Descubren otra ave endémica de nuestra isla

Santo Domingo. En octubre del 2004 informé del "descubrimiento" de una paloma endémica de la Hispaniola (Geotrygon leucometopia), pero aclaraba que se trataba de un descubrimiento relativo, pues la especie "descubierta" se conocía desde hacía mucho tiempo, sólo que se creía que esa misma especie existía en Cuba. Agregaba también que investigaciones recientes, comparando medidas corporales, patrones de color, diferencias en el canto y conductas reproductivas, habían revelado diferencias suficientes para crear dos nuevas especies endémicas, una de Cuba y la otra de nuestra isla.
La misma situación ha vuelto a darse con la especie Icterus dominicensis, llamada cigua canaria o calandria y plátano amarillo o maduro en nuestro país y en Haití (Banane mûre) y que hasta ahora se creía era la misma que existe también en Cuba, Bahamas y Puerto Rico. El nombre Icterus viene de la misma raíz que la palabra de la enfermedad conocida como ictericia, debido al color amarillo brillante que exhibe en las alas y el bajo vientre esta hermosa ave, y que contrasta con el resto del plumaje que es de un negro intenso. Pertenece al grupo que en España llaman oropéndolas (Plumas de Oro) y que en inglés se reduce a Orioles (Orioles de Baltimore). Según los datos que me envía el investigador cubano Orlando Garrido, a partir de ahora tenemos sendas nuevas especies endémicas en Cuba, Puerto Rico y la Hispaniola. La nuestra conserva el mismo nombre: Icterus dominicensis.
El nido de esta especie es un lindo globo tejido debajo de una hoja, casi siempre de palma. Pone de 3 a 4 huevos. Esta especie era muy común en toda la isla, incluso en la Capital. En la década de los 80, una pareja criaba en una palma cana situada en la parte trasera del Museo de Historia Natural. Sin embargo, sus poblaciones han bajado y ahora es raro verla. Se sospecha que la causa de su disminución es el parasitismo del "vaquerito" (Molothrus bonariensis) una ave parásita oriunda de Suramérica y que fue subiendo por el arco antillano hasta ocupar casi todo el Caribe insular. En nuestro país fue reportada en 1970.
Las aves parásitas no hacen nidos, ni incuban sus huevos, ni alimentan sus pichones, sino que ponen sus huevos en nidos de otras aves para que éstas hagan el trabajo. La estrategia del vaquerito consiste en que sus huevos nacen primero que los huevos de la especie que parasita y, cuando esto sucede, los padres dejan de incubarlos para alimentar los polluelos del intruso. Los pichones de cuclillos parásitos africanos nacen con una pequeña garra en el pico que usan para atacar a sus hermanos de crianza. Si en el nido encuentran huevos, los echan fuera empujándolos con su cuerpo. El antropomorfismo nos tienta a pensar que se trata de una "mala fe congénita".
En una famosa película de Milos Forman estrenada en 1975, basada en la novela de Ken Kesey, el título en inglés One flew over the cuckoo's nest (Uno que voló sobre el nido del cuclillo), aludía al cuclillo europeo, un ave parásita muy popular porque anuncia la primavera cuando llega de sus predios de invierno en África. "Atrapado sin salida" fue el pintoresco título de la versión en español. El título en inglés es un verso de una canción infantil inglesa: "One flew east/one flew west/ one flew over/ the cuckoo's nest" (Uno voló hacia el este/uno voló hacia el oeste/uno voló sobre/el nido del cuclillo). El sentido del título en inglés es doblemente simbólico, ya que cuckoo significa también loco y la película se desarrolla en un manicomio. Pero además, volar sobre el nido del cuckoo, que no hace nido, es volar sobre algo inexistente, lo que le da un toque surrealista a la canción.
destra@tricom.net
La misma situación ha vuelto a darse con la especie Icterus dominicensis, llamada cigua canaria o calandria y plátano amarillo o maduro en nuestro país y en Haití (Banane mûre) y que hasta ahora se creía era la misma que existe también en Cuba, Bahamas y Puerto Rico. El nombre Icterus viene de la misma raíz que la palabra de la enfermedad conocida como ictericia, debido al color amarillo brillante que exhibe en las alas y el bajo vientre esta hermosa ave, y que contrasta con el resto del plumaje que es de un negro intenso. Pertenece al grupo que en España llaman oropéndolas (Plumas de Oro) y que en inglés se reduce a Orioles (Orioles de Baltimore). Según los datos que me envía el investigador cubano Orlando Garrido, a partir de ahora tenemos sendas nuevas especies endémicas en Cuba, Puerto Rico y la Hispaniola. La nuestra conserva el mismo nombre: Icterus dominicensis.
El nido de esta especie es un lindo globo tejido debajo de una hoja, casi siempre de palma. Pone de 3 a 4 huevos. Esta especie era muy común en toda la isla, incluso en la Capital. En la década de los 80, una pareja criaba en una palma cana situada en la parte trasera del Museo de Historia Natural. Sin embargo, sus poblaciones han bajado y ahora es raro verla. Se sospecha que la causa de su disminución es el parasitismo del "vaquerito" (Molothrus bonariensis) una ave parásita oriunda de Suramérica y que fue subiendo por el arco antillano hasta ocupar casi todo el Caribe insular. En nuestro país fue reportada en 1970.
Las aves parásitas no hacen nidos, ni incuban sus huevos, ni alimentan sus pichones, sino que ponen sus huevos en nidos de otras aves para que éstas hagan el trabajo. La estrategia del vaquerito consiste en que sus huevos nacen primero que los huevos de la especie que parasita y, cuando esto sucede, los padres dejan de incubarlos para alimentar los polluelos del intruso. Los pichones de cuclillos parásitos africanos nacen con una pequeña garra en el pico que usan para atacar a sus hermanos de crianza. Si en el nido encuentran huevos, los echan fuera empujándolos con su cuerpo. El antropomorfismo nos tienta a pensar que se trata de una "mala fe congénita".
En una famosa película de Milos Forman estrenada en 1975, basada en la novela de Ken Kesey, el título en inglés One flew over the cuckoo's nest (Uno que voló sobre el nido del cuclillo), aludía al cuclillo europeo, un ave parásita muy popular porque anuncia la primavera cuando llega de sus predios de invierno en África. "Atrapado sin salida" fue el pintoresco título de la versión en español. El título en inglés es un verso de una canción infantil inglesa: "One flew east/one flew west/ one flew over/ the cuckoo's nest" (Uno voló hacia el este/uno voló hacia el oeste/uno voló sobre/el nido del cuclillo). El sentido del título en inglés es doblemente simbólico, ya que cuckoo significa también loco y la película se desarrolla en un manicomio. Pero además, volar sobre el nido del cuckoo, que no hace nido, es volar sobre algo inexistente, lo que le da un toque surrealista a la canción.
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Simón Guerrero
Simón Guerrero