El. - Ex Libris

Coronel Rafael Fernández Domínguez
Soldado del Pueblo y Militar de la Libertad
Autora: Arlette Fernández
Editorial: Fundación Coronel Rafael Fernández Domínguez, Inc.
Cantidad de páginas: 460
Cuando una viuda escribe, la historia se estremece. Los días, los meses, los años, regresan como en una máquina del tiempo y no hay quien pueda detenerla.
Arlette Fernández (1937) se encargó de rastrear la verdad, establecer sus planos, bucear en sus aguas y restablecer el cauce para llegar a la verdad.
Este libro que tiene un título demasiado grande para recordar, pero innegablemente querido por su autora, rescata un género que tuvo sus mejores días en los años sesenta y setenta: el testimonio. Género que siempre fue postmoderno y que ella logra lo sea más que nunca.
Una prosa sencilla y tenaz, una estructura que le da un ritmo a veces trepidante y un punto de vista que se mueve entre ángulos muy disímiles, pero siempre enriquecedores, logra conformar un libro que hay que leer para conocer de verdad qué sucedió en aquellos días de la llamada Revolución de Abril. Días de los cuales hace ya nada más y nada menos que cuarenta años.
Fue justamente el Coronel Fernández Domínguez, el hombre que amó esta mujer, quien introdujo a Caamaño en los avatares del levantamiento que se preparaba.
Este militar de pundonor, honrado hasta el tuétano, que declinó ser ascendido por el presidente Bosch encontrándose en Puerto Rico, hace que en cierto fragmento del libro, su autora exprese algo que sintetiza toda la admiración, el compromiso y el amor que el buen lector puede descubrir en estas páginas. "Él era demasiado hombre y yo no era tan mujer como para entenderlo".
Soldado del Pueblo y Militar de la Libertad
Autora: Arlette Fernández
Editorial: Fundación Coronel Rafael Fernández Domínguez, Inc.
Cantidad de páginas: 460
Cuando una viuda escribe, la historia se estremece. Los días, los meses, los años, regresan como en una máquina del tiempo y no hay quien pueda detenerla.
Arlette Fernández (1937) se encargó de rastrear la verdad, establecer sus planos, bucear en sus aguas y restablecer el cauce para llegar a la verdad.
Este libro que tiene un título demasiado grande para recordar, pero innegablemente querido por su autora, rescata un género que tuvo sus mejores días en los años sesenta y setenta: el testimonio. Género que siempre fue postmoderno y que ella logra lo sea más que nunca.
Una prosa sencilla y tenaz, una estructura que le da un ritmo a veces trepidante y un punto de vista que se mueve entre ángulos muy disímiles, pero siempre enriquecedores, logra conformar un libro que hay que leer para conocer de verdad qué sucedió en aquellos días de la llamada Revolución de Abril. Días de los cuales hace ya nada más y nada menos que cuarenta años.
Fue justamente el Coronel Fernández Domínguez, el hombre que amó esta mujer, quien introdujo a Caamaño en los avatares del levantamiento que se preparaba.
Este militar de pundonor, honrado hasta el tuétano, que declinó ser ascendido por el presidente Bosch encontrándose en Puerto Rico, hace que en cierto fragmento del libro, su autora exprese algo que sintetiza toda la admiración, el compromiso y el amor que el buen lector puede descubrir en estas páginas. "Él era demasiado hombre y yo no era tan mujer como para entenderlo".
Alfonso Quiñones
Alfonso Quiñones