Tras meses del premio anulado, la polémica de "La Palmita" sigue sacudiendo la Bienal Nacional
Yina Jiménez Suriel advierte sobre el impacto global de la decisión del Ministerio de Cultura, mientras que el presidente del Codap señala la legalidad de la decisión

Yina Jiménez Suriel, recientemente nombrada directora artística de la Bienal Sequences de Islandia y quien formó parte del jurado de la XXXI Bienal Nacional de Artes Visuales 2025, decidió hablar sobre lo sucedido el año pasado con la obra "Lo que no se saca de raíz, vuelve a crecer", del artista David Pérez K.
En una conversación con Diario Libre, la experta fue enfática al señalar que la decisión del Ministerio de Cultura de anular el premio otorgado a la obra no dejó bien parada a la República Dominicana a nivel internacional. De hecho, a su juicio, marca un precedente de lo que no debe hacerse.

Lo que comenzó como una discusión técnica sobre el uso de "material perecedero" se transformó rápidamente en un conflicto institucional que enfrentó al jurado de la Bienal, al Ministerio de Cultura y al Colegio Dominicano de Artistas Plásticos (Codap), con repercusiones que traspasaron las fronteras nacionales.
La instalación, conocida popularmente como "La Palmita", consistía en una palma viva colocada en un macetero. Fue premiada el 22 de agosto de 2025 en la categoría de Escultura.
Sin embargo, el 22 de octubre, mediante resolución firmada por el ministro Roberto Ángel Salcedo, el galardón fue anulado bajo el argumento de que la pieza estaba realizada con material perecedero, lo cual contravenía las bases del certamen aprobadas en marzo de ese año.
El reclamo que inició el proceso de anulación fue presentado por Codap, cuyo presidente, Joel Gonell, aseguró que la institución actuó "exclusivamente en defensa del cumplimiento de las reglas del certamen".
Gonell explicó que la base legal del reclamo se encuentra en el artículo 8, párrafo 1 del reglamento: "Toda obra museográfica compuesta por material perecedero queda automáticamente fuera del concurso".
Desde esta perspectiva, el Ministerio de Cultura no habría actuado de forma arbitraria ni con intención de censura, sino cumpliendo con su "autoridad jerárquica para corregir una decisión que, según Codap, contravenía las normas vigentes".
Gonell insistió: "Esto no tiene relación con la calidad artística ni con el contenido simbólico de la obra, sino con el respeto a un marco normativo que garantiza equidad y transparencia en la Bienal".
La voz de jurado
En contraste, los equipos de Jurado de Selección y Premiación defendieron la legitimidad del premio y acusaron al Ministerio de desconocer criterios técnicos especializados.
Una de las voces más críticas fue la de Yina Jiménez Suriel, integrante del jurado y figura de proyección internacional, quien declaró: "La anulación es un acto improcedente, carente de sustento técnico y profundamente lesivo para la institucionalidad cultural".
Jiménez Suriel argumentó que recurrir a una definición general de "material perecedero", tomada del diccionario, ignoró "los criterios técnicos ampliamente aceptados en el ámbito de conservación patrimonial y arte contemporáneo, donde organismos especializados establecen parámetros claros para obras que incluyen organismos vivos o elementos sujetos a transformación".
Para ella, "una palma viva no puede compararse con flores cortadas, alimentos o hielo, explícitamente prohibidos por las bases".
Y agregó: "Evaluamos la obra considerando su contexto, la intención del artista y su instalación en los jardines de la Plaza de la Cultura. Esa información estaba en el dossier y fue completamente ignorada".
"Romper la decisión colegiada del jurado sienta un precedente peligroso. Ahora cualquier fallo puede ser anulado sin sustento técnico. Esto afecta la credibilidad de la Bienal".
Asimismo, la jurado subrayó que la instalación estaba pensada para los jardines exteriores de la Plaza de la Cultura Juan Pablo Duarte, y no para el interior del Museo de Arte Moderno, un detalle considerado en la evaluación.
"Se evaluó el contexto de instalación y su relevancia artística, algo que el Ministerio pasó por alto al emitir la resolución", afirmó.

Denuncias de irregularidades administrativas
Jiménez Suriel también denunció irregularidades en el proceso administrativo que derivó en la anulación, incluyendo la falta de información al Comité Organizador de la Bienal sobre actuaciones clave, y la admisión de un recurso jerárquico "que no cumplía con los requisitos de la Ley de Administración Pública".
Además, criticó que la resolución ministerial no incluyera documentos fundamentales como actas de selección, argumentos del comité organizador ni la respuesta formal del artista, respaldada por una carta del Jardín Botánico Nacional explicando el uso técnico del término "perecedero".
"Ignorar estas evidencias no solo es un error técnico, sino un ataque a la transparencia del certamen", afirmó.
"El Comité Organizador no fue informado adecuadamente sobre el recurso presentado. Además, la resolución no incluyó documentos esenciales como actas de selección, argumentos del comité ni la respuesta formal del artista, respaldada por el Jardín Botánico Nacional sobre el uso técnico de ´perecedero´."
Codap, por su parte, minimiza estas denuncias y asegura que "el Ministerio cumplió con las obligaciones legales de notificación, limitadas a las partes involucradas en el recurso", descartando la necesidad de informar a otros organismos.
"No había obligación de informar a otras instancias ni al comité completo," declaró Gonell.
Impacto internacional y acusaciones de censura
La polémica ha trascendido fronteras. Jiménez Suriel advirtió que el caso podría ser incluido como ejemplo de violación ética grave en el próximo Manual de Ética del Consejo Internacional de Museos (ICOM), lo que pondría al Ministerio de Cultura dominicano bajo escrutinio global.
Para la jurado, "la comunidad internacional reconoce la obra y la trayectoria del artista, pero la anulación se percibe como un acto de censura por el contenido simbólico de la pieza, que aborda memoria histórica, autoritarismo y fascismo en República Dominicana".
- Codap rechazó esta interpretación, asegurando que "hacer cumplir las bases fortalece, y no debilita, la credibilidad del certamen".
Una Bienal en entredicho
Tras la resolución, la jurado sostuvo que el Ministerio "rompió el acuerdo de confidencialidad, obligándonos a hacer pública nuestra posición", y cuestionan su legitimidad para entregar los premios restantes.
Jiménez Suriel resumió: "Esto ya no es solo un desacuerdo técnico. Es un choque entre autoridad administrativa y autonomía intelectual. La Bienal debe replantearse sus reglas para que algo así no vuelva a ocurrir".
Para Codap, la controversia demuestra "la urgencia de un reglamento más claro y fortalecido", mientras que los jurados enfatizan el desfase entre normas administrativas rígidas y las prácticas contemporáneas del arte.
Por su parte, el artista David Pérez K., representado por Arte Estudio, ha decidido guardar silencio por el momento.
Lo ocurrido con "Lo que no se saca de raíz, vuelve a crecer" ha dejado de ser un simple desacuerdo técnico para convertirse en un espejo de las tensiones entre legalidad y criterio especializado, entre autoridad administrativa y autonomía intelectual.

Jeury Frías