Como chichiguas en banda
Con los vendavales de marzo y el inicio de la Cuaresma, vemos con alegría las chichiguas ondeando al viento. Si bien es cierto que alguien las controla desde el suelo, esas sencillas estructuras de papel surcan el horizonte llevándonos al rostro, casi instintivamente, una sonrisa y un recuerdo. Recuerdos de una niñez desenfadada y sonrisas de momentos vividos con amigos que ya no están para compartir los actuales.
Quizás sea marzo el mes y la oportunidad de re-encontrarnos con antiguas amistades, con familiares que hemos alejado, con nosotras mismas.
Aprovechemos Marzo y la Cuaresma y emprendamos un viaje a lo profundo de nuestra alma para volver a descubrir las carcajadas sin motivo y para volver a creer sin preguntar por qué. La Cuaresma, recordemos, nos invita al recogimiento y a la espiritualidad. Todas tenemos una voz interior: dejemos que suene y escuchemos con atención.
Y entre tanto, mira al cielo y como chichigua, echa a volar sueños y esperanzas y deja que asciendan. Siempre tendrás el hilo para frenarte; si no te interesa, tienes la opción de dejarte ir en banda donde te lleven los vientos de Marzo.
Quizás sea marzo el mes y la oportunidad de re-encontrarnos con antiguas amistades, con familiares que hemos alejado, con nosotras mismas.
Aprovechemos Marzo y la Cuaresma y emprendamos un viaje a lo profundo de nuestra alma para volver a descubrir las carcajadas sin motivo y para volver a creer sin preguntar por qué. La Cuaresma, recordemos, nos invita al recogimiento y a la espiritualidad. Todas tenemos una voz interior: dejemos que suene y escuchemos con atención.
Y entre tanto, mira al cielo y como chichigua, echa a volar sueños y esperanzas y deja que asciendan. Siempre tendrás el hilo para frenarte; si no te interesa, tienes la opción de dejarte ir en banda donde te lleven los vientos de Marzo.
Diario Libre
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