Corrigen sin cirugía la incontinencia urinaria
El problema afecta a hombres mujeres y niños

`María Acevedo
Santo Domingo. La incontinencia o salida involuntaria de orina afecta a miles de personas, pero por la vergüenza que produce la condición es manejada como el mayor de los secretos.
"Se estima que entre el 35 y 45% de las mujeres puede padecer este problema, lo que representa el 90% de los casos", apunta el gineco-obstetra Patrick A. Ellis, director del recién inaugurado Centro para el Control Urinario y Rehabilitación del Suelo Pélvico.
Se calcula, empero, que sólo el 12% de las pacientes busca ayuda. El 88% lo calla por temor a una cirugía.
Causas
Hay varios tipos de incontinencia urinaria en la mujer pero las manifestaciones son las mismas: escape de orina cuando tose, ríe o estornuda; necesidad de orinar muchas veces mientras duerme, imposibilidad de retener la orina hasta llegar al baño y escape involuntario en cualquier momento.
"Puede afectar a la mujer de cualquier edad, sin importar raza ni condición social, pero está asociado principalmente a los partos y se agrava después de la menopausia", amplía Ellis.
Que se presente después de los partos se debe al debilitamiento de los músculos del suelo pélvico. El paso del bebé distiende esos músculos y los nervios que rodean el canal vaginal y, por tanto, pierden el tono que poseían antes.
La menopausia agrava el problema, por cuanto los ovarios dejan de producir estrógenos, hormonas que revisten a los órganos urinarios y lo protegen de la incontinencia.
Si llega a convertirse en problema grave, la incontinencia afecta el desarrollo de la vida cotidiana, profesional y social de la persona.
El 88% no busca ayuda médica por temor y por una serie de mitos y tabúes, como el de que la incontinencia es algo que ocurre normalmente en la menopausia, precisa Ellis.
Tratamiento
Hasta febrero pasado, cuando fue inaugurado el Centro para el Control Urinario y Rehabilitación del Suelo Pélvico, en la Plaza KM, ubicada en la calle César Dargam número 3, en La Esperilla, la cirugía era la única opción en el país para corregir el problema. Desde entonces es posible optar por métodos no quirúrgicos.
Rehabilitación del suelo pélvico
Entre los métodos ofrecidos por la clínica destaca la terapia de rehabilitación del suelo pélvico, usada de manera rutinaria en EE.UU. y Europa en toda mujer que ha tenido hijos para prevenir la incontinencia. También en las que tienen el problema pero temen a la cirugía o no pueden practicársela por cuestiones de salud, como las cardíacas, hipertensión o diabetes.
La terapia no es dolorosa ni invasiva y fortalece poco los músculos del suelo pélvico mediante una serie de estímulos. Se realiza dos veces a la semana durante seis sesiones. Se practica mediante un transductor, con forma de supositorio que se introduce en la vagina. Va unido a un equipo computarizado que empieza a emitir una serie de impulsos, que estimulan y hacen que se contraigan los músculos del suelo pélvico, aumentando su fuerza y fortaleciendo los que rodean la vagina.
La cirugía, otra opción para los pacientes
La cirugía es otra opción para corregir la incontinencia urinaria. Dependiendo del tipo de incontinencia pueden aplicarse diferentes procedimientos, según Ellis.
"Estas técnicas varían desde la cirugía convencional hasta los últimos adelantos con nuevos instrumentos que permiten hacer la cirugía a través de las vagina", explica. La duración es de 20 a 30 minutos y la paciente se va a su casa el mismo día.
Cuando la incontinencia es producida por un descenso, durante la cirugía se levanta el suelo de la vagina y se restaura el ángulo uretro-vesical, que se pierde en algunos tipo de incontinencia.
El Centro para el Control Urinario también ha introducido una serie de estudios diagnósticos, entre los que destacan la perineometría, que permite evaluar la fortaleza del suelo pélvico y de los músculos que soportan la vejiga.
También, los estudios de urodinamia, serie de pruebas que miden el llenado y vaciado de la vejiga con el fin de determinar el tipo específico de incontinencia urinaria que tiene la paciente y si su corrección amerita cirugía o terapia.
Santo Domingo. La incontinencia o salida involuntaria de orina afecta a miles de personas, pero por la vergüenza que produce la condición es manejada como el mayor de los secretos.
"Se estima que entre el 35 y 45% de las mujeres puede padecer este problema, lo que representa el 90% de los casos", apunta el gineco-obstetra Patrick A. Ellis, director del recién inaugurado Centro para el Control Urinario y Rehabilitación del Suelo Pélvico.
Se calcula, empero, que sólo el 12% de las pacientes busca ayuda. El 88% lo calla por temor a una cirugía.
Causas
Hay varios tipos de incontinencia urinaria en la mujer pero las manifestaciones son las mismas: escape de orina cuando tose, ríe o estornuda; necesidad de orinar muchas veces mientras duerme, imposibilidad de retener la orina hasta llegar al baño y escape involuntario en cualquier momento.
"Puede afectar a la mujer de cualquier edad, sin importar raza ni condición social, pero está asociado principalmente a los partos y se agrava después de la menopausia", amplía Ellis.
Que se presente después de los partos se debe al debilitamiento de los músculos del suelo pélvico. El paso del bebé distiende esos músculos y los nervios que rodean el canal vaginal y, por tanto, pierden el tono que poseían antes.
La menopausia agrava el problema, por cuanto los ovarios dejan de producir estrógenos, hormonas que revisten a los órganos urinarios y lo protegen de la incontinencia.
Si llega a convertirse en problema grave, la incontinencia afecta el desarrollo de la vida cotidiana, profesional y social de la persona.
El 88% no busca ayuda médica por temor y por una serie de mitos y tabúes, como el de que la incontinencia es algo que ocurre normalmente en la menopausia, precisa Ellis.
Tratamiento
Hasta febrero pasado, cuando fue inaugurado el Centro para el Control Urinario y Rehabilitación del Suelo Pélvico, en la Plaza KM, ubicada en la calle César Dargam número 3, en La Esperilla, la cirugía era la única opción en el país para corregir el problema. Desde entonces es posible optar por métodos no quirúrgicos.
Rehabilitación del suelo pélvico
Entre los métodos ofrecidos por la clínica destaca la terapia de rehabilitación del suelo pélvico, usada de manera rutinaria en EE.UU. y Europa en toda mujer que ha tenido hijos para prevenir la incontinencia. También en las que tienen el problema pero temen a la cirugía o no pueden practicársela por cuestiones de salud, como las cardíacas, hipertensión o diabetes.
La terapia no es dolorosa ni invasiva y fortalece poco los músculos del suelo pélvico mediante una serie de estímulos. Se realiza dos veces a la semana durante seis sesiones. Se practica mediante un transductor, con forma de supositorio que se introduce en la vagina. Va unido a un equipo computarizado que empieza a emitir una serie de impulsos, que estimulan y hacen que se contraigan los músculos del suelo pélvico, aumentando su fuerza y fortaleciendo los que rodean la vagina.
La cirugía, otra opción para los pacientes
La cirugía es otra opción para corregir la incontinencia urinaria. Dependiendo del tipo de incontinencia pueden aplicarse diferentes procedimientos, según Ellis.
"Estas técnicas varían desde la cirugía convencional hasta los últimos adelantos con nuevos instrumentos que permiten hacer la cirugía a través de las vagina", explica. La duración es de 20 a 30 minutos y la paciente se va a su casa el mismo día.
Cuando la incontinencia es producida por un descenso, durante la cirugía se levanta el suelo de la vagina y se restaura el ángulo uretro-vesical, que se pierde en algunos tipo de incontinencia.
El Centro para el Control Urinario también ha introducido una serie de estudios diagnósticos, entre los que destacan la perineometría, que permite evaluar la fortaleza del suelo pélvico y de los músculos que soportan la vejiga.
También, los estudios de urodinamia, serie de pruebas que miden el llenado y vaciado de la vejiga con el fin de determinar el tipo específico de incontinencia urinaria que tiene la paciente y si su corrección amerita cirugía o terapia.
Diario Libre
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