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Alex Martínez: el Centro Cultural Rainieri "tiene que ser y para eso está pensado, un espacio vivo"

El centro, que abre hoy formalmente sus puertas, es un sueño por fin realizado. Su director cuenta a Diario Libre cómo, para qué y para quién se ha levantado

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Alex Martínez: el Centro Cultural Rainieri tiene que ser y para eso está pensado, un espacio vivo
Una réplica de la Basílica de Higüey que está dentro de una de las salas del Centro Cultural Rainieri. (DIARIO LIBRE/DANIA ACEVEDO)

Lo que arrancó con una llamada de teléfono continuó con casi cinco años de trabajo colectivo tan frenético como minucioso. La inquietud de don Frank y doña Haydée Rainieri es hoy una impresionante estructura -bellísimo edificio- que acoge cinco salas permanentes, un auditorio, sala de exposiciones temporales, salones multiuso... Es un centro pensado desde las necesidades culturales presentes y proyectado al futuro de una región en crecimiento. Es el deseo hecho realidad de crear en Punta Cana "un nido abierto para todos".

Las primeras actividades del Centro Cultural Rainieri han sido una declaración de principios. La exposición El Mar como Territorio, de la colección Rizek, marcó un estándar de calidad exquisito. El Prado en la Calle, muestra del Centro León, llegó a Punta Cana como testimonio de la decisión de compartir proyectos y alianzas culturales interterritoriales. La Cantera, espacio para jóvenes artistas, ofreció una muestra de Nazario, uno de los premiados en el Concurso de Arte León Jimenes 2026. 

Álex Martínez Suárez, director del Centro Cultural Rainieri, llegó al proyecto por aquella primera conversación telefónica. Pronto incorporó a la museóloga Rab Messina. Habían trabajado juntos en el proyecto de investigación Jaragua no cae y combinan talentos y especializaciones. Los equipos de trabajo se fueron creando y multiplicando, montar un centro cultural de esta dimensión no es sencillo. Junto a Rab –explica- lideró la conceptualización, la dirección museológica y la museográfica.

—Arranquemos por ahí. ¿Cuál es la diferencia?

Lo museológico es lo conceptual, lo estratégico, el contenido. Lo museográfico tiene que ver con el uso y la manera como ese contenido se muestra en el espacio.

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Alex Martínez Suárez, director del Centro Cultural Rainieri. (CEDIDA POR EL CENTRO A DIARIO LIBRE.)

—Atendiendo al concepto y al espacio, ¿qué es el Centro Cultural Rainieri?

Aclaremos que no es un museo, ni un centro de artes visuales. Es un centro cultural híbrido, pensado para el extranjero que nos visita y para la población local  y regional. Rab Messina conceptualizó la personalidad en una intención: aquí el turista debe aprender y el dominicano se debe sorprender. Hay exposiciones fijas, temporales y estamos articulando una programación cultural: talleres, cursos, cineforum... Por ahí viene un espectáculo de danza contemporánea el 14 de noviembre y un concierto de música navideña en diciembre.

—¿Cómo se piensa al mismo tiempo en públicos tan diferentes? Locales y turistas...

Don Frank tenía la idea desde hace años de crear una casa de la Cultura en Higüey, que por las razones que fuera, no prosperó. Pero quedó esa semilla que ha ido evolucionando hasta concretarse en este centro cultural. La idea inicial era levantar un espacio en el que el turista pudiera aprender y comprender dónde estaba, que somos algo bastante más complejo que un destino de "sol y playa". Nuestra historia, nuestra cultura. Esa primera idea de lección de Historia fue evolucionando hasta este espacio que hoy abre sus puertas.

"Comenzamos nuestro trabajo por entender el arraigo de este teritorio para poder transmitirlo "Alex Martínez SuárezDirector Centro Cultural Rainieri“

—¿Cómo se explica a un turista quiénes somos?

Ese ha sido el centro de nuestro trabajo. Hemos contado con un comité asesor extraordinario: María Amalia León, Bernardo Vega, Frank Moya Pons, Manuel García Arévalo y Camilo Suero Marranzini. Todo lo que aquí se ha logrado es el resultado de muchas visiones, de muchas ideas. Decidimos proponer un recorrido por la historia, la cultura y la cotidianidad dominicanas. Hablamos de la identidad nacional, pero también de la historia de la provincia Altagracia y la transformación de Punta Cana. 

—¿Punta Cana ya tiene historia?

¡Sí! Aquí ya hay generaciones que nacieron y han vivido siempre aquí. Comenzamos nuestro trabajo por ahí, por entender el arraigo para poder transmitirlo. Piensa que don Frank Rainieri siempre piensa en clave de futuro, ve el potencial de cosas que todavía no existen.

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Centro Cultural Rainieri. (DIARIO LIBRE/DANIA ACEVEDO)

El edificio

El edificio diseñado por Juan Caro, de Caralva, va a ser, sin duda, un hito de la región. De volúmenes imponentes y formas contemporáneas, se presenta pronto a la vista del recién llegado por su ubicación en el Village, próximo al aeropuerto, en un terreno de 16,000 metros cuadrados. El objetivo, que sea un punto de encuentro para la comunidad y un referente cultural para los visitantes. 

—¿Cómo se llega a esta propuesta arquitectónica?

Arquitectónicamente el Centro es muy ambicioso. Comenzamos con un documento que especificaba las áreas que entendíamos que un centro cultural -y no un museo- necesita. 

Debía acoger el futuro posible hacia la cultura de una población que está en crecimiento. Recoger la historia y el ADN de Punta Cana en un proyecto que vive creando futuro. Es un proyecto atrevido para la zona, llama la atención. Su distribución integra el exterior, la gente atraviesa dos edificios en el primer piso, tiene una plazoleta central... Acoge.

—¿Quién ha trabajado la museografía?

Punta Cana es un sitio diferente. Joven, vibrante. Decidimos trabajar con personas y empresas latinoamericanas y dominicanas. Eso es un game changer porque la mirada, cómo cuentan las historias los intereses son distintos. Nuestra historia como latinoamericanos es diferente, la sensibilidad es diferente. Aquí se habían hecho museos siempre con una mirada algo eurocéntrica. Queríamos otra cosa.

—¿Qué puede aprender el dominicano?

Como dominicano vas a conocer sobre tu historia y tu cultura, y datos muy interesantes sobre nuestra cotidianidad dominicana con datos que a menudo damos por sentados sin conocer la raíz de su razón. Esos son los temas que articulan las salas y lo vas a descubrir utilizando todo el cuerpo. Es una experiencia extraordinariamente sensorial. Vamos a sorprender con datos que no son los de los libros necesariamente, ni los más conocidos.

El tercer piso

Las cinco exposiciones de larga duración ocupan el tercer nivel, que en su origen fueron una sola muestra. La empresa colombiana que ganó esa primera licitación, Parque Explora, se enfrentaba al reto de sumergirse en nuestra identidad, habitarla para poder entender lo que se requería de ellos. 

—¿Cómo se logra?

Rab Messina les brinda el concepto, que va a ser luego el concepto que servirá más adelante de sombrilla: el tema del nido y de la cigua palmera. La cigua palmera, que es el ave nacional, se utiliza como símil del ser dominicano: somos ruidosos, alegres, gregarios... En su nido acepta a otras especies. Acoge, comparte. De ahí nace el espíritu del Centro: un nido abierto para todos. Con Parque Explora, estábamos trabajando gastronomía, deporte, colmado, música, carnaval, identidad. Faltaba definir cómo presentaríamos la Historia dominicana. Entonces se crea una segunda sala  y esa licitación del diseño museográfico la gana SUMO, un estudio chileno.  

—Asumo que ahí entran en acción los historiadores del comité...

Son dos espacios en la sala de Historia. Una exposición, llamada "Objeto de estudio". A través de la cultura material de objetos de la vida cotidiana, desde cerámicas y utensilios de los primeros pobladores de las Antillas pasando hasta los objetos de uso diario de las diferentes etapas de la vida del país. Explicamos y entendemos la historia a través de los objetos que se utilizaban. La museografía del SUMO, un estudio chileno es espectacular.

El segundo espacio es la sala es "Manual de historia viva". Es una plataforma interactiva que se nutre de una matriz de historia de 500 años donada por don Frank Moya Pons. Es una línea de tiempo por la que el público se mueve a voluntad en un dispositivo interactivo recorriendo los hitos históricos y económicos de la República Dominicana. ¡Va a ser la mejor aula de historia del país! Fuera de las dos salas principales se encuentran, además, Y dos espacios más: el que aborda la historia de la provincia Altagracia y el de de Punta Cana como destino. Ambos espacios fueron diseñados por la firma especializada mexicana Germen.

—¿Cómo piensa que va a vivir este Centro?

Tiene que ser y para eso está pensado, un espacio vivo. Habrá una programación cultural con teatro, música, entretenimiento, exposiciones de arte, talleres, clases de baile y programas educativos en diferentes ramas de las artes visuales. Que pasen diferentes cosas. Va a ser importante ese vuelco a la comunidad. Nos interesa mucho la escena cultural alternativa en distintas expresiones. No se trata de vender la dominicanidad con la música tradicional únicamente.

—El Grupo Puntacana apoya escuelas. ¿Tiene algo previsto para los estudiantes?

Sí, vamos a continuar las acciones de integración de esas comunidades educativas haciendo programas de intercambio y enriquecer todo este ecosistema que ya ha impulsado o apoyado el Grupo Puntacana, la Fundación Puntacana, o la Fundación Frank y Haydée Rainieri, como es el caso de una academia de música que se llama El Sistema.

TEMAS -

Inés Aizpún es una periodista dominicana y española. Ha recibido el premio Caonabo de Oro, el Premio de la Fundación Corripio de Comunicación por su trayectoria, y el premio Teobaldo de la Asociación de Periodistas de Navarra.