El Ateneo Insular y el Movimiento Interiorista celebran 36 años de historia
La conmemoración estuvo dedicada a Bruno Rosario Candelier y Gladys María Montolío, figuras clave en el desarrollo del movimiento literario

Quizás las amapolas de Carmen Pérez Valerio o quizás los elogios del visitante Fernando Martín; quizás los nardos lejanos de Segisfredo Infante o las salomónicas estrellas de Clara Janés; las cercanías de Cervantes a través de D. Santiago Muñoz Machado o quizás los sanjuaneros hosannas de Luce López-Baralt.
Quizás los abrazos de José Luis Vega, de don Marco Lucchesi o de Jorge Juan Fernández Sangrador; o los halagos sublimados de D. Adriano Miguel Tejada, Chery Jimenes Rivera, Manuel Rueda, Eduardo Tavárez Justo; los devotos requiebros de William Acevedo Fernández o de Miguel Ángel Durán u Olga Lobetty y Ángel Rivera Juliao...
Quizás todos me acompañan hoy (algunos desde sus eternos espacios ya) para juntos darle nuestros mejores parabienes a D. Bruno Rosario Candelier por su gigantesca obra en favor de los demás, tanto individualmente como a través de las instituciones que él preside, el Ateneo Insular y la Academia Dominicana de la Lengua.
El Ateneo Insular dedica su encuentro literario a tres destacados escritores veganos
La obra de Bruno Rosario Candelier
El Movimiento Interiorista y el Ateneo Insular fueron creados por don Bruno Rosario Candelier el 28 de julio de 1990, en Moca, junto a escritores que creyeron en la cultura y en su promoción a través de los hechos contados con la mejor palabra o actuados sobre las mejores tablas o tocados con las mejores cuerdas y vientos.
El 18 de julio de este 2026 registró la celebración anticipada de estos 36 años, acto celebrado en el sacro Centro de Espiritualidad San Juan de la Cruz y se dedicó a los escritores Bruno Rosario Candelier y Gladys María Montolío.
El sentido de la filología, de Bruno Rosario Candelier, fue la primera obra que se presentó en la sesión matutina del sábado, con cuyos estudios se dio a conocer parte del pensamiento de este exitoso escritor dominicano y promotor de la cultura.
Consignó Miguel Ángel Durán: «El Dr. Bruno Rosario Candelier es un destacado filólogo, ensayista, crítico literario, novelista, poeta, educador y promotor cultural de la República Dominicana. Nació en Moca el 6 de octubre de 1941. Hoy, es una de las figuras más influyentes en el estudio del español y la literatura dominicana.
Destacó que «El sentido de la filología es un libro que encierra un arsenal de conocimientos, fruto del estudio concienzudo de por vida del autor. Hace énfasis en la importancia del estudio de la palabra, valiéndose de la comprensión mitológica del Logos como herramienta principal».
Luis Quezada Pérez expresó que «en mayo de este año 2026 aparece la primera edición de la obra El sentido de la filología, con el subtítulo de lengua, cultura y creación, edición bajo el cuidado de la Editora Punto y Coma».
«Para el fundador del Interiorismo, la filología no solamente se fija en el ropaje de las palabras, sino fundamentalmente en su sentido —agregó—. La siguiente cita del autor es muy elocuente:
- "Platón advertía del peligro de la pleonexia:es decir, de la vacuidad que entraña fijarse solamente en el ropaje de la palabra, concepto mediante el cual el pensador griego aludía a los que se conformaban con disfrutar la dimensión formal o expresiva de la palabra; esto es, al estudio del lenguaje sin penetrar en la dimensión profunda, como hacían los sofistas de la época».
Rita Díaz Blanco registró: «El primer apartado comparte conceptos fundamentales de la filosofía del lenguaje como Logos, Cosmos, Numen y Nous, y su interrelación que permite al ser humano no solo crear, sino interpretar las distintas realidades con las que entra en contacto». Expuso que Rosario Candelier «basa este apartado en cuatro macrotemas fundamentales:
"La perspectiva del Logos", en la que define filología y escudriña su sentido, así como su relación con otras ciencias; además de "La relación de la lengua con la capacidad creadora", "La lengua como testimonio de nuestra percepción del mundo" y "La creación verbal como marca distintiva de lo sensible».
Por su parte, formuló Evelyn Ramos Miranda: «Dominar la palabra significa ampliar la capacidad de pensar, interpretar, imaginar y crear. Esta reflexión se vuelve aún más profunda cuando Rosario Candelier aborda el sentido de la creación verbal».
«Para él, escribir no constituye únicamente un acto técnico o artístico: es una manifestación de la conciencia, una búsqueda de significado y una expresión espiritual».
Dijo que «en una época caracterizada por la superficialidad, la velocidad y la fragmentación del pensamiento, la defensa de la palabra realizada por Rosario Candelier constituye una defensa de la inteligencia, de la sensibilidad, de la creatividad y de la dimensión espiritual del ser humano».
«Porque mientras exista una conciencia capaz de pensar, imaginar y crear mediante la palabra, seguirá existiendo la posibilidad de encontrar verdad, belleza y sentido en el misterio inagotable de la vida», expresó sensiblemente.
Y así expuso Víctor Escarramán: «Desde la perspectiva del Logos —metafóricamente alojado en la corteza prefrontal (pensamiento abstracto) del ser pensante— este se erige como la médula vertebral que sostiene, articula y da coherencia a la forma correcta del lenguaje, en tanto es la expresión viva de la conciencia, la cultura y la creación humana».
«Al nombrar el espíritu, categóricamente expresamos que no existiría la filología para don Bruno si no existiera el Logos, el Logos de la conciencia, el cual, según él lo ha manifestado, fue descubierto primero por el presocrático Heráclito de Éfeso, noción fundacional que instituyó como la energía interior del conocimiento y el principio que lo ordenó».
La obra de Gladys Montolío

La sesión de la tarde fue dedicada a la obra de Gladys Montolío. Daniel Polanco, por ejemplo, estudió el libro de cuentos de esta escritora titulado El oso pintor y otras fábulas. Así lo escuchamos:
«El oso pintor hace portada uno de los cuentos más emblemáticos; ...y otras fábulas es en alusión a las demás historias que se cuentan. Ilustrados por Sigfrido Duarte, más que un opúsculo, es un libro de 61 páginas narradas e ilustradas que conforman la 2da. edición de la editora LACUHE, New York, octubre del 2015».
Expuso que «el libro inicia con un epígrafe de Adolfo Bioy Casares, y un índice de 10 cuentos numerados».
Estos cuentos los desmenuzó con una manera tan particular que fue muy elogiado por Rosario Candelier. Algunos de los cuentos expuestos son: "Dilema en el gallinero", "Sublevación de Abril", "El oso pintor", "La perrita cantora", "Gallo bombero", "Amigas por siempre", "Mamá coneja", "La ranita del diente de oro".
Un ejemplo de su ponderación es la siguiente sobre este último cuento:
- «Otro estandarte del cuento universal, pero esta vez de los hermanos Jacob y Wilhelm Grimm. Las ranas son anfibios y personajes muy conocidos donde no falta una bruja y algún hechizo. Así que este cuento ostenta técnicamente lo que se conoce como un objeto fantástico, en este caso un diente».
Apuntó que «el narrador trata de crear su propia historia, pero le faltó darle fuerza al objeto en cuestión, es decir, debió centrarse más en el efecto mágico del diente de oro»: «Hablo de un efecto transformador: por ejemplo, que la ranita cambie de color o bien pudiera convertirse en otra rana etc.; que tuviera un brillo cegador o un efecto hipnótico causante de sumisión ante ella...».
«La diégesis de la narración cuenta más un problema de celos por su atributo que la magia del objeto fantástico. Tan así que el narrador termina diciendo lo siguiente: "Más importante aún, es que una delegación de ranas llegó hasta ella a ofrecerle disculpa porque habían entendido que ella no era culpable de que su exuberante belleza cautivara a toda Ranilandia" (p. 61)». Rosario Candelier también estudió esta obra de Montolío.
En cuanto a la obra poética Inmensidad, de Montolío, Bruno Rosario Candelier expuso: «La obra de Gladys María Montolío (Inmensidad, New York, Lacuhe Ediciones, 2017) revela sus intuiciones y conceptos en un poemario inspirado en sus vivencias entrañables plasmado con el lenguaje de la lírica y el sentido que mueve su sensibilidad estética y su conciencia espiritual».
Ponderó que en esta obra, «además del "dolorido sentir", que Garcilaso de la Vega atribuye como factor inspirador de la creación poética, también hay un "gozoso sentir" que alienta el arte de la creación, como se puede apreciar en la poética de Gladys Montolío, cultora de la palabra y del arte inspirador de la lírica».
Agregó que esta obra «presenta una hondura de sus vivencias, belleza de su lírica y el estremecimiento que distingue la creación de la admirada poeta puertoplateña. [...] Energía, entusiasmo y determinación impregnan el aliento creador de esta singular mujer que hace de la palabra la vía de su inspiración, y de su pasión, la llama de su creación: "...en la melancolía de sueños ofrendados / palpita la brisa en mi memoria / y veo las quimeras en los inviernos lentos / que viven en mí / martillando, martillando / ambivalentes / inquietudes de nubes marchitas / que agonizaban en mis recuerdos..." (Gladys María Montolío, Inmensidad, p. 13)».
Vianibel Valerio también estudió este poemario Inmensidad, de Gladys Montolío. Al final del encuentro Evelyn Ramos Miranda y Gladys Montolío recibieron una presea de reconocimiento por parte del Ateneo Insular «debido a sus aportes a la palabra que edifica y a los fundamentos estéticos del Movimiento Interiorista».

Miguelina Medina
Miguelina Medina