Cronicarte - Juanes, el paisa de la camisa negra

"Ayer me dijiste que tú volverías/ pero todo fue mentira/ ayer dijiste tonterías/ que casi acaban con mi vida", declaró Juanes con "A Dios le pido" en su segunda noche dominicana de la gira La vida, el domingo en la noche en un atestado Palacio de los Deportes. El concierto se apoyó en un atractivo despliegue tecnológico que ya va siendo lo más normal del mundo en casi todos los que nos visitan, con excepción, por ejemplo del veterano Charles Aznavour, para mí, el mejor de todos en mucho tiempo.
Entre tema y tema un mar de luciérnagas de Claro encendidas y agitándose, mientras pasaban, además de "La paga"; "Mala gente"; "Clase de amor" (si esa es la cárcel de amor/ que tú me ofreces/ mejor me alejo) y aquella que canta "Otra, otra noche, otra…" que fue muy coreada. Estas cuatro bastantes parecidas entre sí en su concepción melódica y arreglos, tan así, que parecían el mismo tema, a no ser por las transiciones entre una canción y otra.
Luego Juanes saludó y agradeció y la quinta fue una canción bastante anodina, de esas de te amo, me vuelvo loco por ti y mi vida es un desierto (¿La noche?). No obstante, lo principal, el público lo seguía, lo ovacionaba y le coreaba la que se sabía, de pie.
"Cada vez que te busco te vas/ cada vez que te llamo no estás/ y es por eso que debo decir/ que tu solo en mis fotos estás...", cantó mientras se lograba un excelente momento en cuanto a discurso visual. Después dijo "Volverte a ver" y un "Gotas de agua dulce" que parecía cantado para Marielle Pepén. A estas alturas el repertorio se volvió más rico en acentuaciones rítmicas, en armonías, y hasta líricamente más profundas.
Habló de Paz sin fronteras: "tenemos que permanecer unidos, más unidos que nunca, vivimos muy cerca, tenemos que tratarnos como hermanos" y recordó el encuentro en la frontera de Venezuela y Colombia donde participaron Juan Luis Guerra, Miguel Bossé, Alejandro Sanz y otros. Entonces cantó un tema "por un mundo mejor".
El onceno tema comenzó con un toque de tambores que más pedía que fueran tambores batá, por sus raíces africanas y por las mezclas de sonidos recordaba lo que hace Midwey allá por Cote de Ivoire.
"Para tu amor es mi tesoro...", entonó y bajó al público y las muchachas lo tocaban y hubo ovación al final. Con "Me enamoras" hace un solo de guitarra donde demuestra, efectivamente, que no es Steve Vai ni Kiko Loureiro, y que lo suyo es más componer y cantar, por ejemplo "tus ojos me llevan lentamente al sur". Cantó su camisa negra, presentó la banda (falso final), agradeció a Juan Luis Guerra aunque ausente; y a Gamal Haché la buena organización. Trajo un vallenato-rock "de mivida no te vuelves a ir" y un homenaje a Joe Arroyo con su versión de "No le pegue a la negra"; luego "Un día normal" y "Odio es amor" y cerró todas las ñapas habidas y por haber con "Nada valgo".
Diario Libre
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