¿Sabes cómo gastar para no temer hacerlo?
¿Qué harías si mañana recibieras un aumento de sueldo? Si tu primera respuesta es "gastaría más", quizá el problema no sea cuánto ganas, sino cómo decides utilizar lo que tienes

Si antes de recibir la próxima paga tienes que restringirte, quizá el dinero no te está alcanzando. Lo bueno es que esto tiene solución. ¿Lo malo? No es ganar más dinero... ¿o también es buena esta noticia?
Sé que algunos me dirán que a la mayoría de las personas no les alcanza el dinero hasta el nuevo cobro, ya sean empleados o independientes. El problema es que para ellos es una constante, no importa el monto del ingreso. ¿O cuando tienen un gran cobro, como un bono, les alcanza?
Las personas piensan que ganando más tendrán holgura, pero no miran atrás para ver cómo era cuando ganaban menos. Quizá ahora tienen más presión. Se le llama la inflación de estatus social.
–Entonces, ¿cuál es la solución, Diego Sosa?
Es fácil decirla, fácil aplicarla... lo difícil es decidir integrarla en nuestro comportamiento.
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Muchos comienzan a gastar como si no se fuera a terminar. Igual que cuando cobran el sueldo o un trabajo realizado. Por eso se les acaba.
La solución es no gastar de acuerdo a lo que hay en la cuenta. Hay que hacer un cambio en el cerebro, y esto es muy difícil; pero, demasiado útil para no intentarlo.
Luego del próximo cobro, no puede uno antojarse solo porque tiene dinero. Ni aceptar invitaciones a salidas por el disponible en la cuenta o en la tarjeta de crédito. Simplemente es no usar dinero en nada de esas cosas que las hacemos por tener dinero a mano, sin estar presupuestadas.
Me voy más lejos: cuando nos invitan a salir y no tenemos disponible: ¿Qué hacemos?
Nadie nos mira mal, mismo nosotros no sentimos remordimiento, simplemente no salimos. No somos menos, es solo que no tenemos para todas las salidas. ¿Y si tuviera? Quizá saldría y más adelante me quejaría de que el dinero no alcanza.
Estamos viviendo en una época que creemos que ser tacaño es malo. Tacaño es aquel que no malgasta, no el que guarda una parte para construir un mejor futuro inmediato.
Sentimos remordimientos si dejamos de hacer algo teniendo disponibilidad en ese momento. El gran problema es que la vida no es solo ese instante, sino que hay un más adelante.
Posiblemente la próxima semana tengamos que dejar de hacer algo importante por no tener dinero, como comprar una medicina. O nos endeudamos para poder ir al médico o reparar el refrigerador.
Ni qué hablar cuando una joven pareja que tiene diez años trabajando decide casarse y salir de la casa de sus padres, apenas les da para reunir los depósitos del alquiler. Cuando pudieran tener suficiente para el inicial de una vivienda propia y los muebles.
Pero, gastaron en salidas, ropas, viajes y pedidos de comida a casa todo lo que hoy les hace falta para una mejor vida. Un poco menos de todo eso era la solución.
Cuando pensamos que no gastar todo es malo estamos llevándonos de una sociedad que se arrepiente más adelante. Vivir a plenitud no debe significar empeñar mi futuro, sino construir uno mejor. Decidir hacerlo es el único paso que nos lleva al camino deseado.

Diego Sosa