El humidor es parte de nuestra personalidad
Sábado en la tarde, preparo con cuidado cada una de las piezas necesarias para disfrutar de un buen puro. Tengo en una mano la guillotina que cercenará el cigarro pero dará paso al disfrute de los
Observo con cuidado mi humidor, fabricado en fina madera Español-Cedro, que mantiene el auténtico olor del cigarro y verifico que la temperatura haya estado en su nivel óptimo. ¡Excelente! Un 68% de humedad marca mi Higómetro confeccionado con cabello humano; la emoción me embarga, ya que la noche anterior había dedicado una hora en ponerlo "chevronné".
Había tomado un paño húmedo y limpiado el interior con la delicadeza que amerita; tomé un cristal de tiro, lo llené de agua destilada y lo dejé toda la noche cerrado, esto me garantizaría que no absorbiera más humedad de la deseada. Hecho esto coloqué mis cigarros, ordenados por su tamaño, los gruesos lejos de los largos y éstos apartados de los maduros. Todo para lograr la satisfacción de encontrar en la tarde siguiente un equilibrio perfecto entre la humedad y el olor idóneos en cada uno de mis cigarros.
Absorto en los pensamientos que traslucen en el humo, comparo la personalidad del fumador con la prestancia de un humidor y concluyo que cada estilo tiene sus tendencias y cada fanático del puro lo adapta a su personalidad. El mío debe transmitir placer y tranquilidad, características éstas que son indispensables en la parafernalia del disfrute.
Un buen humidor debe ser capaz de preservar la humedad en su interior, acrecentar el aroma, dar una dimensión adicional al sabor y mantener la vida del cigarro por más tiempo.
Hay muchos tipos de humidores confeccionados en madera, acrílico o cristal, sin embargo debemos buscar el que mejor se adapte a nuestras necesidades sin olvidar la importancia del matenimiento y el control de la humedad a través del Higómetro. El humidor es la pieza vital de todo fumador, ya que mantiene las características originales de nuestros puros.
En lo que escribía sobre el tema competía con la gravedad al mantener las cenizas del cigarro por más tiempo pegadas a la tripa y luego, con la parsimonia que caracteriza a la tranquilidad de fumarlo, deposito las cenizas y preparo de nuevo el tiro para una segunda ronda de placer…
Había tomado un paño húmedo y limpiado el interior con la delicadeza que amerita; tomé un cristal de tiro, lo llené de agua destilada y lo dejé toda la noche cerrado, esto me garantizaría que no absorbiera más humedad de la deseada. Hecho esto coloqué mis cigarros, ordenados por su tamaño, los gruesos lejos de los largos y éstos apartados de los maduros. Todo para lograr la satisfacción de encontrar en la tarde siguiente un equilibrio perfecto entre la humedad y el olor idóneos en cada uno de mis cigarros.
Absorto en los pensamientos que traslucen en el humo, comparo la personalidad del fumador con la prestancia de un humidor y concluyo que cada estilo tiene sus tendencias y cada fanático del puro lo adapta a su personalidad. El mío debe transmitir placer y tranquilidad, características éstas que son indispensables en la parafernalia del disfrute.
Un buen humidor debe ser capaz de preservar la humedad en su interior, acrecentar el aroma, dar una dimensión adicional al sabor y mantener la vida del cigarro por más tiempo.
Hay muchos tipos de humidores confeccionados en madera, acrílico o cristal, sin embargo debemos buscar el que mejor se adapte a nuestras necesidades sin olvidar la importancia del matenimiento y el control de la humedad a través del Higómetro. El humidor es la pieza vital de todo fumador, ya que mantiene las características originales de nuestros puros.
En lo que escribía sobre el tema competía con la gravedad al mantener las cenizas del cigarro por más tiempo pegadas a la tripa y luego, con la parsimonia que caracteriza a la tranquilidad de fumarlo, deposito las cenizas y preparo de nuevo el tiro para una segunda ronda de placer…
Diario Libre

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