Dejarse la piel en el trabajo
Las denominadas dermatosis profesionales son una serie de enfermedades de la piel que están producidas, condicionadas, mantenidas o empeoradas por el trabajo.
Eczemas, cáncer cutáneo, micosis, infecciones bacterianas y víricas. Son los trastornos que causan las cada vez más frecuentes dermatosis profesionales. Las causan las sales de cromo, el cobalto, el níquel o el látex. Las padecen sobre todo los peluqueros, trabajadores de la construcción y la metalurgia.
Productos tan habituales e inofensivos como los jabones, aceites o, incluso algunos alimentos cárnicos, pescados, verduras y frutas, también pueden encerrar algunos peligros, aunque no para quienes los consumen o utilizan, sino para quienes los manipulan.
Se debe a que algunos de los compuestos químicos de estos artículos de uso cotidiano, son los agentes causantes de las denominadas dermatosis profesionales, una serie de enfermedades de la piel que están producidas, condicionadas, mantenidas o empeoradas por el trabajo.
Aunque suele pensarse que las dermatosis profesionales surgieron con la Revolución Industrial, ya existen referencias a su existencia en tiempos del emperador Augusto, cuando Celso describe las úlceras producidas por cáusticos, y posteriormente, a partir del año 1500, el gran médico Paracelso escribió sobre los efectos dañinos que ejercían algunas profesiones sobre la piel.
Ahora, las dermatosis profesionales se han convertido en una especialidad de la medicina, en la que participan dermatólogos, médicos del trabajo, alergólogos y higienistas, y se contemplan desde los casos de los manipuladores de alimentos, los nuevos conocimientos sobre la irritación cutánea hasta las profesiones de alto riesgo dermatológico o los nuevos alérgenos como el látex.
Para el doctor Luis Conde-Salazar, jefe de Dermatología Laboral del Instituto Nacional de Medicina y Seguridad en el Trabajo, de España, "las precauciones que se toman en los centros de trabajo para evitar la generalización de dermatosis profesionales no son suficientes, lo que ha influido directamente en el aumento de estas patologías, durante los últimos años".
El peligro comestible
Según este experto "sustancias tan comunes como jabones o aceites, y productos alimenticios tales como carnes, pescados y frutas pueden afectar a quienes los manipulan y dar lugar a distintas enfermedades de piel".
Aunque existen pocos datos epidemiológicos sobre las dermatosis profesionales y la valoración de las cifras es confusa debido a la dispersión de datos, los expertos aseguran que en los centros de salud cada día aumentan las consultas y afectados.
Este dermatólogo destaca a la metalurgia, construcción, sanidad y peluquería como los sectores más afectados por estas patologías, las cuales pueden prevenirse en los lugares de trabajo "cumpliendo con las recomendaciones o normas escritas sobre manipulación de productos, contando con personal cualificado que instruya sobre procedimientos de seguridad y aumentando la inversión en medidas de protección".
Además, no sólo hay que estar alerta ante las posibles alergias conocidas, porque cada día salen al mercado nuevos productos que son aparentemente inocuos y no alérgicos, pero con la potencialidad de irritar a personas más sensibles.
"En estos casos, es imprescindible el etiquetado sobre sus propiedades y condiciones de uso, así como que lavado de las manos con agua o la ausencia de heridas antes de su utilización, por parte de los trabajadores", señala.
Entre un 5 y un 15 por ciento de la población puede padecer alergia al látex, incluso sin saberlo, y sólo en España, más de 400.000 padecen este trastorno, ante lo cual, el doctor Ignacio Moneo, del Departamento de Inmunología del Hospital Carlos III, de Madrid, recomienda no utilizar productos de látex.
Los riesgos del látex
El doctor Ignacio Moneo alerta sobre la necesidad de concienciar a los fabricantes de productos de látex y recomienda usar productos no empolvados y con bajo contenido en proteínas, cuando sea imprescindible utilizar material de látex, para evitar que la "epidemia de sensibilización se extienda, sobre todo entre grupos de riesgo como el personal sanitario".
El látex se extrae del árbol Havea Brasiliensis, cerca de un 30 por ciento es caucho y el resto agua, proteínas e hidratos de carbono. Según el doctor Moneo, "en el caso de la alergia a este compuesto vegetal, para las industrias es mucho más efectivo el riesgo a perder mercado que la presión de los usuarios".
Los guantes para uso médico, son los utensilios de látex más utilizados, pero multitud de artículos son fabricados a partir de este material gomoso, a pesar de los consejos de los expertos contrarios a su fabricación.
En el mundo sanitario son fáciles de encontrar desde contenedores de medicamentos, sondas urinarias, catéteres y mascarillas de látex, y fuera de este entorno se elaboran con este material, desde productos para bebés, pinturas o preservativos hasta prendas de vestir.
Según otros especialistas, el desconocimiento o mala formación sanitaria de los trabajadores y empresarios, así como el gran coste que supone llevar a cabo la supresión de ciertos elementos alérgenos en el entorno laboral son las principales causas del aumento de las dermatosis profesionales.
Según el doctor Conde Salazar, "son las pequeñas empresas las que mayor número de enfermedades profesionales, especialmente dermatosis presentan, debido a que los costes de prevención, protección y eliminación de alérgenos superan sus posibilidades económicas".
El sector de la construcción, por el número de trabajadores implicados y por la mala protección existente, es el que registra un mayor número de afectados por dermatitis de contacto.
En los últimos años se ha registrado un aparente descenso en el número de casos ya que muchos afectados sólo acuden a las consultas de los especialistas cuando las lesiones son tan intensas que llegan a incapacitarles para el trabajo.
Amenaza en la peluquería
Un caso más difícil para aplicar medidas de protección es el sector metalúrgico, dado que muchos de los productos imprescindibles para el desarrollo de la industria, como los fluidos de corte, se caracterizan por su alta capacidad irritativa.
Entre las mujeres trabajadoras, la profesión de peluquera es la que mayor número de afectadas presenta. El principal causante de estas dermatosis profesionales son los tintes de pelo que contienen Parafenilendiamina, un alérgeno de alta capacidad de sensibilización, sobre todo entre las mujeres jóvenes.
Las sales de cromo son, por lo general, el agente químico que causa el mayor número de eczemas profesionales, debido a su creciente uso entre los profesionales de la construcción, la metalurgia o las artes gráficas, así como por encontrarse en numerosos productos de uso habitual.
Además, numerosos estudios han demostrado que el níquel es un importante sensibilizante dermatológico por su utilización en la vida cotidiana, encontrándose en todo tipo de bisutería, así como en instrumental y objetos domésticos.
Para el doctor Conde Salazar "esta sensibilización tendrá gran importancia en la mujer trabajadora, ya que fuera del entorno profesional se podrá sensibilizar a este metal que posteriormente encontrará en multitud de objetos de uso laboral".
Entre las dermatosis más frecuentes en el entorno laboral figuran la dermatitis por baja humedad, producida por las partículas que desprende el aire acondicionado y la baja humedad del ambiente, y la dermatitis aerotransportada: lesiones producidas en zonas descubiertas de la piel que se traducen en picores, escozores, quemazón en los párpados, nariz, mejillas o nuca.
Ambos problemas de la piel suelen aparecer en muchos pacientes que sufren el denominado "Síndrome del Edificio Enfermo".
El trabajador afectado por una patología profesional de este tipo puede verse obligado no sólo a cambiar su puesto de trabajo, sino incluso a cambiar de profesión, debido a la imposibilidad de eliminar el agente alérgeno causante de la sensibilización.
Productos tan habituales e inofensivos como los jabones, aceites o, incluso algunos alimentos cárnicos, pescados, verduras y frutas, también pueden encerrar algunos peligros, aunque no para quienes los consumen o utilizan, sino para quienes los manipulan.
Se debe a que algunos de los compuestos químicos de estos artículos de uso cotidiano, son los agentes causantes de las denominadas dermatosis profesionales, una serie de enfermedades de la piel que están producidas, condicionadas, mantenidas o empeoradas por el trabajo.
Aunque suele pensarse que las dermatosis profesionales surgieron con la Revolución Industrial, ya existen referencias a su existencia en tiempos del emperador Augusto, cuando Celso describe las úlceras producidas por cáusticos, y posteriormente, a partir del año 1500, el gran médico Paracelso escribió sobre los efectos dañinos que ejercían algunas profesiones sobre la piel.
Ahora, las dermatosis profesionales se han convertido en una especialidad de la medicina, en la que participan dermatólogos, médicos del trabajo, alergólogos y higienistas, y se contemplan desde los casos de los manipuladores de alimentos, los nuevos conocimientos sobre la irritación cutánea hasta las profesiones de alto riesgo dermatológico o los nuevos alérgenos como el látex.
Para el doctor Luis Conde-Salazar, jefe de Dermatología Laboral del Instituto Nacional de Medicina y Seguridad en el Trabajo, de España, "las precauciones que se toman en los centros de trabajo para evitar la generalización de dermatosis profesionales no son suficientes, lo que ha influido directamente en el aumento de estas patologías, durante los últimos años".
El peligro comestible
Según este experto "sustancias tan comunes como jabones o aceites, y productos alimenticios tales como carnes, pescados y frutas pueden afectar a quienes los manipulan y dar lugar a distintas enfermedades de piel".
Aunque existen pocos datos epidemiológicos sobre las dermatosis profesionales y la valoración de las cifras es confusa debido a la dispersión de datos, los expertos aseguran que en los centros de salud cada día aumentan las consultas y afectados.
Este dermatólogo destaca a la metalurgia, construcción, sanidad y peluquería como los sectores más afectados por estas patologías, las cuales pueden prevenirse en los lugares de trabajo "cumpliendo con las recomendaciones o normas escritas sobre manipulación de productos, contando con personal cualificado que instruya sobre procedimientos de seguridad y aumentando la inversión en medidas de protección".
Además, no sólo hay que estar alerta ante las posibles alergias conocidas, porque cada día salen al mercado nuevos productos que son aparentemente inocuos y no alérgicos, pero con la potencialidad de irritar a personas más sensibles.
"En estos casos, es imprescindible el etiquetado sobre sus propiedades y condiciones de uso, así como que lavado de las manos con agua o la ausencia de heridas antes de su utilización, por parte de los trabajadores", señala.
Entre un 5 y un 15 por ciento de la población puede padecer alergia al látex, incluso sin saberlo, y sólo en España, más de 400.000 padecen este trastorno, ante lo cual, el doctor Ignacio Moneo, del Departamento de Inmunología del Hospital Carlos III, de Madrid, recomienda no utilizar productos de látex.
Los riesgos del látex
El doctor Ignacio Moneo alerta sobre la necesidad de concienciar a los fabricantes de productos de látex y recomienda usar productos no empolvados y con bajo contenido en proteínas, cuando sea imprescindible utilizar material de látex, para evitar que la "epidemia de sensibilización se extienda, sobre todo entre grupos de riesgo como el personal sanitario".
El látex se extrae del árbol Havea Brasiliensis, cerca de un 30 por ciento es caucho y el resto agua, proteínas e hidratos de carbono. Según el doctor Moneo, "en el caso de la alergia a este compuesto vegetal, para las industrias es mucho más efectivo el riesgo a perder mercado que la presión de los usuarios".
Los guantes para uso médico, son los utensilios de látex más utilizados, pero multitud de artículos son fabricados a partir de este material gomoso, a pesar de los consejos de los expertos contrarios a su fabricación.
En el mundo sanitario son fáciles de encontrar desde contenedores de medicamentos, sondas urinarias, catéteres y mascarillas de látex, y fuera de este entorno se elaboran con este material, desde productos para bebés, pinturas o preservativos hasta prendas de vestir.
Según otros especialistas, el desconocimiento o mala formación sanitaria de los trabajadores y empresarios, así como el gran coste que supone llevar a cabo la supresión de ciertos elementos alérgenos en el entorno laboral son las principales causas del aumento de las dermatosis profesionales.
Según el doctor Conde Salazar, "son las pequeñas empresas las que mayor número de enfermedades profesionales, especialmente dermatosis presentan, debido a que los costes de prevención, protección y eliminación de alérgenos superan sus posibilidades económicas".
El sector de la construcción, por el número de trabajadores implicados y por la mala protección existente, es el que registra un mayor número de afectados por dermatitis de contacto.
En los últimos años se ha registrado un aparente descenso en el número de casos ya que muchos afectados sólo acuden a las consultas de los especialistas cuando las lesiones son tan intensas que llegan a incapacitarles para el trabajo.
Amenaza en la peluquería
Un caso más difícil para aplicar medidas de protección es el sector metalúrgico, dado que muchos de los productos imprescindibles para el desarrollo de la industria, como los fluidos de corte, se caracterizan por su alta capacidad irritativa.
Entre las mujeres trabajadoras, la profesión de peluquera es la que mayor número de afectadas presenta. El principal causante de estas dermatosis profesionales son los tintes de pelo que contienen Parafenilendiamina, un alérgeno de alta capacidad de sensibilización, sobre todo entre las mujeres jóvenes.
Las sales de cromo son, por lo general, el agente químico que causa el mayor número de eczemas profesionales, debido a su creciente uso entre los profesionales de la construcción, la metalurgia o las artes gráficas, así como por encontrarse en numerosos productos de uso habitual.
Además, numerosos estudios han demostrado que el níquel es un importante sensibilizante dermatológico por su utilización en la vida cotidiana, encontrándose en todo tipo de bisutería, así como en instrumental y objetos domésticos.
Para el doctor Conde Salazar "esta sensibilización tendrá gran importancia en la mujer trabajadora, ya que fuera del entorno profesional se podrá sensibilizar a este metal que posteriormente encontrará en multitud de objetos de uso laboral".
Entre las dermatosis más frecuentes en el entorno laboral figuran la dermatitis por baja humedad, producida por las partículas que desprende el aire acondicionado y la baja humedad del ambiente, y la dermatitis aerotransportada: lesiones producidas en zonas descubiertas de la piel que se traducen en picores, escozores, quemazón en los párpados, nariz, mejillas o nuca.
Ambos problemas de la piel suelen aparecer en muchos pacientes que sufren el denominado "Síndrome del Edificio Enfermo".
El trabajador afectado por una patología profesional de este tipo puede verse obligado no sólo a cambiar su puesto de trabajo, sino incluso a cambiar de profesión, debido a la imposibilidad de eliminar el agente alérgeno causante de la sensibilización.
Diario Libre


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