¿Quién ha dicho que la arquitectura moderna ha muerto?

$!¿Quién ha dicho que la arquitectura moderna ha muerto?
Rafael Calventi

Esa fue la exclamación de Roberto Segre al entrar en la residencia del Arquitecto Rafael Calventi. Fue a principios de los 90 y estábamos inmersos en la preparación del Tercer Seminario de Arquitectura y Urbanismo que se celebraría en Santiago de los Caballeros. El primero se había celebrado en la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU), organizado por Nuevarquitectura. En esa época se comenzaba a tejer una red de amigos arquitectos que promovimos desde el Grupo Nuevarquitectura el inolvidable Emilio y yo. La red estaba compuesta por un grupo de los mas destacados arquitectos del Caribe: Roberto Segre, Fernando Salinas, Mario Coyula, José Antonio Choy López de Cuba, Luis Flores, Emilio Martínez, Manuel Bermúdez, Andrés Mignucci de Puerto Rico, Serge Lechtmy y Gustavo Torres, de Martinica y de Santo Domingo participábamos, además de Emilio y yo, Cristóbal Valdez, Placido Piña, Jordi Masalles, Yuyo Sánchez y Cesar Curiel, Remedio Ruiz, entre muchos otros.

A Rafael Calventi lo conocí como mi profesor de Teoría de la Arquitectura en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) a principios de los años 70. Era ya reconocido como un gran arquitecto que había sido director del Departamento de Arquitectura en 1962 y sus clases eran muy esperadas. Aquella cátedra la desarrolló en base al libro de Bruno Zevi, “Saber Ver Arquitectura”, revelando así su formación italiana que se manifestara en aquel famoso “Eje Italia” mencionado por Plácido y que impuso una nueva visión en la enseñanza de arquitectura. Era un ferviente seguidor de la sección aurea y decía que siempre que veía un espacio que le gustaba lo medía y el resultado respondía a la proporción de la sección aurea.

En 1979, tengo la oportunidad de participar con el Arquitecto Calventi, ya reconocido como el autor del Banco Central, en un panel que organizara Joaquín Apolito, de la Asociación de Estudiantes de Arquitectura de la UASD, en los paraboloides de la entonces Galería de Arte Moderno, en donde se trató, entre otros temas, el tema de la crítica de arquitectura. En ese panel participamos, además de Calventi, Eduardo Selman, actual Ministro de Cultura, la conocida crítica de arte Marianne de Tolentino, Luis Lama, un crítico de arte peruano que escribía en El Caribe y yo, que iba como arquitecto recién egresado. Recuerdo que el panel se retrasó porque Calventi se dio cuenta que tena puesto zapatos de colores distintos. Se excusó diciendo que se había cambiado en medio de un apagón, cosa muy frecuente en esa época, y salió a cambiarse los zapatos. Aquel panel me permitió hacer mi primer texto publicado, un artículo titulado “Arquitectura y Crítica” que aparece en la edición del Listín Diario del martes 20 de noviembre de 1979. Era una publicación que tenía perdida y que en estos días la rescató, en su labor de investigación para su pagina Imágenes de Nuestra Historia, y me la envió, el fraterno Bienvenido Pantaleón, cosa que le agradezco infinitamente.

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Foto: Omar Rancier, 1973

Después de eso, Calventi fue un invitado habitual en los eventos de Nuevarquitectura.

En 1986 publica con la colaboración de los arquitectos Gustavo Moré y Luz del Alba Reinoso y las excelentes fotografías de Onorio Montás, su libro “Arquitectura Contemporánea en Republica Dominicana”, un texto esencial para el conocimiento de la arquitectura moderna dominicana. Una de las cosas que lamento es que perdí el libro, con una dedicatoria muy afectiva, que me obsequió.

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El liderazgo de Calventi se evidencia cuando en 1991 convoca a un grupo de arquitectos para analizar la situación que se daba, y aun se da, en el ámbito político y profesional en ese momento. Las primeras reuniones se hacen en unas tertulias que se celebraban en un restaurante chino, con diseño de interiores de Gustavo Moré, que había en Las Atarazanas donde se decide hacer un documento público donde los arquitectos, un grupo, fuimos 28 los que firmamos, denunciaran esa situación al país. Recuerdo muy bien el proceso de redacción de aquel Manifiesto al Gobierno y al País, o la Carta de los 28, como también se conoce. Nos reunimos en la oficina de Calventi en la Av. Bolívar un grupo entre los que estaban, si no recuerdo mal, Cuquito, Plácido, Emilio y yo. Emilio se retiró y no firmó la carta porque no se incluyó el tema de los bancos comerciales que él había propuesto. Los numerosos escándalos y cierre de bancos comerciales posteriores, le dieron la razón a Emilio. Sin embargo, la carta fue documento excepcional cuyas demandas son hoy día, a casi treinta años de publicada, actuales. ¡Tan poco hemos avanzado institucionalmente!

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Foto: Manifiesto al Gobierno y al País. 1991. Diseño gráfico de Fernando Ottenwalder

El Manifiesto apareció en varios periódicos con un elegante diseño gráfico en forma de una columna clásica realizado por Fernando Ottenwalder y que dio origen a una contra carta realizada por arquitectos que trabajaban con el gobierno de Balaguer.

Siendo Joaquín Gerónimo director del INVI, en el primer gobierno del PLD en 1996, me pidió que contactáramos a Calventi pues Joaquín estaba empeñado en cumplir una promesa hecha a Juan Bosch de rescatar el maravilloso monumento a la Restauración en Capotillo diseñado por Calventi y que en esos momentos estaba prácticamente abandonado. En esa época yo estaba contratado por el PNUD para organizar el Seminario “Hacia una Política de Vivienda en la Republica Dominicana” con el también inolvidable Oscar Barahona. Calventi nos proporcionó los planos y participó de manera entusiasta en el rescate de su monumento.

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Recuerdo muy especialmente la visita que le hicimos Cristóbal Valdez y yo a Argentina, en el 2006, cuando Calventi era embajador en ese país. Estábamos participando en una reunión de Ministerios de Vivienda -MINURVI- en Montevideo Uruguay y aprovechamos cruzar a Argentina entre otras cosas a visitar a nuestro amigo. Calventi nos recibió con ese don innato de gran anfitrión y pasamos unas veladas encantadoras con él y su señora, Maibé.

En el 2007 tuvimos la oportunidad de participar en la redacción del libro del Banco Central, editado por Gustavo More, titulado “ Banco Central : 60 Años de Historia, Arte y Arquitectura”. Hicimos la parte de arquitectura y participaron en la edición Marianne de Tolentino y Roberto Segre que le realizó una magnifica entrevista a Calventi. En aquella ocasión pude profundizar en el diseño de Calventi, donde desplegó toda su capacidad y creatividad en dar forma e identidad a una institución financiera.

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En aquella ocasión escribí:

“La influencia de Calventi en la arquitectura dominicana se reconoce no sólo a través de sus diseños, que recogen algunas obras paradigmáticas de nuestra edilicia construida – conjunto del Banco Central, Palacio de los Deportes de Santiago y edifico Palic, entre muchos otros – sino también en la docencia, como profesor de Teorías de la Arquitectura y de Diseño Arquitectónico (Consignado como “Composición Arquitectónica” en el pensum de la recién denominada Universidad Autónoma de Santo Domingo -hablamos de finales de los años sesenta- cuando se desarrolla en la mas antigua universidad de América el llamado “Movimiento Renovador”, que saca de la academia a los remanentes del trujillismo)y como Director del Departamento de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, donde con Manuel Salvador -Doy- Gautier y Víctor Bisonó, conforman lo que se conoce como el “Eje Italia”, un grupo que transmite a sus estudiantes el humanismo clásico de la arquitectura fruto de su educación italiana, desde el punto de vista moderno.

Esta influencia se reconoce, además en la formación directa en su taller profesional de un grupo de arquitectos que han marcado nuestra arquitectura, como Plácido Piña, Luis Schiffino y Bichara Khoury, colaboradores en el diseño del Banco. “

Calventi nació en La Vega y se formó en Italia, trabajó en las oficinas de Pierre Dufau, del bauhausler Marcel Breuer y de I. M. Pei, el gran arquitecto norteamericano de origen chino autor de la pirámide del Louvre. En la oficina de Pei tuvo como compañero de trabajo a Richard Meier. De regreso al país fue el primer director del Departamento de Arquitectura de la UASD.

La ultima vez que le vi fue en casa de Cristóbal Valdez donde pasamos con Calventi y su señora una noche memorable.

Se ha ido un gran arquitecto, una persona íntegra, de temperamento fuerte, a veces difícil, pero convencida y comprometida en cuanto la necesidad de transformar nuestro país en un país mejor y en entender la arquitectura sobre todo como un compromiso social.

Sí, la arquitectura moderna no ha muerto, está viva en la obra de Calventi: el conjunto del Banco Central y auditorio, el Palacio de los Deportes de Santiago, el Edifico MAPFRE (antiguo Palic), El Monumento a la Restauración solo para mencionar algunos, que constituyen algunas de las principales muestras de esa segunda generación de arquitectos modernos de la Republica Dominicana, de la que Calventi, con Cucho Borrell, Eduardo Selman, Doi Gautier, Erwin Cott y Espaillat Nanita, entre otros, formara parte. Calventi es importante en el proceso de la construcción de la arquitectura dominicana no sólo por su obra arquitectónica sino por sus aportes en el replanteamiento de una nueva manera en la enseñanza de la arquitectura, de una nueva arquitectura para un país nuevo que se debe reconstruir desde sus instituciones.

Me siento muy apenado. ¡Mi Estrella Poblada sigue creciendo!

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Foto: Un loro posado en la pared del Banco. Un adiós a su Arquitecto!. OR

Sobre el artículo

Este homenaje a la trayectoria profesional de Rafael Calventi fue escrito por el arquitecto Omar rancier en el blog “Penélope, especializado en arquitectura.

20180828 https://www.diariolibre.com

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