VIDEO | Héctor Aníbal: "Estoy ahora en una recopilación de momentos hasta que llegue el último"
El artista se adentra en la piel del tenor dominicano Eduardo Brito, de quien admiró su resiliencia, pese a su compleja vida y trágica muerte: "La vida siempre le tenía algo que lo obligaba a comenzar de nuevo"
Para dar vida a Eduardo Brito, Héctor Aníbal se introdujo en una amplia investigación que le ayudó a conocer más sobre las complejidades de un artista que no lo tuvo fácil para desarrollar su arte.
Su preparación se hizo evidente durante la conversación, al responder con precisión sobre distintos aspectos de la vida del legendario barítono dominicano.
Brito, dirigida por Manuel Chapuseaux y escrita por Reynaldo Disla, cuenta la historia del artista desde la mirada de quienes estuvieron cerca de él, entre ellos su esposa y otros personajes vinculados a su trayectoria.
El proyecto llegó a Héctor Aníbal de manos de la productora Dunia De Windt , quien lo contactó hace casi dos años para plantearle la idea. El parecido físico con Brito y su condición de cantante fueron factores que influyeron en su elección.
"Ella entendía que yo tenía un parecido a él y, aparte, tengo la ventaja de que soy cantante también. Creo que eso también influyó en que ella me tomara en cuenta", explica.

El reto de interpretar a un barítono
Uno de los desafíos fue acercarse a la particular voz de Brito. Mientras el personaje era un barítono atenorado, con graves muy potentes, Héctor Aníbal es tenor.
Para la obra ha trabajado especialmente en escuchar las grabaciones del artista y aproximarse a su registro. Dentro del montaje canta en algunas escenas correspondientes a la juventud de Brito, acompañado por Ernesto Báez en la guitarra.
"Es muy difícil poder interpretar no solamente la voz, sino el estilo de cualquier cantante que tenga su propio estilo", reconoce. "He tratado de acomodarme lo más parecido y poder llegar a esos graves que él poseía, que eran impresionantes".

La vida detrás del mito
La investigación también le permitió descubrir una historia marcada por el esfuerzo y la adversidad.
Brito nació en Puerto Plata en 1906 y desde pequeño mostró inclinación por la música. Fue limpiabotas y realizó distintos trabajos antes de trasladarse a Santiago, donde comenzó a ser conocido como "el niño limpiabotas que canta".
Su talento lo llevó posteriormente a Estados Unidos, donde consiguió un contrato con RCA y alcanzó importantes escenarios. Sin embargo, la Gran Depresión afectó su carrera y perdió lo que había conseguido.
Después llegó a España, donde volvió a triunfar, trabajó en películas y llegó a crear una compañía con 34 empleados. La Guerra Civil española volvió a cambiar su destino y tuvo que marcharse a París. Allí también perdió sus bienes y posteriormente enfrentó problemas de salud.
"Es una cosa increíble. Cómo la vida siempre le tenía como algo que lo obligaba a comenzar de nuevo", reflexiona Héctor Aníbal.
Precisamente esa capacidad de levantarse después de cada golpe es una de las cualidades de Brito que más le impactaron.

"Él, dentro de toda esa vicisitud, siempre tuvo una buena forma de ver las cosas y de echar para adelante. Entonces uno siempre tiene que ser constante y caerle atrás de su sueño", afirma.
La música como identidad
Aunque su carrera se ha desarrollado también en el cine y el teatro, Héctor Aníbal tiene claro dónde se siente más conectado consigo mismo: en la música.
"En la música yo me siento más... no diría cómodo, es como si fuera a respirar. Es algo que me sale bastante natural", dice.
Su relación con la música comenzó desde niño y estuvo vinculada a su entorno familiar. Desde los ocho años hacía jingles y posteriormente formó parte de Transfusión, agrupación con la que ha vuelto a los escenarios masivos.
Este regreso lo encuentra, además, en una etapa distinta de su vida y de su carrera.
"Uno es un poquito más libre haciéndolo ahora", expresa.

Para él, la música no es simplemente una profesión, sino una parte de su identidad.
"La música es una parte de mí, es una extensión de quien yo soy".
El reencuentro con Transfusión también le ha permitido comprobar el vínculo que las canciones establecen con las distintas generaciones. Recuerda, incluso, cómo jóvenes que apenas rondaban los 18 años se le acercaron para hablarle de las canciones del grupo que habían conocido a través de sus padres.
"Nos hace sentir bien, ser parte como de una etapa importante de muchas personas", sostiene.
Héctor Aníbal tampoco llegó al mundo artístico con un plan perfectamente definido. Salió del colegio en 1993 y poco después ingresó a Transfusión. Lo que inicialmente imaginaba como una etapa dentro de una agrupación terminó convirtiéndose en el inicio de una carrera que lo llevaría a la música, la televisión, el cine y el teatro.
"Entonces no me dio tiempo a sacar un plan B", recuerda.
Estudió publicidad durante un tiempo, pero las oportunidades en el arte fueron apareciendo una tras otra.
"Siempre fue oportunidades que se me presentaban que a veces yo ni siquiera las estaba esperando", cuenta. Esa filosofía también se refleja en la manera en que selecciona sus proyectos: busca personajes que lo reten y personas con las que pueda compartir experiencias enriquecedoras.
"Al final la obra pasa, el dinero se gasta y lo que queda es lo que tú aprendiste y el momento que tú pasaste. Entonces, yo estoy ahora en una recopilación de momentos hasta que llegue el último".
Aprender a convivir con el rechazo
Después de décadas de carrera, Héctor Aníbal ha aprendido a no tomarse personalmente los rechazos propios de la profesión.
"La gente no se puede tomar nada en este medio personal. Nada", asegura.
Para él, una audición es una presentación de trabajo: hacer el mejor esfuerzo y aceptar el resultado. "Mi trabajo es hacer audición. Hago lo mejor posible y lo suelto en banda. Y si aparece, si se da, bien, y si no se da, perfecto. La vida sigue".
También considera importante mantener una percepción equilibrada de uno mismo.
"El que dice que tú eres lo peor y el que dice que tú eres lo mejor, los dos están exagerando".
El cine y lo que le atrae de esta rama del arte
Héctor Aníbal es de los pocos artistas dominicanos que han sabido transitar por distintas disciplinas del arte con naturalidad y soltura. Lo mismo puede vérsele sobre un escenario musical, como ocurrió en la inauguración de los Juegos Centroamericanos, que en una producción teatral o cinematográfica, ámbito en el que ha mantenido una presencia particularmente activa.
Su incursión en el séptimo arte también se ha desarrollado de manera orgánica y le ha permitido cosechar reconocimiento por sus interpretaciones en distintos proyectos.
Uno de sus logros más recientes fue el reconocimiento como actor principal en el Festival de Cine Fine Arts, celebrado en República Dominicana, por su trabajo en la película "La corta vida de las flores".
Esa diversidad de experiencias también parece influir en la manera en que selecciona los proyectos que asume. Al preguntarle qué debe tener una propuesta para que decida aceptarla, Héctor Aníbal explica que, además de sentirse atraído por el personaje, valora las personas con las que compartirá el proceso.
"Me gusta mucho tratar de recopilar o recoger experiencias que sean buenas, que sean enriquecedoras, que uno las disfrute. Entonces, es un conjunto de todo: qué obra sería, con quién yo voy a trabajar", explica.
Su mirada sobre la carrera artística parece estar menos enfocada en la acumulación de proyectos que en lo que cada experiencia puede dejarle.
"Al final la obra pasa, el dinero se gasta y lo que queda es lo que tú aprendiste y el momento que tú pasaste. Entonces, yo estoy ahora en una recopilación de momentos hasta que llegue el último", añade.
Un teatro que necesita más espacios
El actor entiende que el crecimiento del teatro dominicano requiere mayores recursos y más espacios para desarrollar temporadas extensas.
"Yo creo que el teatro siempre necesita recursos, siempre son bienvenidos, siempre necesita más apoyo", afirma.
- Considera que contar con más salas permitiría que las obras permanezcan en cartelera durante períodos más largos, beneficiando a actores, productores y patrocinadores.
- Las funciones de Brito serán los días 21, 22 y 23 de agosto, y 28, 29 y 30 de agosto.

Un homenaje a quien llevó la música dominicana al mundo
Para Héctor Aníbal, la importancia de la obra trasciende el escenario. Considera que se trata de una oportunidad para acercar al público a una figura esencial de la cultura dominicana.
"Esta obra viene siendo un bonito homenaje a un artista que fue nuestro primer embajador, nuestro primer embajador de la música dominicana", afirma.
Brito, agrega, tuvo una vida trágica, pero mantuvo siempre el propósito de llevar la música dominicana a otros lugares.
"Lo único que él quería hacer era pasear la música dominicana por todo el mundo".
El montaje reúne a Héctor Aníbal con Elvira Taveras, Augusto Feria, Ernesto Báez, Lidia Ariza y Orestes Amador y Michelle Cruz, bajo la dirección de Manuel Chapuseaux.
"Es una obra contada por las personas que estaban cerca de él y es un tributo hecho con mucho cariño para nuestros primeros embajadores dominicanos".

Jeury Frías