayoría de mis pacientes piensa primero en la ropa que ya no les cierra o en la foto que evitan tomarse.

Pero lo que más me preocupa no es lo que se ve, sino lo que no se ve: el tejido adiposo visceral, esa grasa que se aloja alrededor de los órganos internos, entre el hígado, el páncreas y los intestinos.

No toda la grasa abdominal es igual. Existen dos compartimentos con comportamientos muy distintos.

La grasa subcutánea, la que podemos pellizcar con los dedos, tiene incluso cierto rol protector metabólico. La grasa visceral, en cambio, es metabólicamente activa: funciona casi como un órgano endocrino, secretando adipocinas y citoquinas proinflamatorias que interfieren con la señalización de la insulina.

Esa es la razón por la que dos personas con el mismo peso y el mismo índice de masa corporal pueden tener perfiles de riesgo cardiometabólico completamente diferentes: lo que importa no es solo cuánta grasa hay, sino dónde está ubicada.

La evidencia acumulada en imagenología (tomografía y resonancia) ha mostrado consistentemente que la cantidad de tejido adiposo visceral se asocia de forma independiente con mayor riesgo de resistencia a la insulina, hígado graso, dislipidemia y enfermedad cardiovascular, incluso después de ajustar por el peso corporal total.

Esto explica por qué se insiste tanto en medir circunferencia de cintura y no solo la báscula: es un marcador clínico simple que se correlaciona razonablemente bien con esta grasa visceral, mucho más que el peso aislado.

¿Por qué se acumula preferentemente ahí en algunas personas?

Influyen la genética, el sexo (los hombres tienden a acumular grasa visceral desde edades más tempranas, mientras que en las mujeres el patrón cambia notablemente tras la menopausia por la caída de estrógenos), el estrés crónico y su efecto sobre el cortisol, la calidad y cantidad del sueño, y por supuesto, el patrón alimentario y el nivel de actividad física.

Por eso, el objetivo nunca es únicamente "bajar de peso": es reducir específicamente ese compartimento visceral, porque es el que dialoga directamente con el riesgo cardiometabólico.

Un paciente puede perder peso mayormente a expensas de masa magra y seguir teniendo un perímetro de cintura elevado; ese no es un éxito clínico.

La grasa abdominal, entendida así, deja de ser un tema de estética y se convierte en lo que realmente es: un indicador temprano y modificable de salud metabólica.

Verla de esa forma cambia también la conversación con el paciente, porque el objetivo deja de ser la talla del pantalón y pasa a ser la protección real del corazón, el hígado y el páncreas.

TEMAS -

Especialidad en Nutriología Clínica en INTEC. Master en Nutrición y Alimentación en Universidad de Barcelona (UB). Ejerce su práctica profesional en NEP CENTER.