Desalia, la consagración del house en playas criollas
Ron Barceló se lució con el espectáculo en Cabeza de Toro, con Erick Morillo y otros
SANTO DOMINGO. A las 8 de la mañana del pasado domingo arribaron al lobby del hotel Now Larimar, en Punta Cana, los últimos reductos de un ejército invencible: los seguidores de la música electrónica. Desalia, de Ron Barceló, una vez más, había triunfado.
El espectáculo resultó ser un despliegue tecnológico -'sin precedentes', como se dice en las notas oficiales- con un tejido inusual entre los visual y lo rítmico.
Los rayos láser, las pantallas, los efectos especiales, el público, una mariposa-cantante en el medio del escenario, con alas gigantescas, donde proyectaban imágenes de decenas de mariposas, entre otras, conformaron un todo que convirtió la quinta entrega de Desalia en una tradición que emerge de esta parte del charco, para los amantes de este tipo de música.
Al país viajaron expresamente para participar en Desalia, decenas de españoles, además se gozaron la posibilidad jóvenes rusos, mexicanos, canadienses y estadounidenses, además de dominicanos, entre otras nacionalidades.
Se calcula que el público sobrepasó las 6,000 almas vestidas de blanco. De cualquier manera, por ejemplo a las 3 de la madrugada iban y regresaban llenos de gente los 'shuttle' que iban del parqueo a la zona en sí del evento, distante a unos cinco o seis kilómetros.
Ivan Mushikko, campeón del mundo de Scrash, fue el encargado de abrir la noche.
Pop y house
La consagración del house estuvo precedido por un grupo pop traído de España con la voz líder de Dani Martin, ex cantante de la banda El Canto del Loco. Dani Martin, además de cantante, es actor de cine y teatro. Ha protagonizado series televisivas y películas como Sirenas, de Fernando León y Yo soy la Juani, de Bigas Lunas, entre otras; además tuvo una breve participación como Mario, en Los abrazos rotos, de Almodóvar. "Venimos desde Madrid y lo único que deseo es que esta noche la pasen de p... madre", expresó y cantó junto a Cristina Méndez Contigo, entre otras como Quiero aprender de ti; Ya nada volverá a ser como antes y Peter Pan.
El violín de Miguel Lara fue de lo luctuoso de una obertura a lo puramente festivo para abrir la participación de Superlush Dj, con Fonsi Nieto, excampeón de motos GP.
Fervor, espuma, el golpe duro del corazón del house, el entretejido virtual de los láser como nunca se han visto en estas tierras, y una marea blanca de gente más acá de la bruma del mar cercano, le dieron a la madrugada el tinte de lo memorable. No por gusto, el concierto atrajo a personas de hasta unos 70 años, no menos jóvenes que los que más. Algunos, antes de marcharse, a las 3 de la madrugada, miraban con azoro a dos jóvenes españoles junto al muro de atrás del VIP, pasándose algo de nariz a nariz, en las uñas, no sin ternura.
El esperado Erick Morillo, que partió raudo el domingo, cuando se pensaba que se iba a quedar varios días en Casa de Campo, fue la gran estrella de la noche, en la que brindó temas de sus conocidos álbumes, como "Subliminal Session", donde mezcla house con ritmos tropicales, como la cumbia.
Luiggi Nieto cerró Desalia ya de día.
El espectáculo resultó ser un despliegue tecnológico -'sin precedentes', como se dice en las notas oficiales- con un tejido inusual entre los visual y lo rítmico.
Los rayos láser, las pantallas, los efectos especiales, el público, una mariposa-cantante en el medio del escenario, con alas gigantescas, donde proyectaban imágenes de decenas de mariposas, entre otras, conformaron un todo que convirtió la quinta entrega de Desalia en una tradición que emerge de esta parte del charco, para los amantes de este tipo de música.
Al país viajaron expresamente para participar en Desalia, decenas de españoles, además se gozaron la posibilidad jóvenes rusos, mexicanos, canadienses y estadounidenses, además de dominicanos, entre otras nacionalidades.
Se calcula que el público sobrepasó las 6,000 almas vestidas de blanco. De cualquier manera, por ejemplo a las 3 de la madrugada iban y regresaban llenos de gente los 'shuttle' que iban del parqueo a la zona en sí del evento, distante a unos cinco o seis kilómetros.
Ivan Mushikko, campeón del mundo de Scrash, fue el encargado de abrir la noche.
Pop y house
La consagración del house estuvo precedido por un grupo pop traído de España con la voz líder de Dani Martin, ex cantante de la banda El Canto del Loco. Dani Martin, además de cantante, es actor de cine y teatro. Ha protagonizado series televisivas y películas como Sirenas, de Fernando León y Yo soy la Juani, de Bigas Lunas, entre otras; además tuvo una breve participación como Mario, en Los abrazos rotos, de Almodóvar. "Venimos desde Madrid y lo único que deseo es que esta noche la pasen de p... madre", expresó y cantó junto a Cristina Méndez Contigo, entre otras como Quiero aprender de ti; Ya nada volverá a ser como antes y Peter Pan.
El violín de Miguel Lara fue de lo luctuoso de una obertura a lo puramente festivo para abrir la participación de Superlush Dj, con Fonsi Nieto, excampeón de motos GP.
Fervor, espuma, el golpe duro del corazón del house, el entretejido virtual de los láser como nunca se han visto en estas tierras, y una marea blanca de gente más acá de la bruma del mar cercano, le dieron a la madrugada el tinte de lo memorable. No por gusto, el concierto atrajo a personas de hasta unos 70 años, no menos jóvenes que los que más. Algunos, antes de marcharse, a las 3 de la madrugada, miraban con azoro a dos jóvenes españoles junto al muro de atrás del VIP, pasándose algo de nariz a nariz, en las uñas, no sin ternura.
El esperado Erick Morillo, que partió raudo el domingo, cuando se pensaba que se iba a quedar varios días en Casa de Campo, fue la gran estrella de la noche, en la que brindó temas de sus conocidos álbumes, como "Subliminal Session", donde mezcla house con ritmos tropicales, como la cumbia.
Luiggi Nieto cerró Desalia ya de día.
Alfonso Quiñones

Alfonso Quiñones