El mejor homenaje: construir para Juan Pablo Duarte un país duartiano
Su pensamiento no debe ser estudiado de manera automática, sino de modo que puedan ponerse en práctica modelos que lo promuevan

Santo Domingo. Hay que bajar a Juan Pablo Duarte de los pedestales y las lápidas, de los cuadros oficiales y los dibujos de la época.
A Juan Pablo Duarte hay que echarlo a andar en la estructuración de una cultura cada vez más justa, más democrática y más participativa, donde el niño que le canta el himno a la patria, en medio de una escuelita remota en una montaña de la cordillera central, mirando la bandera raída, como en la memorable fotografía de Vianco Martínez que fuera premiada por Diario Libre, tenga un futuro seguro. Una cultura de la paz, del respeto a la opinión ajena; una cultura de los derechos y los deberes; de la justicia social y de la honestidad ciudadana, donde los políticos sean mirados con respeto y los militares con admiración; donde las mujeres sean coronadas en cada hogar como las reinas de la familia, y desde allí estén seguras de que nadie las va a maltratar.
El mejor homenaje al Padre de la Patria este día es dedicarle a Duarte la construcción urgente de un país duartiano.
Alfonso Quiñones
Alfonso Quiñones