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Cuando el bolero se llama obsesión...

El III Congreso de Identidad, Música y Cultura se dedica al bolero desde hoy en el Centro León

SANTO DOMINGO. "Tristeza me dan tus quejas mujer,/ profundo dolor que dudes de mí..." esas dos primeras líneas de verso definen, desde 1883, de mano de Pepe Sánchez (1856-1918), con "Tristeza", qué cosa es un bolero.

Nacido en las calles humildes de Santiago de Cuba, con la guitarra y la luna como madre y partera, respectivamente, el género musical fue reuniendo una inmensa plaga de seguidores que son tan obsesivos como una secta. Por eso se reúnen, desde hoy, en el Centro León, de Santiago, con el auspicio también de la Secretaría de Estado de Cultura y el Instituto de Estudios Caribeños. Al evento asistirán, entre otros Olga Guillot, José Feliciano y Omara Portuondo.

El joven género arribó, párvulo aún a La Habana, de la mano de Sindo Garay (1867-1968), Alberto Villalón (1882-1955), Rosendo Ruiz (1885-1983) y Manuel Corona (1880-1950), todos trovadores que lo introdujeron en cafés y peñas, donde se le dio no solamente calor, sino entusiasmo.

Estructurado en un compás de dos por cuatro, y basado rítmicamente en sus inicios en la figura del cinquillo, -proveniente, como plantea en el prólogo de su libro "300 Boleros de Oro", el desaparecido musicólogo Helio Orovio, "de las músicas folklóricas de Saint Domingue", asentadas en el oriente de Cuba desde la llegada de los colonos franceses que huían de la revolución haitiana y que pronto establecieron ricos cafetales de los cuales quedan solamente ruinas- el bolero se inició como forma cantabile y obtendría con el paso del tiempo también la categoría bailable, que para el cubano, y como no, para todos los caribeños, viene siendo la consagración de la primavera.

Pero eso sería más tarde. Porque tuvo que pasar antes por "Retorna" (Retorna, vida mía, que te espero/ con una irresistible sed de amor...), "Las amargas verdades" y "La tarde" todas composiciones de Sindo Garay, quizás el antecedente más venerable de Silvio Rodríguez.

Parece ser que la letra de "La tarde" con versos del poeta mexicano Amado Nervo (1870-1919) y la poetisa puertorriqueña Lola Rodríguez de Tió (1843-1924), fue escrita al alimón, tal vez en una noche de descarga de poesía y trova en el Santiago de Cuba de inicios de siglo XX.

De Manuel Corona hemos heredado su "Longina" dedicado a una mulata bella y esbelta como una palma, cuyo nombre completo era Longina O'Farrill y fuera nodriza de Julio Antonio Mella, líder comunista cubano con raíces dominicanas, quien fuera asesinado por sicarios del dictador Gerardo Machado, en las calles de México, ante los ojos de su amante, la fotógrafa italiana Tina Modotti.

Grande tuvo que ser la impresión de Corona quien dijo de Longina: "En el lenguaje misterioso de tus ojos/ hay un tema que destaca sensibilidad,/ en las sensuales líneas de tu cuerpo hermoso/ las formas que se admiran despiertan ilusión..."

De aquella época de trovadores fundacionales es el bolero "Mujer perjura" de Miguel Companioni (1881-1965), que pudo iniciar la vertiente machista donde la mujer es objeto de los ataques más crueles por parte de los autores: perjura, traicionera, pérfida, falsa, taimada, alevosa, infiel y un ceremil de calificativos, para terminar, casi siempre, rendido a sus pies.

Otras vertientes temáticas abrieron boleros como "Boda negra", de Alberto Villalón (1882-1955); "La cleptómana" que con versos de Agustín Acosta compusiera el matancero Manuel Luna (1887-1975) ("era una cleptómana de bellas fruslerías,/ y sin embargo quiso robarme el corazón"), y "Pensamiento" del espirituano Ramón Gómez (1889-1971) ("Pensamiento,/ dile a fragancia que yo la quiero,/ que no la puedo olvidar,/ que ella vive en mi alma,/ anda y dile así;/ dile que pienso en ella/ aunque no piense en mí."). Cada uno de ellos y los que le siguieron, hablan desde distintos ángulos de una sola realidad: el amor y el desamor, con todas las decantaciones habidas y por haber. O sea, el bolero mondo y lirondo: la crónica romántica latinoamericana más definitoria de una cultura a la que pertenecemos.

Inauguracion

El evento será inaugurado hoy por el secretario de Estado de Cultura, José Rafael Lantigua, junto a los directores del Centro León, Rafael Emilio Yunén, y del Instituto de Estudios Caribeños (INEC), Darío Tejeda. Hoy, el mexicano Carlos Monsiváis dictará una conferencia magistral. En la noche habrá una recepción para los participantes acreditados en el Congreso, que tendrá lugar en el Centro Español de Santiago. El sábado, Marcio Veloz Maggiolo, Pedro Delgado Malagón y José del Castillo asumen un panel sobre el bolero dominicano.