Shostakovich y Beethoven, en la temporada de la Orquesta Sinfónica Nacional
El concierto pautado para este sábado 12 de octubre será dirigido por el maestro José Antonio Molina

La temporada de la Orquesta Sinfónica Nacional continuará este 12 de octubre en el Teatro Nacional con la presentación de dos sinfonías muy diferentes. En la primera parte la Sinfonía No. 9 en mi bemol mayor, op. 70 del ruso Dimitri Shostakovich y en la segunda parte de Ludwig van Beethoven, la Sinfonía no. 5 en do menor op. 67. La Orquesta estará dirigida por el maestro José Antonio Molina. Es para mi de las noches favoritas, porque la orquesta no tiene solista.
Para ser un artista en un estado totalitario y sobrevivir tanto física como creativamente, se debe jugar un juego surrealista con apuestas mortales, un juego de sumisión y humillación, de traiciones periódicas a uno mismo y a los demás, de avances tentativos y retiradas desesperadas. Dimitri Shostakovich jugó al gato y al ratón con las autoridades soviéticas durante toda su carrera. Debió vivir con un miedo casi inimaginable esperando década tras década la denuncia final.
Sobrevivió a tres infiernos entrelazados, la revolución rusa, la segunda guerra mundial y el holocausto estalinista. En lo más profundo, cautelosamente, tenía que llorar por sus amigos, su país y por todas las víctimas de la tiranía.
Esta novena sinfonía, es la tercera sinfonía de su ciclo de sinfonías de guerra. la preceden, la séptima o Leningrado y la octava. Cuando se estrenó, las autoridades soviéticas entendían que escucharían una gran obra para la celebración de la victoria rusa sobre la Alemania Nazi. Pensaban que Shostakovich, se inspiraría en la sinfonía de Beethoven de igual número, una obra para gran orquesta, solistas y coro, que finalizaria con un himno de alabanza en honor a Stalin. Pero Shostakovich tenía una idea completamente diferente de la victoria. Los escasos veinticinco minutos de la Novena y su carácter sencillo, incluso juguetón, dejaron a todo el mundo pasmado. La Sinfonía tiene 5 Movimientos: I Allegro, II Moderato – Adagio, II Presto, IV Largo V Allegretto – Allegro
Estrenada en noviembre de 1945, en Leningrado, el compositor desafío una vez más, al sistema con esta obra. La furia de Stalin, al escucharla, hará que no escriba ninguna sinfonía más hasta la muerte del dictador. Según el compositor se trataba de una obra con un humor ligero y soleado. La obra fue calificada de ideológicamente débil por el régimen, sin embargo, es una de las obras más interpretadas del repertorio ruso moderno y a los músicos les gusta tocarla.
Del siglo XX nos vamos al periodo clásico, al inmenso Beethoven y su Quinta Sinfonía, que puede ser la obra orquestal más popular jamás escrita; para muchos es la sinfonía clásica, la que no debe faltar. No es difícil ver por qué. La quinta es una de las obras más electrizantes del repertorio orquestal. El primer movimiento, un “tour de forcé” rítmico de candente intensidad basado en una sola figura de cuatro notas. Un segundo movimiento de exquisito lirismo, un tercer movimiento “scherzo” grandioso y una gloriosa marcha final, con una coda triunfante.
La quinta Sinfonía de Beethoven es única e indispensable, expresiva y rítmica.
Carmen Rita Malagón