El hombre o la mujer "clavo"
Bajo el pretexto de "quiero estar a solas contigo", se les mantiene en el más cruel anonimato. Son ese ser que se mantiene "guillao", que calma las necesidades de afecto y sexo pero no es digno de

Están destinados a verse en privado. A lo sumo se les lleva a un chimi o a un puesto de hot dog en una zona distinta al radio de acción de los amigos. Un mal día a bailar del lado opuesto de la ciudad donde se viva. Y bajo el pretexto de quiero estar a solas contigo, se les mantiene en el más cruel anonimato.
Son los hombres o mujeres "clavo", esos que calman la soledad y el deseo sexual, muchas veces mejor que cualquier otra persona, pero que no reúnen las condiciones de sentirnos orgullosos al punto de mostrarlos a la familia y los amigos.
Los hombres son expertos en el tema. Con aquello de "nunca están solos del todo", pues tienen siempre su "backup" que bien utilizan una vez por semana, y que mantienen con llamaditas y muchos caltris.
Pero esta vez hablamos de una que hayan decidido fijar, movidos por alguna destacada audacia sexual, o porque es muy dulce y cariñosa, y no embroma mucho, y entonces es fácil mantenerla. O de aquellos hombres que resulten también buenos amantes, pero tendentes a "charlie" y entonces no caben en nuestro círculo, sobre todo en el caso de las jevitas. Si acaso, los llegan a conocer los amigos más íntimos. Pero los del trabajo, o aquellos a los que tenemos acostumbrados a mantener cierto estándar, quedan fuera.
El tema viene generalmente porque la pobre víctima no es demasiado agraciad@ físicamente. Entonces, sobre todo en el caso de los hombres, los amigos dirán "y ese grilloooooooooooo mi hermano", y no pararán de bromear. O porque sea de un nivel social bastante inferior, y entonces no encaje con las normas que manejamos. Lo malo es que muchas veces algunos se percatan y comienzan a reclamar su espacio. Ya no se tragan los cuentos de que es que esa gente es muy aburrida, de que nadie va con pareja, y piden que se les exhiba.
Los varones, buenamente, acudirán al arte que mejor ejercen: desaparecerse y buscar motivos para que los boten. Las mujeres tendrán que bregar con su apego emocional y, en algunos casos, quizá venzan el miedo si el muchacho "clavo" logra manejarse adecuadamente.
La pena es que en todo esto suele primar la necesidad de aceptación de los demás, antes que la propia satisfacción y felicidad. Muchas veces esos "clavos" nos harían más felices que muchos novios y novias oficiales que terminan en una boda exhibible, pero en una convivencia desastrosa.
Habría que revisar si esos clavitos nos hacen lo suficientemente felices, y al carajo con los demás.
Son los hombres o mujeres "clavo", esos que calman la soledad y el deseo sexual, muchas veces mejor que cualquier otra persona, pero que no reúnen las condiciones de sentirnos orgullosos al punto de mostrarlos a la familia y los amigos.
Los hombres son expertos en el tema. Con aquello de "nunca están solos del todo", pues tienen siempre su "backup" que bien utilizan una vez por semana, y que mantienen con llamaditas y muchos caltris.
Pero esta vez hablamos de una que hayan decidido fijar, movidos por alguna destacada audacia sexual, o porque es muy dulce y cariñosa, y no embroma mucho, y entonces es fácil mantenerla. O de aquellos hombres que resulten también buenos amantes, pero tendentes a "charlie" y entonces no caben en nuestro círculo, sobre todo en el caso de las jevitas. Si acaso, los llegan a conocer los amigos más íntimos. Pero los del trabajo, o aquellos a los que tenemos acostumbrados a mantener cierto estándar, quedan fuera.
El tema viene generalmente porque la pobre víctima no es demasiado agraciad@ físicamente. Entonces, sobre todo en el caso de los hombres, los amigos dirán "y ese grilloooooooooooo mi hermano", y no pararán de bromear. O porque sea de un nivel social bastante inferior, y entonces no encaje con las normas que manejamos. Lo malo es que muchas veces algunos se percatan y comienzan a reclamar su espacio. Ya no se tragan los cuentos de que es que esa gente es muy aburrida, de que nadie va con pareja, y piden que se les exhiba.
Los varones, buenamente, acudirán al arte que mejor ejercen: desaparecerse y buscar motivos para que los boten. Las mujeres tendrán que bregar con su apego emocional y, en algunos casos, quizá venzan el miedo si el muchacho "clavo" logra manejarse adecuadamente.
La pena es que en todo esto suele primar la necesidad de aceptación de los demás, antes que la propia satisfacción y felicidad. Muchas veces esos "clavos" nos harían más felices que muchos novios y novias oficiales que terminan en una boda exhibible, pero en una convivencia desastrosa.
Habría que revisar si esos clavitos nos hacen lo suficientemente felices, y al carajo con los demás.
Diario Libre
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