La asignatura olvidada en la formación médica
Por qué el razonamiento matemático debe enseñarse desde la infancia

Las matemáticas han sido la asignatura olvidada en la formación de nuestros médicos, y entender que son exclusivas de arquitectos, economistas o ingenieros es limitar su verdadero alcance.
He sido un profesional exitoso sin tener que lidiar con esos números aburridos que para nada me han servido en la vida, son palabras que jamás deberíamos decir a nuestros hijos.
El lenguaje cotidiano del ser humano se expresa en una gran variedad de elementos numéricos y matemáticos: los segundos, minutos, horas, días, semanas, meses y años, el peso de las cosas en onzas, libras, kilos o gramos, son cifras matemáticas.
El niño antes de aprender a hablar cuando separa, agrupa y ordena sus juguetes está usando las matemáticas de una manera instintiva y elemental que los padres estamos en la obligación de incentivar.
"Hablar a nuestros niños de números y matemáticas en la casa es una medida de grandes beneficios que les será de gran ayuda cuando tengan que enfrentar sus estudios en la escuela y en la universidad" (Annie Murphy Paul, autora y columnista del New York Times y Forbes.com).
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Una asignatura necesaria
El estudiante de medicina y el médico necesitan las matemáticas cuando tienen que interpretar las pruebas de laboratorio, calcular dosis y conocer la concentración de los fármacos y programar la bomba de infusión para pasar los líquidos y electrolitos que un niño prematuro necesita, algo que si no se hace bien puede ser la diferencia entre la vida y la muerte.
También tiene que entender, saber interpretar y analizar las estadísticas de las publicaciones, ensayos e investigaciones.
- El médico, para saber si una política de salud ha funcionado cuando nos informan que una enfermedad disminuyó drásticamente en un tiempo determinado, si desconoce los números y los factores que intervinieron para ese hecho y no tiene un razonamiento crítico, no podrá sacar conclusiones reales ni determinar si la enfermedad disminuyó por los efectos de la política de salud empleada o era lo que debía esperarse por el comportamiento mismo de la enfermedad (razonamiento crítico estadístico).
En fin, desde la casa y la escuela hay que incentivar el pensamiento crítico y matemático de los niños porque lo van a necesitar.
Que las universidades eduquen para que sus médicos puedan desarrollar sus propias competencias y que en los tiempos de la I.A., esta no decida por ellos. Porque ya hay evidencias científicas que indican que el profesional que deja de razonar para que la tecnología lo haga por él se está haciendo menos competente.

Marcos Díaz Guillén