Mujeres de la Tierra, una exposición que honra a las guardianas de la vida rural
La colectiva permanecerá abierta en el Museo de Arte Moderno hasta agosto

La mujer, a lo largo de la historia, ha trabajado sin buscar méritos ni protagonismos. Se esfuerza por resolver y dar lo mejor de sí para los suyos y para el entorno que la rodea.
La noche de este martes, en el Museo de Arte Moderno, quedó formalmente inaugurada una exposición que honra a quienes sostienen silenciosamente buena parte de la seguridad alimentaria del país: las mujeres rurales dominicanas.
Se trata de una iniciativa de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, junto al Ministerio de Cultura, el Museo de Arte Moderno, el Ministerio de la Mujer y el Ministerio de Agricultura.
Ella invita a reflexionar sobre la dignidad, la resiliencia y la contribución de millones de mujeres que sostienen la vida y la alimentación desde los territorios rurales.

Los invitados se adentraron a una experiencia interactiva a través de un recorrido que contó con la intervención llena de conocimientos de Gamal Michelén, viceministro de Patrimonio Cultural de la República.
La muestra, que permanecerá abierta hasta agosto, está compuesta por 25 obras de artistas iberoamericanos, del Caribe y de Estados Unidos, entre ellos Celeste Woss y Gil, José Vela Zanetti, Paul Giudicelli, Mariela Jiménez Reyes, Elsa Divanna y Cándido Bidó.

También forman parte de la exposición obras de Yvonne Peña, Dionisio Blanco, Rafael Amable, Marino Guzmán, Yuly Monción, Iris Pérez Romero, Félix Hernández, Madeline Díaz, Robert Isaiah Russin, Durval Pereira y Lawrence Zúñiga Batista.
Pilares en la lucha contra el hambre

Durante su intervención, el representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura en el país, Rodrigo Castañeda, destacó que las mujeres rurales constituyen un pilar esencial de la producción y comercialización de alimentos en América Latina y el Caribe.
“Las mujeres representan alrededor del 36% de la fuerza laboral de los sistemas agroalimentarios en nuestra región, pero continúan enfrentando barreras para acceder a recursos productivos como la tierra, el crédito, la asistencia técnica y los mercados”, expresó.
Castañeda subrayó, además, que, pese a las desigualdades persistentes, son las mujeres quienes sostienen la cultura alimentaria, preservan los recursos naturales y transmiten conocimientos ancestrales ligados a la gastronomía y a la identidad de las comunidades rurales.
“Cada obra de esta exposición cuenta una historia de trabajo, esfuerzo, arraigo y dignidad cultural. La agricultura también es cultura”, afirmó.
Por su parte, la ministra de la Mujer, Gloria Reyes, definió a las agricultoras como “las guardianas de las semillas, del agua y de la biodiversidad”, resaltando que el reconocimiento internacional a la agricultura familiar femenina trasciende una simple conmemoración.
“Detrás de cada obra hay historias de mujeres anónimas que conocen los ciclos de la lluvia mejor que cualquier cronómetro, que conservan semillas para las futuras generaciones y sostienen la vida desde el campo dominicano”, manifestó.
La funcionaria llamó la atención sobre la sobrecarga de trabajo no remunerado que asumen las mujeres rurales. Citó datos del módulo de uso del tiempo en los hogares, según los cuales las dominicanas del campo dedican, en promedio, 23.9 horas semanales al trabajo doméstico y de cuidados no remunerados, además de las jornadas agrícolas.
“Es casi otra jornada laboral completa, sin salario, sin previsión social y sin reconocimiento”, enfatizó.
Asimismo, Reyes señaló que uno de los grandes retos pendientes continúa siendo la titularidad de la tierra.
“No podemos hablar de autonomía económica de la mujer si no es dueña legal del suelo que trabaja. La tierra debe pertenecer a quien la trabaja y a quien la siembra”, sostuvo, recordando el legado de Mamá Tingó.





Mayra Pérez Castillo