Deborah Karter, diseñadora de moda y empresaria
"Mi inspiración es el mundo"
Su nombre es una marca, Deborah Karter. Las carteras, su creación. La versatilidad se le escapa por los poros. Con grandes proyectos en carpeta, está creando un estilo que, poco a poco, se abre camino entre un público joven y exigente.
Por ahí escuché una asociación tuya con Jenny Polanco, ¿qué hay de cierto en ese rumor?
(Risas) No, no es así. Lo que pasa es que yo no tengo tienda, y como mis carteras se exhiben en diferentes establecimientos del país, estoy en negociaciones con Jenny Polanco para exponerlas próximamente en las suyas.
¿Cómo defines tu estilo?
Me asocio con un estilo global. Mi inspiración es el mundo.
Y ese mundo, ¿dónde está?
En lo que me rodea, en Nueva York, que creo que es la vitrina más grande de este lado del globo.
¿Qué pensarías si vieras una de tus creaciones en esa ciudad?
¡Te cuento! A finales del año pasado presenté mis carteras en Nueva York, en Luck Lounge, un sitio muy conocido en la ciudad. Lo único lamentable fue que ese día se produjo la primera nevada del año. Pero aun así, mi exhibición fue muy concurrida.
Cómo se generó esa idea…
Lo que ocurre es que allá tengo un montón de amigas y fueron ellas quienes me motivaron a presentar mis diseños; imagínate, estaba feliz. Nueva York es mi ciudad favorita, y voy muy a menudo, dos o tres veces al año, para inspirarme y chequear los tejidos.
¿Cómo te llega el proceso creativo?
Me planifico, pero te puedo decir que antes de comprar las telas tengo en mi mente el diseño, sé lo que quiero transmitir. Después, en mi taller, comienzo a unir elementos. La inspiración la asimilo viajando, conociendo gente, recorriendo el mundo.
¿Quiénes te compran?
Mujeres de todas las edades, no hay distinción especial para ellas, las mujeres son mi público.
¿Cuánto cuestan tus carteras?
Mis creaciones van desde los 70 hasta los 200 dólares.
¿¡No crees que son un poco caras!?
¡Pero qué son 70 dólares! Lo que pasa es que no sacrifico la calidad. Mis carteras, ya sea desde el forro, es 100% seda; los tejidos son de primera.
Observo un estilo hippie, ecléctico…
Sí, soy ecléctica, porque hay una combinación de muchas cosas, como étnico, gitano y urbano.
¿Por qué crear bolsos y no ropa?
Todo comenzó cuando tomé cursos de diseño de moda en la Escuela de Chavón. En este proceso creativo siempre pensé en carteras: al ver esa mezcla de telas en todo momento me imaginé un bolso.
Una cartera es para la mujer…
Su acompañante eterno. No he visto a la primera mujer que salga de su casa sin una cartera, aún no la conozco.
¿Cómo son las féminas que llevan tus creaciones?
Las puede llevar cualquier persona que se quiera sentir joven, libre, que le encante llevar de todo en las carteras (apunta a uno de sus diseños). El estilo es un poco fuera de lo común. Si eres una persona que te gusta llevar muchas cosas, mi cartera es perfecto para eso.
¿Qué personaje nacional te gustaría que llevara tus diseños?
Tita Hasbún me parece una mujer muy versátil.
¿Nunca has pensado en diseñar para hombres?
No, me llama la atención crear sólo para las mujeres. Somos más atrevidas. Entramos en un salón y nos mira no sólo el hombre sino también las mujeres. Somos más llamativas. y
Por ahí escuché una asociación tuya con Jenny Polanco, ¿qué hay de cierto en ese rumor?
(Risas) No, no es así. Lo que pasa es que yo no tengo tienda, y como mis carteras se exhiben en diferentes establecimientos del país, estoy en negociaciones con Jenny Polanco para exponerlas próximamente en las suyas.
¿Cómo defines tu estilo?
Me asocio con un estilo global. Mi inspiración es el mundo.
Y ese mundo, ¿dónde está?
En lo que me rodea, en Nueva York, que creo que es la vitrina más grande de este lado del globo.
¿Qué pensarías si vieras una de tus creaciones en esa ciudad?
¡Te cuento! A finales del año pasado presenté mis carteras en Nueva York, en Luck Lounge, un sitio muy conocido en la ciudad. Lo único lamentable fue que ese día se produjo la primera nevada del año. Pero aun así, mi exhibición fue muy concurrida.
Cómo se generó esa idea…
Lo que ocurre es que allá tengo un montón de amigas y fueron ellas quienes me motivaron a presentar mis diseños; imagínate, estaba feliz. Nueva York es mi ciudad favorita, y voy muy a menudo, dos o tres veces al año, para inspirarme y chequear los tejidos.
¿Cómo te llega el proceso creativo?
Me planifico, pero te puedo decir que antes de comprar las telas tengo en mi mente el diseño, sé lo que quiero transmitir. Después, en mi taller, comienzo a unir elementos. La inspiración la asimilo viajando, conociendo gente, recorriendo el mundo.
¿Quiénes te compran?
Mujeres de todas las edades, no hay distinción especial para ellas, las mujeres son mi público.
¿Cuánto cuestan tus carteras?
Mis creaciones van desde los 70 hasta los 200 dólares.
¿¡No crees que son un poco caras!?
¡Pero qué son 70 dólares! Lo que pasa es que no sacrifico la calidad. Mis carteras, ya sea desde el forro, es 100% seda; los tejidos son de primera.
Observo un estilo hippie, ecléctico…
Sí, soy ecléctica, porque hay una combinación de muchas cosas, como étnico, gitano y urbano.
¿Por qué crear bolsos y no ropa?
Todo comenzó cuando tomé cursos de diseño de moda en la Escuela de Chavón. En este proceso creativo siempre pensé en carteras: al ver esa mezcla de telas en todo momento me imaginé un bolso.
Una cartera es para la mujer…
Su acompañante eterno. No he visto a la primera mujer que salga de su casa sin una cartera, aún no la conozco.
¿Cómo son las féminas que llevan tus creaciones?
Las puede llevar cualquier persona que se quiera sentir joven, libre, que le encante llevar de todo en las carteras (apunta a uno de sus diseños). El estilo es un poco fuera de lo común. Si eres una persona que te gusta llevar muchas cosas, mi cartera es perfecto para eso.
¿Qué personaje nacional te gustaría que llevara tus diseños?
Tita Hasbún me parece una mujer muy versátil.
¿Nunca has pensado en diseñar para hombres?
No, me llama la atención crear sólo para las mujeres. Somos más atrevidas. Entramos en un salón y nos mira no sólo el hombre sino también las mujeres. Somos más llamativas. y
Diario Libre



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