Domingo Liz, maestro de maestros
Era amado y amigo de todo un pueblo que siguió sus obras por más de medio siglo
SANTO DOMINGO.- Domingo Liz es uno de esos hombres que pasan por la vida y dejan huellas indelebles. En el arte dominicano es el único artista plástico reconocido como maestro en dibujo, escultura y pintura o, por lo menos, lo fue hasta que una bronquitis crónica talló su muerte en la madrugada de hoy.
Y es que un artista de su categoría no podía perecer otro día que no fuera el del Amor y la Amistad; era amado y amigo de todo un pueblo que siguió sus obras por más de medio siglo. Ganó decenas de concursos y reconocimientos en el mundo, al punto de que para final de este mes recibiría el Premio Nacional de Artes Plásticas.
Nació para septiembre de 1931; con 15 años ingresa a la Escuela Nacional de Bellas Artes, para ese entonces dirigida por el maestro Manolo Pascual, quien notó el talento natural de Liz y lo guía durante los tres años que el nóbel artista duró en la academia.
Premios
Con 21 años Domingo gana el premio en San Cristóbal con el óleo "Caballos", en la Sexta Bienal de Artes Plásticas de Santo Domingo, éxito que sería el preludio de la amalgama que acumularía Liz en su prolífera carrera.
Para 1956 gana el segundo premio de dibujo en la VII Bienal de Artes Plásticas de la capital con la obra "Anayberca"; en 1958 obtuvo un premio en la VIII Bienal con la obra "Composición"; en 1964 se alzó con el primer galardón de escultura en el Primer Salón Esso de Santo Domingo, ganando también su participación en el Primer Salón Esso de Artistas Jóvenes de Latinoamérica en la Unión Panamericana, en Washington.

A esos logros se le suma el primer premio y medalla de oro de Dibujo, con su obra "Pescadores", en el Primer Concurso Aorura, en 1965; para 1972 se mantiene como ganador en la XII Bienal de Artes Plásticas de Santo Domingo con la obra "Niña", logrando también el segundo premio tres años después.
Y así faltarían cuartillas para mencionar los reconocimientos, premios, concursos y menciones de honor que recibió este artista capitaleño. Basta con decir que días antes de morir recibiría el Premio Nacional de Artes Plásticas 2012.
Como maestro
A principio de los años 50 se inicia como docente en la Escuela de Bellas Artes, mientras completaba un postgrado en pintura, pero se mantiene en las aulas hasta 1956 para dedicarse de lleno a su carrera.
No fue sino hasta 1961 cuando ingresa nueva vez como maestro en la escuela donde se formó y a la que le dedicaría más de tres décadas de tutoría. Para 1962 ingresa como profesor de Expresión en la carrera de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, a la que le dedicó 28 años hasta ser jubilado.
Exposiciones y obras
El mismo año en que Domingo Liz ganó su primer premio (1952), fue seleccionado por la oficina de Cooperación Intelectual de la Unión Panamericana de la OEA para participar en la exposición colectiva de Arte Latinoamericano, en la Universidad de Florida.
Para 1956 realiza las esculturas para la fuente de la Feria Ganadera; dos años después hace los relieves para la fachada del edificio "Academia Militar Batalla de las Carreras". En 1959 culmina tres relieves para tres edificios municipales en la parte sur del país.

Ya en 1960 realiza la figura de cinco metros de altura para el monumento a los héroes del 2 de mayo, en Moca; cinco años después lo seleccionan para presentar su obra "Espacial" junto a otros 11 escultores en Nueva York.
En 1966 diseña el monumento a los héroes de Constanza, Maimón y Estero Hondo, realizando también una figura en bronce de cinco metros de alto; para 1974 realiza la obra "Zoo I" para la inauguración del nuevo Zoológico de Santo Domingo.
En 1980 presenta su segunda exposición individual de pintura y dibujo en la Galería de Arte Moderno; un año después hace lo propio de forma colectiva en Nueva York. Ya en los años 90 participó en por lo menos cinco exposiciones colectivas nacionales e internacionales.
Liz como hombre no era distinto a la proyección de sus obras: auténtico, profundo, con inquietudes sociales y una gran cultura en las diversas ramas del arte que manejaba.
Así pensaba Domingo Liz antes, durante y después de su muerte: "Todo verdadero artista tiene que echar raíces profundas en su medio. Cuando el artista es sincero, aún las más altas expresiones del arte abstracto se producen por una conjunción de la personalidad interna (su manera peculiar de percibir y concebir) y lo que queda de una percepción aguda de la naturaleza y la vida que lo rodea".
Ya no se harán nuevas obras bajo la autoría de Domingo Liz, pero las creaciones que deja tienen suficiente calidad y valor para trascender mucho más allá del lienzo y la acuarela por siempre y para siempre.
Diario Libre


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