El gimnasio del cerebro: por qué dibujar a diario transforma tu mente
Más allá de crear imágenes, esta actividad activa distintas rutas mentales y puede convertirse en un recurso educativo

Muchos de nosotros tenemos la rutina diaria de dibujar, no con el fin de crear una obra súper elaborada, sino por el simple placer de trazar para entretener la mente y relajarnos.
Esta práctica no es exclusiva de los artistas profesionales; muchas personas que no se dedican a vivir del dibujo encuentran en él un espacio seguro que les genera mucha calma.
A simple vista, dibujar parece un juego inocente: un lápiz en mano, papel y un rato en silencio. Sin embargo, a nivel cerebral, lo que ocurre en ese mismo instante no es tan simple, ya que se van mezclando varias rutas mentales al mismo tiempo.
Esto nos lleva a plantearnos una gran pregunta: ¿y si el dibujo fuera en realidad una herramienta de aprendizaje al mismo nivel que leer o repetir?
El desarrollo de habilidades cognitivas

Según expertos de la Universidad de Harvard, tener experiencias creativas durante la infancia ayuda al desarrollo de las funciones ejecutivas. Desde la década de 1960, se viene implementando el "Proyecto Zero", un programa que utiliza el Visible Thinking (Pensamiento Visible) para describir estrategias.
Esto nos permite realizar procedimientos mentales más complejos, donde el dibujo funge como una de las herramientas principales para expresar y sacar a flote ideas y conceptos.
Diversas investigaciones señalan que las personas expuestas a dibujar frecuentemente desde edades tempranas tienden a fortalecer sus habilidades cognitivas.
Una de las más importantes es la memoria, especialmente la capacidad de retener información de forma más duradera. Esto se debe a que el acto de dibujar nos obliga a codificar la información de una manera distinta y a través de más vías de trabajo mental.
La ciencia detrás del "efecto del dibujo"
A todo este proceso los expertos le han dado el nombre de "efecto del dibujo".
En el momento en que una persona tiene que codificar una información y lo hace mediante un trazo, debe activar de manera simultánea tres elementos: el componente visual (tiene que imaginar y representar), el componente motor (tiene que trazar con la mano) y el componente semántico (pensar en qué es lo que quiere expresar).
La unión de todas estas vías cerebrales crea un concepto y una huella de memoria mucho más fuerte que el simple acto de leer o copiar un texto sin transformarlo en imagen.
Un aliado de la pedagogía dominicana

En los estudiantes, esta herramienta representa una ventaja formidable. Recordar momentos históricos o vocabularios, organizar ideas, construir relatos con narrativas coherentes, fijar conceptos de ciencias e historia, o simplemente sostener la atención durante más tiempo, son metas que podemos alcanzar integrando el dibujo en el aula.
Muchos de nosotros recordamos información de nuestra etapa escolar precisamente por la forma creativa en que nos impartieron esos conceptos.
Sabemos dónde quedan las cordilleras de nuestro país, cuáles son los ríos más grandes y largos, o los nombres de los planetas y sus posiciones porque lo aprendimos dibujando o creando maquetas.
Incluso para los estudiantes que no dominan del todo la escritura, el dibujo les permite expresar y ordenar ideas sin depender total y exclusivamente de la palabra.
Derribando el mito: "Pero es que yo no sé dibujar"
No tenemos que convertir esto en una tarea compleja y pesada. En el día a día, cuando leemos algo, podemos tratar de interpretar lo que entendimos con un dibujo explicativo; un esquema que nos sirva para explicar lo que acabamos de leer o aprender.
Lo importante es integrar el dibujo a nuestra forma de pensar, y no verlo solo como una herramienta decorativa.
"No sé dibujar" es una de las afirmaciones más comunes y auto saboteadoras que escuchamos. Pero la realidad es que no tenemos que saber dibujar para empezar.
El problema radica en que tenemos expectativas altas sobre cómo creemos que se ve un "buen dibujo", olvidando que todos los que hoy dibujan bien también estuvieron en ese punto de inicio.
Toda persona debe entender que dibujar es saber interpretar. Por ejemplo, ilustrar una televisión puede ser, simplemente, trazar varios rectángulos en un espacio. Tenemos que soltar las expectativas y comenzar a crear nuestro propio lenguaje visual; con el tiempo, nuestra forma de interpretar cosas y formas se hará más compleja y detallada.
4 pasos para empezar tu rutina de dibujo hoy

- Lo primero es olvidar esa frase auto saboteadora que nos dice que no sabemos dibujar.
- Segundo, dibuja a diario. Por más simple o extraño que creas que es el resultado, recuerda que es una educación constante: solo dibuja, observa tus errores y corrígelos.
- Tercero, no tengas miedo de empezar de nuevo. Si algo no sale como quieres, volver a iniciar es simplemente más práctica para ti.
- Cuarto, no le tengas miedo al borrador. Muchas veces no queremos borrar algo que está mal por temor a dañar lo que está bien alrededor, pero recuerda: si lo hicimos bien una vez, lo podemos hacer de nuevo.
Con la página en blanco frente a nosotros y el lápiz en la mano, queda una pregunta abierta para el lector: ¿El dibujante nace o se hace?

Luiggy Morales