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Destruida la obra que Cruz-Diez le regaló a RD

Molinos del Ozama S. A. pintó los silos de cereal, destruyendo las formas cinéticas del reconocido artista venezolano

Santo Domingo. La obra que el artista venezolano Carlos Cruz-Diez le regaló al país en 1993, fue destruida. Un único color cubre ahora toda la superficie de los silos donde estuvo pintada hasta hace muy poco "Cilindros moninterferentes". Diario Libre trató de contactar durante todo el día de ayer a Enrique Rodríguez Moya, gerente de Molinos del Ozama, C. por A., pero no fue posible dar con él. En la revista Rumbo, del 22 de octubre de 2002, Rodríguez Moya se refirió a los silos y a la obra. "Esos silos son un dolor de cabeza -declaró-. No lo vemos como una obra de arte, sino como un lugar donde se almacena trigo. Si al menos los demás molinos fueran iguales, pero no puedo cargarle a las ventas el precio de la reparación".

En el periódico Hoy, del 16 de enero de 1999, Carlos Francisco Elías hizo un llamado de alerta a la sociedad dominicana para salvar la obra. "No hemos dado el mejor ejemplo de compromiso", advertía entonces Elías. Marianne de Tolentino, quien estuvo muy cerca del proyecto, aún recuerda el día en que el maestro trajo la maqueta. "Él mismo dirigió las labores -comenta Tolentino-. Para Cruz-Diez realizar esa obra era un gesto de gratitud con la patria de su tío abuelo, Juan Pablo Duarte".

Andrés L. Mateo, subsecretario de Cultura, cree que se ha perdido un valioso patrimonio. Por otra parte, asegura que a la secretaría de Cultura no se le tuvo en cuenta en la venta de Molinos Dominicanos al Grupo Malla, por lo que no hay ninguna referencia a la conservación de la obra en el convenio. "Es una pena que algo así suceda -asegura Andrés L. Mateo-. Creo que los propietarios de Molinos del Ozama desconocían el valor real de la obra y su importancia para la ciudad y el país".

Según Andrés L. Mateo, la ex embajadora de Venezuela en República Dominicana, María Clemencia Jiménez, le manifestó su interés por la restauración de "Cilindros moninterferentes".

Carlos Cruz-Diez emplazó dos obras suyas en las islas del Caribe, una en La Habana y otra en Santo Domingo. La de La Habana se conserva en perfectas condiciones, la de Santo Domingo fue destruida hace dos semanas. Según Marianne de Tolentino, aún se conservan la maqueta y los bocetos de Cruz-Diez. "La obra podría rehacerse -asegura Marianne-, estoy convencida de que muchos dominicanos estarían dispuestos a trabajar por que esa obra patrimonial vuelva a presidir el paisaje del Ozama".

[b]Cilindros Monointerferentes[/b]

Para Marianne de Tolentino la destrucción de la única obra del maestro del arte cinético que poseía el país es "algo inadmisible". "Carlos Cruz-Diez es uno de los más importantes artistas latinoamericanos del siglo XX -comenta Marianne-. Mantener esa obra era una responsabilidad de los dominicanos. Para rehacerla habría que buscar la maqueta y recabar en la conciencia de todos".