Criticarte - Candidez de Cándido

Era cándido y a veces feliz. Se llamaba Cándido. Con él se marcha una de las más profundas sapiencias de las esencias de los colores del trópico y un ser humano pequeño de estatura y gigante en bondad y sensibilidad humana.
Se esmeró en dejar una obra hecha con voz propia, forjada desde la pobreza de un muchacho que hacía mandados y que lo que ganaba lo invertía en comprar carboncillos y cartulinas. Una monja -según le contó a Juan José Mesa- descubrió sus dibujos y lo llevó a Bellas Artes.
Con Cándido Bidó se va la presencia más tierna de las muñecas de trapo pegadas en lienzos. Se va Cándido, y el próximo domingo seguirán desfilando sus cuatro comparsas en el carnaval de Bonao, ciudad que puso en la geografía internacional.
Su obra es un festín de las metáforas sencillas, y si era visitada por lo surreal, era para aportar respuestas. En Bonao, Bidó significa sí.
Cuando todos los que leen estas líneas hayamos partido, perdurará su obra y en ella se indagará para conocer cómo fueron estos tiempos.
Era cándido y a veces feliz. Se llamaba Cándido. Cándido Bidó.
Se esmeró en dejar una obra hecha con voz propia, forjada desde la pobreza de un muchacho que hacía mandados y que lo que ganaba lo invertía en comprar carboncillos y cartulinas. Una monja -según le contó a Juan José Mesa- descubrió sus dibujos y lo llevó a Bellas Artes.
Con Cándido Bidó se va la presencia más tierna de las muñecas de trapo pegadas en lienzos. Se va Cándido, y el próximo domingo seguirán desfilando sus cuatro comparsas en el carnaval de Bonao, ciudad que puso en la geografía internacional.
Su obra es un festín de las metáforas sencillas, y si era visitada por lo surreal, era para aportar respuestas. En Bonao, Bidó significa sí.
Cuando todos los que leen estas líneas hayamos partido, perdurará su obra y en ella se indagará para conocer cómo fueron estos tiempos.
Era cándido y a veces feliz. Se llamaba Cándido. Cándido Bidó.
Alfonso Quiñones
Alfonso Quiñones